El hombre corazón. Por Cecilia Prado

El hombre corazón.  Cuando Elisa salió a la calle ese día, no esperaba en absoluto toparse de frente con el hombre corazón. Tenía una cabeza apretada y rojiza como un puño bien cerrado. Este abultado músculo que de a ratos brillaba bajo la luz del sol, contrastaba en tamaño con lo ampuloso del cuerpo, el cual quedaba recubierto enteramente por una elegante gabardina gris. Elisa pudo advertir, además, sus llamativas manos, negras y duras como las toscas raíces de un árbol, aferradas a un vasto maletín naranja; así como sus grandes zapatos marrones que le hacían tropezar a cada instante… Leer más