- V Certamen "Poemas sin Rostro 2009-2010 - https://www.canal-literatura.com/Apoesia5 -

190- He visto el recuerdo, -‘está servido’. Por Anadetoro

Vierte el agua a la tasa – capítulo I –

He visto el recuerdo
que se atraviesa sin llamarlo.
He visto a la niña sin verla.
Sus zapaticos corriendo en penumbra
a 15 centímetros por encima del suelo,
se ha escondido, ha reído,
Itzayana, sé que es ella, regalo de los dioses,
son sus juegos
8 días después del cielo.
Entre más gotas, más recuerdo.

Está servido – capítulo II –

Mis joyas no son de plata,
son de tiempo. Segundos, esquinas, plazas,
escenas y escenarios cómplices de una memoria hecha de alas,
asientos desvestidos de tiempo,
muebles rotos, maderas venidas a menos,
cuadros desdibujados, cordones umbilicales de la nostalgia.
Mi cuerpo adolorido levanta el mapa de lo vivido,
a la izquierda lo añorado,
a la derecha, lo perdido.
Los ríos eligen el mar.

Humo 1 – capítulo III –

Tomo mi cuerpo
Se salvan el bocadillo,
el pan de tomate y el vapor del café.
Tengo el susto de volver a pisar las cosas que fueron mías,
los pisos, las ideas, sobre los que me eché a dormir.
Las casas viejas con sus fantasmas.
Las fotos que están por descifrar.
Los olores de cocina donde la bisabuela Carmen.
Las rejas en las ventanas en la casa de Nono,
el perro pequinés, los cuidados excesivos,
mi prima y yo vestidas iguales
esperando a que pasara el caballo o a que nos quitaran de allí.
Luego, los uniformes del colegio, los premios, los banderines,
los libros, las tareas, los cocteles cuando creía
que el colegio era el mundo.

Humo 2 segundo café cuarto de hora después – IV –

Hombres y mujeres de carne y hueso
se volvieron voces narrando su exilio.
Tíos, primos, abuelos, todos los rostros conocidos
salieron del pueblo cuando llegó la violencia.
Violencia liberal, violencia conservadora.
Odios rojos, odios azules, odios de entrañas.
“¡Llegó La Violencia!”, “eso pasó cuando La Violencia”,
“Ellos se casaron a pesar de La Violencia …”
Dicho en voz alta, en mayúscula y con pronombre como si sólo fuera una,
como si no hubiera existido siempre,
como si hubiera sido una violencia menos bárbara,
más anecdótica, más oficial o más sublime.

Tercer café mucha demora sala de espera – Capítulo V –

Sigo viendo el tiempo en el humo,
la vida en el café.
Bebo el café, me caliento con el humo,
me sigo confesando con la tasa.

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