Hoy me he resguardado al calor de la cama
con los pies desnudos disfrutando de las sábanas.
Tras el cristal
La niebla sube por las montañas deshaciéndose en jirones,
el patio se empapa,
y las flores lucen gotitas frescas casi escarchadas.
La tarde me acaricia somnolienta,
y en mis párpados las historias se entretejen.
Tomo el boli
y esbozo unos versos que se escurren de mis dedos;
cierro los ojos y sueño que vuelo.
Soy gota aprisionada en la atmósfera de un beso,
humor de la ladera transformada en bruma,
en abrazo pausado, sigiloso, que conquista el risco
en alentador arrumaco del invierno,
que se ciñe a su cintura,
se sublima
y surca el cielo.