Senderos de poeta. Por Isidro R. Ayestarán
No se hicieron las tardes de domingo para hablar de amores perdidos, ni el horizonte de mi bahía para ser camuflado por la neblina matinal. Los rayos del sol se funden con el mar bicolor entre crepúsculos y lágrimas vertidas, y los solitarios no lo son menos por maquillar artificialmente sus sonrisas de mentira. Hay quien dice que los poetas naufragamos en cada uno de nuestros versos, y que como los buenos capitanes, nos hundimos con nuestro barco, y los hay también que se sientan a contemplar el caminar errante de las musas, el footing del alcohol en sus venas,… Leer más
