El amante. Por Isidro R. Ayestarán
Qué no te daría yo por retenerte en cada nuevo amanecer, al sonar la alarma de tu reloj, al incorporarte desde tu lado de mi alcoba… Qué me quedaría por regalarte a través de mis palabras, de mis gestos, de mi mirada por que no te fueras a la hora señalada… De qué forma rasgaría el silencio que me atormenta al sonar el estruendo de la puerta, de tus pisadas descendiendo los cinco pisos que separan tu frontera de la mía, tu mundo de mi nada… Y dejo pasar el tiempo recostado en mi cama, abrazando tu recoveco, tu hendidura… Leer más
