La cotidiana risa de la muerte. Por Bernarda Enriquez
Acostumbrándonos a respirar el dulce olor a muerte, viviendo entre dos mundos, el surrealista y el inexistente, tropezando con los cuerpos ajenos, sintiendo nada en los propios, indiferentes ante los violentos episodios, preocupados por el precio de la nueva tecnologia, que nos dará la frágil y falaz tranquilidad de alma. Que nos a pasado??? Que la muerte nos ha contagiado de su risa. Nos ha seducido con el prominente escote de su vestido negro, haciéndonos que la veamos con total serenidad y vívida curiosidad. Se sienta a comer en los mejores lugares y con las mejores personas. Personas que quedan… Leer más
