He vuelto al río
Con sus ranas y arabescos oscuros
Arrastrados quizás en su última crecida
Todavía puedo ver el reflejo de mi infancia
en sus aguas escasas
arremolinadas por el viento de la soledad
que a veces se quiebra por el ladrar de los perros
Trato de adivinar el último refugio de los peces
Sin atreverme a presagiar sus ausencias definitivas
Sentenciando el de cursar del tiempo
Las voces de antaño andan atrapadas en cada meandro
Con un eco difuso que levanta las hojas
Canturreando secretos de amor adolescente
Enterrados después de último aguacero de la niñez.