Quiero volver a ese paseo
custodiado por verdes ranas
y un banco barnizado de
nuestro encuentro.
Quiero de nuevo ese primer beso
tímido y celoso hasta del aire
que nos arropó sin frío del
invierno.
Ir de tu mano junto al río
de nuestros sueños, escenario
inesperado, testigo del
nacimiento de un nuevo cauce
hacia la valentía de los
«sin-miedo».
Yo necesito volver a aquella fuente,
a aquella plaza donde
anotaba tantas ideas;
apretar tu mano si corres,
abrazarte en cada parada de
autobús desierta.
Y sobre el puente saber que
te alegras de tenerme
que aquel abrazo tembloroso
mereció la pena si al esperar
el final fue por quererme,
por quedarme, por no irte,
porque todo sigue igual
y ya no hay miedo que de ti
me aleje…