Autorretrato. Por Carmen Andujar

Se avecinaba tormenta y el cielo había adquirido un tono plúmbeo bastante triste. Julia, en la ventana, abstraída en sus pensamientos, dudada en atreverse a continuar o no aquel autorretrato que le traía de cabeza. No lo pensó más, cogió la tela y se puso a examinar el trabajo realizado hasta entonces. Algo no acababa de gustarle; no sabía qué, pero con toda seguridad ésa no era ella: aquella mirada interrogante, los labios carnosos, los ojos pequeños y las cejas… ¡Ya está! ¡Las cejas!, demasiado arqueadas. Un descubrimiento que consiguió animarla; las arreglaría y daría por terminado el cuadro. De… Leer más