Nov 21

Creímos ( pienso que así podemos llamarlo)

en el vértigo que una mañana

desgajó el aldabonazo de una locura;

podemos decirlo que casi todos

nos iríamos como en un festín

al júbilo; a lanzar los sombreros sobre la vista;

a que finalmente se quedaran

colgados del clavo invisible,

sujeto a las nubes

que dios situara en el preciso instante,

en el mismo toque de las campanas

inexactas, de la huida de las grullas

que anidasen en el tibio campanario;

nos quedamos esperando el descenso,

el febril sombrero,

el cobijo inocente a la incertidumbre

de volar sin que las alas,

pudiesen sostener las apócrifas advenidas de la suerte.

Creímos ( si es creer; las pesadillas que desahucian el

sueño por ingenuos e indefensos)

en el ánfora que despedía duendes

para satanizar la casa, para delirar los rincones,

partirnos los cromosomas

como tensas mitades de frutas secas,

desparirnos el parto que la hora

traía en su trayecto de conductos dilatados,

dibujar en papeles los engendros,

las síntesis, los desenlaces.

Estamos hechos de letras oscuras; ( para que nos perciban en la distancia)

y habituarnos de carteles, de panegíricos, de obituarios;

por eso soñamos con muertos extraños,

los que no hemos visto jamás sobre la tierra,

los que no hablan en las mesas espirituales,

por mucho que los cirios le alumbren su ascenso

al reino del silencio, de los campos apacibles;

de gente transparente, mujeres desnudas, hombres de blanco;

no es posible, somos nosotros,

nosotros mirando los vasos con agua,

somos nosotros santiguándonos, creyendo en la neblina

de los tabacos, en la magia, en la ignota presencia;

nosotros los sueños, los muertos extraños

arrastrando las cruces,

los artilugios, vocablos  de otro siglo,

somos los mismos,

nos morimos de naufragios,

olvidados o añorados de exilio,

nos perdemos en las calles del tiempo;

y aunque muchos desprendieran la sintaxis

otros siguen creyendo aún,

que la luna  es un pastel amarillo

de cumpleaños,

pero    seguimos vagando

vacuamente sin entendernos, sin mirarnos;

como si regañarnos la sombra, la huella,

el miedo a querernos como agua de la misma fuente;

como si no fuese el aborto al fin,

impredecible,

de la insólita hidra que nos parió en el invierno.

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92- A Veces se Escribe Esto en la Madrugada. Por Joseth Anlocuet Louet, 2.0 out of 10 based on 6 ratings  Imprimir

4 Responses to “92- A Veces se Escribe Esto en la Madrugada. Por Joseth Anlocuet Louet”

  1. Susto dice:

    Me cuesta hallar el tema de este poema. Tiene varias imágenes fuertes. La lectura me ha costado también un poco por lo extenso de las oraciones. Tal vez podrías haber obviado definitivamente las puntuaciones y dejar el asunto a criterio del lector. Encontré interesante la abundancia léxica como de pródigo lector. En fin… suerte en el concurso.

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  2. Flor de mar dice:

    Me gustaría mucho que economizaras palabras, se nota que te aplicas en las lecturas y conoces el oficio, razones de más para hacerlo. También creo que pudieras esclarecer más la frase «lanzar los sombreros sobre la vista», ya que la preposición «sobre» me remite de manera muy personal a «encima» y me suena un poco raro. También es importante saber si estamos hablando de un dios o de Dios, pues las cosas como que muy elevadas siempre van con mayusculas. Por otra parte me gusta tu lenguaje. ¡Suerte!

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  3. morrisey dice:

    He aquí el arte de comunicar nada.

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  4. Antonio Mur dice:

    Reflexiones, dudas, religión y santería, soledad, desdecirnos, deshacernos, creer en lo que fuimos, no ser por no estar al abrazo, volvernos al vacío y estar creyentes de los muertos vivos.
    Sí, así son las cosas que se escriben, a veces, en la madrugada. Hay intención en tu poema, y talento. Pero le falta síntesis y concreción. Son líneas diferentes de la poesía: La inmersión sin rumbo en la palabra, en la cadencia hipnótica, en la madeja causal, como es tu caso; o la palabra dardo, el verso diente, los dedos garfios y el asombro.
    No podría decantarme por una u otra, todas son poesía. Más bien es una cuestión de momentos.

    Te voto con un siete y te deseo suerte en el concurso. Aprovecho también para invitarte a leer mi poema, el 139, y a que dejes allí tu opinión sincera si así lo deseas.

    Un saludo.

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