Te vas y antes de irte
ya sueñas con hacerlo,
la vida siempre está en otra parte
más allá de distancias
que son humo y enfrentas el camino
sin mirar el asfalto.
Ser isla sin oficio,
sin causa, torrente, viento libre
y te vas
en busca del tiempo que te resta,
de la promesa sutil,
con hambre de selva,
con el vuelo bajo
y sin medir el norte
de un nuevo septiembre
que muestre
donde habitan los viajes.