Nov 26
Camino por el ocaso;
donde se hunden primaveras,
donde han ajados las peras,
donde el tiempo se hace escaso.
Anhelos que junto al paso
he dejado en las quimeras,
de mentiras verdaderas,
como mítico Pegaso.
Confinados en mi fuerte,
ya al fin libres, ¡ volarán!,
tal cual estrella fugaz;
-en la vida está su suerte-
y mis sueños hallarán
con mi deceso la paz.
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124- Camino al ocaso. Anthony Quam,
Bastante musical. Rimas impecables. ¡Suerte en el concurso!
Muy mínimo.
¿Mínimo? Tienes razón, es un sonetillo elaborado en versos octosílabos, es decir, es más pequeño que el Soneto, porque está elaborado en versos de arte menor, no es muy frecuente en la literatura encontrar este tipo de poemas, y mucho menos en concursos poéticos. Pero igual, se agradece su mínimo comentario y su visita.
Saludos
Como sonetillo es impecable ( o casi), pero ¡ay, las rimas!. Porque ¿cómo fue que no encontraste mejor rima para primavera que esas «peras» tan jugosas? Por otra parte, cuando se presenta un poema a cualquier parte, hay que tener un poco de cuidado con las erratas (pues errata supongo que es eso de «donde han ajados las peras»…).
Bueno, pero quitando esos detalles, observo que eres un autor con buen oficio y experiencia, lo que siempre se agradece.
Te voto con un seis y te deseo suerte en el concurso. También aprovecho para invitarte a leer mi poema, el 139, y a que dejes allí tu opinión sincera si así lo deseas.
Un saludo.
Estimado Antonio, ante todo deseo agradecer tu visita y especialmente tu muy valioso comentario a mi poema. No obstante, a pesar de estar muy de acuerdo con usted en la inconveniente utilización de la palabra “peras”, ya que estaba consciente que esta palabra podría ser interpretada como la fruta, pero realmente me refería a los vellos de la barbilla, aquellas que muchos adolecentes sueñan o aspiran tener o vérselas en un espejo como señal de cambio; es uno de los principales signos de la pubertad que te indica que ya comienzas a formar parte de un mundo, que desde niño lo miras distante, sin entenderlo, pero al llegar y establecerse la adolescencia tus fantasías las entronizas con más fuerza y los desafíos cobran más sentido, siempre desde una óptica optimista, en cambio, cuando se envejecen esos vellos, el cabello, cuando se te arrugan las manos, cuando vas perdiendo la fuerza y el tiempo ya no es futuro sino una carta de jubilación de la vida, te percatas que hay sueños que han vivido siempre contigo pero que nunca pudiste cumplir, pero los mantienes dentro del alma, dentro de tu mente hasta el final. La muerte es la llave para que tus sueños se liberen de tu cuerpo, hablando metafóricamente, y estos puedan ser asumidos y conseguidos por otros.