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Siempre es
una buena noticia que las gentes se unan en proyectos comunes, como es
el caso del Hermanamiento realizado entre las Escuelas de Escritores
“Alonso Quijano”, “Ateneo de Barcelona”, y “La Casa de Letras”
bonaerense, particularmente interesante por establecer una forma de
defensa de nuestro idioma:
Se podrían destacar otras ventajas importantes que se derivan de esa
conjunción de esfuerzos, ya que ahondar en las formas de expresión
incluye mayor profundidad de pensamiento y más claridad en la concepción
de las ideas.
Desde Canal Literatura mantenemos contacto permanente con las escuelas
“Alonso Quijano” y la del Ateneo Barcelonés, ya que algunos de sus
miembros participan eficazmente en nuestras actividades, como es el caso
de Pau Perez, Director de la Escuela del Ateneo y miembro del Jurado de
nuestros Certámenes de Narrativa, así como Teresa Martin Taffarel, gran
señora y enorme poeta, que imparte cursos en todas las escuelas citadas
y presidió el Jurado del Certamen de Poesía de Canal Literatura.

El ganador de nuestro Certamen, en cada una de sus ediciones, está
invitado por la Escuela “Alonso Quijano” a un fin de semana en el Hotel
Santa Clara de Alcázar de San Juan, en el que podrá asistir a un curso
o conferencia, en un amplio programa en el que lo difícil es decidir que
pueda ser mas interesante.
El hotel, antiguo convento recientemente reformado, cuenta con unas
formidables instalaciones para el desarrollo de todas las actividades de
la Escuela, en un marco de comodidad y confort, amén de múltiples
leyendas medievales que rodean el vetusto edificio y que se centran en
el pozo del patio interior. Allí podemos encontrar a Paloma y Dolors,
siempre activas siempre encantadoras, haciendo de nuestra estancia algo
inolvidable, compartiendo los cursos y los ratos de ocio.
La
Asociación Canal Literatura estuvo presente en el acto de Hermanamiento
entre “Alonso Quijano” y la Escuela del Ateneo de Barcelona, ahora nos
congratulamos del efectuado con La Casa de Letras de Buenos Aires, que
es seguro redundará en más y mejores aportaciones al mundo de la
cultura.
Aunque me temo que sigue vigente el eterno dilema: ¿El escritor nace ó
se hace?
La labor de estas escuelas se centra fundamentalmente en dotar de
recursos literarios y lingüísticos a los aspirantes, en enseñar las
diferentes técnicas para abordar los distintos géneros, a la vez que se
hace una divulgación espléndida de textos y comentarios, lo que pueden
aprovechar aquellas personas que tienen algo que contar y no saben muy
bien como hacerlo.
Por otro lado, la tradición viene demostrando que un buen escritor se va
haciendo en el transcurso del tiempo, con lecturas interminables, horas
y horas dedicadas a emborronar cuartillas, todo en un ambiente de
recogimiento y prácticamente aislados del mundo cuando están inmersos en
el proceso de creación.
Es evidente que las escuelas de escritura facilitan enormemente el
desarrollo de la vocación literaria pero, además, el conjunto de
actividades que desarrollan favorece el contacto humano y la maravillosa
experiencia de compartir conocimientos o logros, acercan el mundo de la
literatura a la gente de la calle, aunque sólo esté interesada en
disfrutar de los mundos creados por los escritores.
En definitiva, todos podemos felicitarnos de que existan iniciativas tan
interesantes, con tantos proyectos y con seguros beneficios para quienes
decidan utilizar con aprovechamiento todos los recursos que se ponen a
su alcance, aunque teniendo muy presente que llegar al corazón y la
mente del lector depende de que quien escriba sepa transmitir esa magia,
crear ese mundo único entre autor y lector que no todo el que escribe es
capaz de conseguir.
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