La niña chicle. Por Felisa Moreno Ortega
Mi hija Irene, a punto de cumplir siete años, es una niña alta y delgadita, con el pelo rubio y la sonrisa ajedrezada por culpa del Ratoncito Pérez que se llevó sus dientes actuando con nocturnidad y alevosía. Mi niña es llorona, qué le vamos a hacer. Ya apuntaba maneras nada más nacer, los primeros meses de su vida berreaba una media de 5 horas diarias, cólico del lactante, dictaminaron los médicos. Supongo que le quedaron secuelas. El otro día comiendo, mientras devoraba con auténtica hambre su almuerzo, empezó a lloriquear y me dijo: – Mamá, yo como ¿verdad? ¿A… Leer más
