Factoría onírica. Por Miguel González Aranda
Llevo casi dos años en el «Departamento Surrealista». La verdad es que me gusta bastante el trabajo, el lugar y el ambiente. A menudo me río hasta el punto de llorar, pero también destaco que hay muchos momentos muy duros y agobiantes en los que el trabajo me agota hasta dejarme prácticamente sin ideas. Un día estaba en mi despacho, que se sitúa en la quincuagésima segunda planta del ala diecisiete de la gigante Factoría Onírica. Estaba concentrado en una importante petición de mi jefe Don Jimeno. Me faltaban cuatro remates y la historia quedaría con la calidad suficiente como… Leer más
