Labilidad innata que le ha sido otorgada a mi alma
sensibilidad exquisita, que baila al son de mi amor
realidad perenne, de sutileza espiritual
que de mi se expresa como un preciado don.
Vulnerabilidad por mi razón amada
que de sentimiento y percepción
permite que emanen desde mi corazón
en un sueño, convertido en magia, las palabras.
Afectividad sublime, en la que he nacido
dadivas que el cielo para mi consagró
privilegio eterno, que envuelto en reflexión
permite así, a mi espíritu, ser pródigo pergamino.
Emotivo regalo el destino me ha brindado
pues no hay tono alguno, con tal dulzura
que permita trasmitir de igual manera,
con detallado desdén y frescura
como la poesía misma, lo que el alma quiera.
Por eso afortunado se siente mi ser
en su labilidad afectiva, en su querer
sabiéndose tan especial por contar con el
presenta al cielo, su gratitud más fiel.