EL ANGEL DE LA PRINCESA LAPIDADA. Por ISIDRO R. AYESTARAN
Hola Princesa: Permíteme que te llame así a partir de ahora. Es algo que te mereces después de haber leído tu carta, aquella misiva que me escribiste mientras le gritabas al mundo tu impotencia, tu rabia y tu incomprensión. He de decirte que aquellas tus últimas palabras las tengo grabadas a fuego en mi alma y en mi corazón, y que es mi empeño el transmitirlas al resto del mundo, a todos los seres humanos de bien que aún pueblan este mundo podrido y carente de sentimientos y que lloran, junto a mí, por tu horrenda muerte, por tu aciago… Leer más
