El Eclipse. Por Mercedes Martín Alfaya
La cocina echa humo y vapores (el almuerzo de mañana que cuece y recuece). Todavía no he recogido los trapos del tendedero y necesito ducharme. Paso por el espejo del comedor: ¡vaya pelos! Claro, como ha llovido y acabo de llegar del súper. ¡Mierda! Se me olvidó llamar al dentista… ¿Podéis bajar la tele que no puedo pensar? ¡Y que alguien coja el teléfono por favor!… ¡Mamá, tu jefe! Vaya. Seguro que me toca cambiar el turno; esta Rosa siempre con la alergias. Me voy al teléfono con mi delantal de terciopelo (mentira, es de plástico y está roto). —¿Sí…?… Leer más
