- V Certamen "Poemas sin Rostro 2009-2010 - https://www.canal-literatura.com/Apoesia5 -

18- La espera. Por Calima

Cuando ve enfilar la máquina

-arrogante de mar y nieve,

las ocho en el reloj-,

por los pulidos raíles de la villa,

se sigue asomando a la ventana;

nunca ha perdido la esperanza.

El tren se para,

bajan los pasajeros,

sueltan sonrisas, abrazos, besos.

Suben otros cargados con ellos.

El tren arranca, el tren se marcha

con  nuevas ilusiones contenidas,

que volverán a ser soltadas

cuando otras las esperen

en los andenes de las esperanzas.

Ella cierra el sueño de la mañana,

desciende la mirada

y se pone a tejer

patucos infantiles.

Cuando ve enfilar la máquina

-arrogante de sangre y plata,

las veinte en el reloj-,

por los usados raíles de la villa,

se sigue asomando a la ventana;

Las puertas del tren se abren

sin expulsar su amada cara.

El tren arranca, el tren se marcha.

Ella cierra la ilusión de la tarde,

desciende la mirada

y se pone a tejer

patucos infantiles.

 

Aunque la ausencia de él

nunca ha faltado desde  hace meses

y llena rincones en las estancias,

todavía en ella sigue brillando

un resplandor inmóvil de esperanza,

que mueve así su cuerpo

a realizar con generosidad

la menor de las tareas diarias,

como ofrenda de oro

en su sagrado y solitario altar

de una distancia que la atrapa,

entre raíles de acero

y de maternal leche suspirada.

 

La distancia del otro cuerpo

cada día retorna en la máquina;

mar y nieve a la amanecida,

sangre y plata a la sombreada.

Ella lo atrae cada noche al deseo

De leche rezumada

en el tálamo de preñada ausencia,

acariciando su alto vientre tenso,

entre recuerdos de cables tendidos,

y de raíles que la retienen,

por donde se deslizan

los hilos de los patucos,

sus  trenes de la esperanza.

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