Miedo a Soñar. Por José Álvarez-ATHO-

¡Oh pensamiento! ¿Por qué quieres que no la deje? Si no sé fingir. Nada de laberintos. ¿Por qué te obstinas? Si permaneciera junto a ella, me exterminaría. Solo es un amorío, querido pensamiento, ignorancia y ensayo de amor. ¿Por qué insistes? No. Ese amor, no puedo. Se durmió sobre mi pecho, se perdió en sus sueños, y sus labios musitaron otro nombre. Sonreía con una mueca sexual. Arropé su cuerpo desnudo, y me fui de su lado. ¡No me aplastes! Algo dicen los sueños. Ahora sobrevivo a las quimeras de los poemas, y a las mujeres tristes de luna. Letra… Leer más

MELUSINA (UN CUENTO DE HADAS). Por Patricia Esteban

Nos fuimos a vivir al barrio de Casablanca, como un Bogart y una Bergman de todo a cien. Tu madre nos compró un juego de copas horroroso, que siempre soñé con exterminar en una orgía de de brindis rusos. Mi madre nos compró un carro de la compra que jamás llenábamos del todo, a cuadros y horroroso también, para no ser menos. Pusimos en la puerta un felpudo que decía ¡hola! a casi nadie y pensábamos nombres para nuestros hijos, aunque todavía nos quedaban al menos 20 años para poder tenerlos. Íbamos al cine una vez al mes y discutíamos… Leer más

A Canadá no se va a hacer plata sino familia. Por Juan Fernando Gualdron

En el aeropuerto internacional de Bufallo (USA) tomé un taxi al azar, un Ford crown victoria, igual a los que usan de patrulla los temidos States Troopers. De inmediato mi tez caribe hizo lo suyo, pues el taxista, un abuelo moreno y cansino, se adelantó a las indicaciones que venía cocinando desde el avión y me reveló en español limpio: Amigo, si va a Vive La Casa son treinta y cinco dólares. Veinte minutos más tarde, cuando estuvimos en el caserón 50 de la avenida Wyoming me terminó de pormenorizar de forma catedrática los peores pasajes del acontecer colombiano, era… Leer más