MUJER EN EL ESPEJO. Por Cecilia Prado

Fugaz se vistió la dama, de rostro oval en el espejo. Yo apenas cogí tiempo de voltearme y atisbar la fina tela gris que subía por el blanco de su espalda. La conocí de frente, con su vestido gris arremolinándose a sus piernas con el viento, caminando hacia a mi o hacia ninguno. Pero sucede que su rostro oval reflejado en el espejo cerraba los párpados. Y entonces el vestido fino resbalaba en la insensatez de nuestras mentes, y nos dejaba entrever su cuerpo como un cisne blanco asesinado en la mitad de la noche. No era lo que se… Leer más

CREPUSCULOS. Por Isidro R. Ayestarán

Cuenta la leyenda, que el príncipe del amor, mientras aguardaba a su princesa, le cantaba por la noche a las estrellas. Sólo así, su luz le guiaría por el sendero que llevaba hasta su alcoba… Con este poético preludio, presento CREPUSCULOS, una metáfora sobre la soledad y el amor encarnada en once personajes que navegan a la deriva por las calles de la ciudad, entre imágenes envolventes de decadencia y deseos de un mundo mejor. «Where the streets have no name», interpretada por U2, pone banda sonora a mis imágenes. © Isidro R. Ayestarán, 2008 NOCTURNOS www.isidrorayestaran.blogspot.com Leer más

¿Por qué llamar castellano al español? (2) Por Santiago Tracon

Los nacionalistas dicen: español no, porque eso supone excluir a las otras lenguas (catalán, vasco, gallego), que también son españolas. A primera vista parece un argumento muy integrador, acorde con eso de la España plural. Pero veamos: 1) Resulta sospechoso que quienes basan toda su acción política en diferenciarse lingüísticamente de España reivindiquen que su lengua es también española. Parece que aquí hay gato encerrado. 2) Resulta incoherente reivindicar en este caso un adjetivo cuando se niega el sustantivo, España, cuyo término se ha sustituido por el de “estado español” hasta en contextos inverosímiles. 3) ¿Por qué se supone que… Leer más

El hombre corazón. Por Cecilia Prado

El hombre corazón.  Cuando Elisa salió a la calle ese día, no esperaba en absoluto toparse de frente con el hombre corazón. Tenía una cabeza apretada y rojiza como un puño bien cerrado. Este abultado músculo que de a ratos brillaba bajo la luz del sol, contrastaba en tamaño con lo ampuloso del cuerpo, el cual quedaba recubierto enteramente por una elegante gabardina gris. Elisa pudo advertir, además, sus llamativas manos, negras y duras como las toscas raíces de un árbol, aferradas a un vasto maletín naranja; así como sus grandes zapatos marrones que le hacían tropezar a cada instante… Leer más

Tareas cotidianas (2). Por Mercedes Martín Alfaya

Proteger los caracoles que atraviesan la calle despacito. Vaciar los armarios antes de ordenarlos. Desprenderse de las piedras que rompen los bolsillos. Mirar las nubes desde abajo. Abrir los días de lluvia con la misma llave que los de sol. Guardar las mejores sonrisas en el sitio del corazón. Fregar los platos con delantal de raso. Buscar tesoros bajo la almohada. Vestir los lunes de domingo. Triturar los malos pensamientos. Desprenderse de las flores de plástico. No pinchar los globos de colores. Regalar abrazos. Y, guardar pétalos de rosa entre las páginas de un libro. Deshacerse de los relojes que… Leer más

¿Por qué llamar castellano al español? Por Santiago Tracon

Las palabras nunca son inocentes. Usar una u otra -o cambiar una por otra- siempre supone una intención. Desde hace años hemos asistido a la sustitución del término “español” por el de “castellano” para referirnos a nuestro idioma. ¿Por qué? Digamos primero quién ha extendido este uso: los nacionalistas catalanes y vascos. ¿Por qué? Por razones políticas. Se trata de un caso elocuente donde la política se impone sobre los usos más habituales y naturales de la lengua. Expliquemos estas razones políticas. Los nacionalistas vascos y catalanes son, por definición, independentistas. Toda su razón de ser, de estar y de… Leer más

INNOCENCE. Por Cecilia Prado

La niña se acercó a la jaula donde moraba el pájaro. Se quedó un buen tiempo mirándole en silencio, detrás de los barrotes oxidados. –¿Quieres salir? –le preguntó al rato, asaltada por un ansia nueva. El animal no se movió, continuó oscuro y cabizbajo sobre la delgada varilla de metal pero de su garganta rosada ascendió, como un grito de muerte, un graznido lúgubre y grave, el cual la niña debió de interpretar como un “sí”, pues acto seguido abrió las puertas de su cárcel. Un chirrido espantoso cortó entonces el mutismo estéril y el pájaro pasó de la inmovilidad… Leer más