El sillón de cuadros. Por Felisa Moreno Ortega
Regresamos a Murcia, lo primero que reconozco es la placita florida que cubre el parking donde dejamos el coche el año pasado. Mi mala memoria me hace mezclar tanto las caras como las ciudades y eso me lleva a saludar a desconocidos o a perderme por las calles. En el hotel nos encontramos con mi gente, la del Desván, nos miramos buscando en los ojos de cada uno las palabras que tanto nos gustan, esas que intercambiamos en nuestro foro particular. Los entes virtuales cobramos vida, las metáforas se recubren de carne y piel para configurar cuerpos reales. Nos besamos,… Leer más
