{"id":994,"date":"2011-07-13T23:47:26","date_gmt":"2011-07-13T21:47:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=994"},"modified":"2011-07-13T23:47:26","modified_gmt":"2011-07-13T21:47:26","slug":"143-el-domador-de-pulgas-por-emma-cabra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/143-el-domador-de-pulgas-por-emma-cabra\/","title":{"rendered":"143- El domador de pulgas. Por Emma Cabra"},"content":{"rendered":"<p>La noche en que Basti\u00e1n daba su paseo junto al r\u00edo, algo alejado de las caravanas, oy\u00f3 una especie de sollozo; seg\u00fan se acercaba el llanto fue haci\u00e9ndose m\u00e1s y m\u00e1s n\u00edtido.<!--more-->\u00a0No cab\u00eda tener miedo porque \u00e9l, Basti\u00e1n, era el hombre fuerte del circo, aunque su funci\u00f3n dentro de la <em>trouppe<\/em> fuese la de domador de pulgas. Lo grande contra lo chico, pero en ambos casos, resistentes a los contratiempos. Se acerc\u00f3 con cuidado por lo que pudiera encontrarse. Mir\u00f3 alrededor y no pudo, sin embargo, observar m\u00e1s que la negritud de la silueta de los matorrales. Se detuvo; el silencio de pronto lo cubr\u00eda todo, pero un poco despu\u00e9s volvi\u00f3 a sentir el llanto misterioso de un ni\u00f1o. All\u00ed, sentada con un vestidito blanco, se hallaba una criatura de unos dos a\u00f1os de edad. Era una ni\u00f1a como de cuento, con ricitos oscuros y nariz chata. La tom\u00f3 entre sus brazos peludos y rechonchos y la alz\u00f3 para verla bien.<\/p>\n<p>Veamos, eres una monada&#8230; \u00bfC\u00f3mo te llamas, preciosa?<\/p>\n<p>La ni\u00f1a comenz\u00f3 a llorar de nuevo.<\/p>\n<p>Calma, calma. Tu t\u00edo Basti\u00e1n te pondr\u00e1 un nombre. Bella, \u00bfTe parece? No ha sido muy dif\u00edcil encontrarlo.<\/p>\n<p>La ni\u00f1a empez\u00f3 a mostrarse m\u00e1s tranquila. Basti\u00e1n la fue haciendo mimos hasta llegar la caravana donde viv\u00eda. Una vez dentro la prepar\u00f3 una camita en el arc\u00f3n donde guardaba su ropa y enseres, que no eran muchos. Le dio unas galletas que la ni\u00f1a hizo chapotear en un vaso de leche. Basti\u00e1n se qued\u00f3 satisfecho y pens\u00f3 que lo mejor ser\u00eda guardar el secreto de su bot\u00edn, por si alguien lo ven\u00eda a reclamar. La nena la hab\u00eda descubierto \u00e9l y si no hubiera sido as\u00ed probablemente hubiese muerto de fr\u00edo aquella noche.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente Basti\u00e1n no quer\u00eda despertarla, pero se dio cuenta de que si no lo hac\u00eda Bella se pondr\u00eda a llorar cuando se sintiera sola y atraer\u00eda la presencia de los otros miembros del grupo. As\u00ed que la puso en su regazo y, para ahuyentar la modorra en los ojos de la ni\u00f1a, comenz\u00f3 a mecerla coloc\u00e1ndola a horcajadas en su pierna. Bella enseguida empez\u00f3 a re\u00edr con voces risue\u00f1as y haciendo fiestas.<\/p>\n<p><em>Schhhh&#8230; Bella,<\/em> <em>voy a explicarte lo que vas a hacer. Tienes que quedarte muy quietecita aqu\u00ed, en tu cama. \u00bfLo vas a hacer, me entiendes, cielo? <\/em><\/p>\n<p>Deb\u00eda de resultar\u00a0 extra\u00f1o o\u00edr\u00a0 hablar as\u00ed a alguien que no est\u00e1 acostumbrado a los ni\u00f1os, pero a Basti\u00e1n le sal\u00eda de manera espont\u00e1nea y no le preocupaba que su corpach\u00f3n no coincidiera con los ep\u00edtetos usados para su peque\u00f1a. Bella, por su parte, parec\u00eda entenderle sin dificultad, porque puso carita seria y, cuando la tendi\u00f3 otra vez, sobre la s\u00e1bana, se qued\u00f3 muy quieta. Sonriente, Basti\u00e1n le dijo en voz baja<\/p>\n<p><em>Y ahora a dormir de nuevo, hasta que venga y te traiga una chocolatina. Este ser\u00e1 nuestro secreto, pero antes voy a darte un vaso de leche para que te duermas bien.<\/em><\/p>\n<p>Pasaron diez a\u00f1os y Bella segu\u00eda con Basti\u00e1n, sin que nadie la hubiera visto nunca. Los dos sal\u00edan muy de noche, cuando ya dorm\u00edan los dem\u00e1s, e iban a dar vueltas por los lugares donde acampaban. El circo era peque\u00f1o y hasta entonces no\u00a0 hab\u00eda habido secretos entre sus miembros. Sin embargo, Basti\u00e1n, a pesar de que ya el miedo de que reclamasen a la ni\u00f1a quedaba lejos, se mostraba celoso de su intimidad y tem\u00eda perder el favor de ser el \u00fanico que la cuidase.