Estas palabras son vestigios,
estratos arqueológicos
para que mañana
quien los lea, sepa
o, tan solo atisbe,
que un día llamé a alguien
padre y madre.
Pero la arqueología es una ciencia
difícil y esquiva
que interpreta
por todos los medios materiales
e informáticos de los eruditos,
aquello que en el fondo
no es más que olvido.