Esperando
Lejos, muy lejos,
en los confines del Sáhara,
el milano se inquieta.
Se acercan las tórridas hambrunas
y siente la llamada norteña: despensa de alimentos.
Busca compañeros de viaje
para cuando asiente el clima.
Aguarda días serenos para emprender el vuelo
a las tibias costeras mediterráneas.
Soñando.
La compañía del bando.
La tenaza rocosa
Reposadero de navegantes
La procreación que aguarda.
Volando
Milano negro mira el cielo alzado de brumas.
Inicia el éxodo a la alborada.
Levanta el vuelo y costea,
tentando el tiempo.
Antes que sea demasiado tarde
emprende el salto a la contracosta:
Viaja envuelto en las sombras.
Abriendo veredas en la noche.
Soportando el cansancio y el hambre.
Contraviniendo.
El aire: una barrera de hierro.
Ventisca tan recia.
Tragadero infinito
donde no se recupera el rumbo.
Quebrantando
Cuando lleva cubierto un trecho,
aprieta el viento.
Se cierran las nubes y descarga agua.
Aguavientos. Arrecia el frío.
Bate alas el milano negro.
Atraviesa la tempestad.
Planeando
Corren ya pocas galernas,
nace sol claro.
Abajo el Mediterráneo.
El espolón de Tarifa…,
ya llega, ya llega…
Cruzando
Mira el mar apaciguado.
Rumbo en libertad.
A favor del viento.
Dormideros al alba.
Avistando
Tableras de tierra donde posarse.
Bulto oscuro del continente.
Destellos que anuncian descanso.
Confiando.
Viento racheado le sorprende.
Cae… Abajo…,
ahogándose…, hombres negros.