Las vecinas cuelgan sus bragas
de las cuerdas del infinito
en el mecánico sopor de las horas.
Son sucias las mañanas, como las noches
como el hedor de las malas noticias.
Giro el cuello para verte el culo y tú sólo
me ignoras como al silbido de un viejo.
Pasaba por allí y todo fue humo,
las alcantarillas chupaban el suelo
como aspiradoras de sueños,
se aja el día en un haraquiri de negritud
…y yo solamente pasaba por allí.