<\/p>\n<p>Un d\u00eda Bella le pregunt\u00f3 a Basti\u00e1n el motivo de que no pudiera exhibirse a la luz del d\u00eda y poder presenciar los n\u00fameros del circo y conocer a sus componentes. Basti\u00e1n se mostr\u00f3 tranquilo y la sent\u00f3 sobre sus rodillas, como cuando era ni\u00f1a.<\/p>\n<p><em>Ver\u00e1s, encanto, si los dem\u00e1s vieran lo hermosa y bella que eres, como tu nombre, te har\u00edan proposiciones ofensivas, por lo que no me quedar\u00eda m\u00e1s remedio que enfrentarme a quien las pronunciara, y eso nos llevar\u00eda a la ruina. No creas que les tengo miedo, ni mucho menos, pero si me hacen perder el control de una forma u otra lo pagar\u00edamos con nuestra separaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>No te entiendo, Basti\u00e1n. <\/em>Respondi\u00f3 Bella abriendo m\u00e1s sus grandes ojos grises.<\/p>\n<p><em>Es f\u00e1cil de comprender, peque\u00f1a. Si le causara da\u00f1o a cualquiera que se dirigiera a ti con malos fines ir\u00eda a la c\u00e1rcel,\u00a0 a pesar de la raz\u00f3n que me asistiera. Si, por el contrario, me lo causan a m\u00ed, tambi\u00e9n quedar\u00edas indefensa y \u00bfqui\u00e9n te cuidar\u00eda en cualquiera de los dos casos? \u00bfacaso quieres quedarte sola, sin tu pobre Basti\u00e1n?<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1No! \u00a1Quiero estar siempre a tu lado! Prom\u00e9temelo.<\/em><\/p>\n<p><em>Te lo prometo. No temas. <\/em>La tranquiliz\u00f3 el hombret\u00f3n de escarcha.<\/p>\n<p><em>Yo te llevar\u00e9, no obstante, a ver las piruetas y acrobacias en secreto, no debes preocuparte. Podr\u00e1s presenciarlo todo pero con cuidado de no ser vista.<\/em><\/p>\n<p><em>Gracias, Basti\u00e1n. <\/em>Y le dio un beso.<\/p>\n<p>Sin embargo, en ese momento pasaba el enano Cubilete cerca de la caravana de Basti\u00e1n y le pareci\u00f3 o\u00edr murmullos. Curioso como era, acerc\u00f3 el fino o\u00eddo a la puerta, pero entonces se dej\u00f3 de escuchar ruido alguno. Para cerciorarse llam\u00f3 a la puerta.<\/p>\n<p>Basti\u00e1n pregunt\u00f3 qui\u00e9n era y despu\u00e9s le dijo que se largara, que ten\u00eda un fuerte dolor de cabeza, a la vez que hac\u00eda se\u00f1as a Bella con el dedo \u00edndice para que no hiciese ruido. Cuando comprob\u00f3 que ya no estaba, Bella rompi\u00f3 a re\u00edr y quiso saber qui\u00e9n era aquel tipo.<\/p>\n<p><em>Un enano socarr\u00f3n y entrometido. No conviene gastar bromas con \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p><em>Nunca he visto un enano, Basti\u00e1n&#8230; <\/em><\/p>\n<p><em>Son seres deformes, que adem\u00e1s disfrutan de la desgracia ajena para olvidar la suya.<\/em><\/p>\n<p><em>Pues a m\u00ed me dan pena.<\/em><\/p>\n<p><em>No, cari\u00f1o. <\/em>La consol\u00f3 Basti\u00e1n. <em>No<\/em><em> debes sentirte afligida, son ellos los que se burlan de los que no son sus iguales, y son crueles. No lo olvides.<\/em><\/p>\n<p>Pasaron tres a\u00f1os m\u00e1s y Bella sent\u00eda que empezaba a necesitar un espacio m\u00e1s amplio del que dispon\u00eda. Basti\u00e1n, era cierto, la hab\u00eda llevado a sitios, siempre a escondidas de los <em>otros, <\/em>donde se respiraba casi el mismo aire l\u00f3brego y cegado de la caravana. Incluso cuando fueron a cenar a <em>Scaramouche,<\/em> el c\u00e9lebre restaurante a orillas del Danubio, lo hicieron a una hora en que a\u00fan no hab\u00eda llegado nadie.<\/p>\n<p><em>Basti\u00e1n&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>Dime, cari\u00f1o.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfPor qu\u00e9 no puedo ver a nadie? Si salimos, vamos del coche a casa y de casa al coche, pero a m\u00ed me gustar\u00eda pisar las calles y observar a la gente&#8230; Ya no pueden reconocerme ni apartarme de ti.