Balas sobre mundo st. Por Isidro R. Ayestarán
Ten cuidado, forastero, que este mundo no es lo suficientemente grande para los dos. Tú en tu extremo de la calle, con la mirada fija, poncho del polvo del camino y cigarrillo en la comisura de los labios. Yo al otro lado del silbido aquél de Morricone, con los matorrales arrojados por el viento y acariciando el arma mortal que carga en mi cinto. No hay explicaciones para este duelo en nuestra Alta Sierra, vaquero, y la chica del saloon aguarda impaciente a que uno de los dos caiga para quedarse con el otro antes de los títulos finales de… Leer más
