Texto enajenado. Por El coleóptero

He entrado en el cielo para observar el jardín de los hortelanos, en el que la cualidad aérea es una fea costumbre de persona enajenada; he metido mi alma en el filo de la navaja para provocar alarmas escandalosas a la mansedumbre en escritura; he escarbado en el saco de los tontos y he atado con lazo mi diagnóstico, ¡tumor cerebral!, sin embargo dime tú lo que me dijo el barquero “las niñas bonitas no pagan dinero”, mientras tanto he deslizado mis manos por el cielo en penumbra y no puedo contar el secreto que se desliza por mi abanico,… Leer más