Camino por el ocaso;
donde se hunden primaveras,
donde han ajados las peras,
donde el tiempo se hace escaso.
Anhelos que junto al paso
he dejado en las quimeras,
de mentiras verdaderas,
como mítico Pegaso.
Confinados en mi fuerte,
ya al fin libres, ¡ volarán!,
tal cual estrella fugaz;
-en la vida está su suerte-
y mis sueños hallarán
con mi deceso la paz.