Muñeco con Cuerdas. Mercedes Martín Alfaya
Cuando nací, mi padre se puso muy contento y lo primero que dijo fue: Hola, chaval. Yo quería contestarle, pero no me salían las palabras. Él me sopló por todas partes para quitarme los restos de serrín, y luego me sentó en una mesa y me pintó los ojos, la nariz y una corbata muy chula. Como yo seguía sin hacer nada, pasó unos hilos finitos por mi cuerpo y tiró de ellos. Yo quería darle las gracias, por lo guapo que me había puesto y todo eso, aunque seguía sin salirme la voz. Por la tarde vino un niño… Leer más
