Es temprano aún
y ya presiento el derrumbe.
Hay trampas insospechadas
en los jirones de silencio
y en la mirada aguarda el abismo,
cómplice de la última mentira
propietaria del agua.
Adagio de mariposa,
es la piel para el límite del vuelo
y porque los retazos de viento no alcanzan
para cubrir la distancia hasta hueco,
transmuto mi carne de cenizas,
en follaje avariento.
Palabras cómplices
hilo en las sombras del entendimiento,
para poder andar
por las huellas del día hasta el beso,
para mantener encendida la raíz,
sólo así puedo ser, cántaro y cielo.
Es temprano aún y ya la soledad
comienza su misión
sin preguntarme si quiero.