Luna, callado te observa
mi corazón en la noche
estrellada, agonizaba
solitario en la alta torre
de tu pecho, aclamando
tu sonrisa, un bello beso,
una triste y fiel mirada
con tus ojos de romero.
Luna, confío en tu palabra
dormida, llena de miedo,
de grandes dudas ocultas,
de misteriosos secretos
que vuelan con las estrellas
para pintar en tus sueños
mi corazón, que te observa.
Que tengas dulces recuerdos.
Luna, yo con mi alegría
toda mi vida te entrego,
sin ningún tipo de dudas
y con el máximo deseo
de encontrar tu compañía
en el aclamado cielo
y decirte hasta la muerte,
Luna, querida, te quiero.