<\/em><\/p>\n<p><em>Muy bien, se\u00f1orita, \u00bfY si me preguntan de d\u00f3nde has salido? \u00bfY si me piden los papeles de tu nacimiento?<\/em><\/p>\n<p><em>No lo s\u00e9, Basti\u00e1n, pero de veras, es todo muy triste. Ni siquiera tengo un espejo donde reflejarme.<\/em><\/p>\n<p><em>Tontina, espera un momento. Y recuerda&#8230; <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1No te muevas! <\/em>Repitieron los dos al un\u00edsono.<\/p>\n<p>Al cabo de unos minutos Basti\u00e1n regres\u00f3 con un paquete bien envuelto y una cinta colgando del mismo.<\/p>\n<p><em>Toma, Bella, es para ti.<\/em><\/p>\n<p>Siempre que Basti\u00e1n le hac\u00eda un regalo, a Bella se le pasaba el enfado, como \u00e9l bien sab\u00eda, y con la misma ilusi\u00f3n de cuando era peque\u00f1a lo abr\u00eda entusiasmada.<\/p>\n<p><em>\u00a1Un espejo dorado! Es precioso, Basti\u00e1n. Te quiero<\/em>. Y a la vez que se colgaba de su grueso cuello, cada vez m\u00e1s y m\u00e1s orondo, se ve\u00eda reflejada en el cristal.<\/p>\n<p>Unos segundos m\u00e1s tarde se qued\u00f3 fija frente a su rostro, que siempre hab\u00eda adulado Basti\u00e1n, y con actitud y gesto serios se volvi\u00f3 a \u00e9l.<\/p>\n<p><em>\u00bfSoy tan bella como dices? Cuando me llevaste a ver la funci\u00f3n aquella vez y pude vislumbrar a la trapecista tras el tel\u00f3n, \u00bfrecuerdas?,\u00a0 me pareci\u00f3 la mujer m\u00e1s hermosa del mundo.<\/em><\/p>\n<p><em>Pues ella no es ni as\u00ed de bella comparada contigo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfLa pr\u00f3xima vez podr\u00eda tener un espejo de cuerpo entero?<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfPara qu\u00e9? Este es un lugar peque\u00f1o y hay que ahorrar espacio. Bastante es que quepa yo.<\/em><\/p>\n<p>Bella esboz\u00f3 una sonrisa.<\/p>\n<p><em>Es verdad, Basti\u00e1n, eres un gigante&#8230; grande, grande y te quiero mucho. <\/em><\/p>\n<p><em>Tan grande como tontorr\u00f3n. No dejar\u00e1s a este vejestorio cuando ya no sea tan fuerte ni tan grande, \u00bfverdad?<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1No digas tonter\u00edas, Basti\u00e1n! <\/em>Le amonest\u00f3 Bella.<\/p>\n<p>Una tarde en que Basti\u00e1n tuvo que ir a la ciudad, Bella se qued\u00f3 en la caravana, como siempre, bajo la severa advertencia de no abrir ni contestar a cualquier requerimiento. Estaba la joven hojeando un libro cuando son\u00f3 la puerta de la caravana. Bella se mantuvo quieta y aguant\u00f3 la respiraci\u00f3n todo lo que pudo. De pronto, volvieron a sonar dos golpes secos y una vocecilla que ya hab\u00eda escuchado antes. La de Cubilete.<\/p>\n<p><em>\u00bfQui\u00e9n hay? S\u00e9 que est\u00e1s ah\u00ed. Vamos, abre.<\/em><\/p>\n<p>Hab\u00eda algo en esa voz que asustaba a Bella. Tal vez se debiese a lo que Basti\u00e1n le hab\u00eda dicho sobre aquel hombrecito que tan malvado se le antojaba. De repente dej\u00f3 de o\u00edrse el golpeteo y, en su lugar, Bella escuch\u00f3 unos pasos que se alejaban. Sin embargo, Cubilete no hab\u00eda desistido de su curiosidad; rode\u00f3 la caravana y subi\u00f3 por la escalera hasta el techo. Levant\u00f3 el tragaluz y observ\u00f3 atentamente el interior del habit\u00e1culo. Al principio no vio nada, pero, inclinando m\u00e1s la cabeza, observ\u00f3 una figura de melena oscura que desde lo alto parec\u00eda un borr\u00f3n de tinta.<\/p>\n<p><em>Aj\u00e1, as\u00ed que eras t\u00fa a quien el gordo manten\u00eda en secreto. <\/em>Y se puso a canturrear.<em> <\/em><\/p>\n<p><em>Eras su pulga especial,<\/em><\/p>\n<p><em>La que de forma proverbial guardaba<\/em><\/p>\n<p><em>En su caja de cristal.<\/em><\/p>\n<p><em>Hola, preciosa. Me llamo Cubilete, \u00bfY t\u00fa?<\/em><\/p>\n<p>Bella hubiera querido gritar, pero la sorpresa hizo que se quedara absorta mir\u00e1ndole. El hombrecillo aprovech\u00f3 para bajar de un salto sobre el jerg\u00f3n donde dorm\u00eda Basti\u00e1n.<\/p>\n<p><em>Ju, Ju <\/em>empez\u00f3 a mofarse bailando alrededor de Bella, <em>ya tengo novia, ya tengo novia. Venga, vamos a anunci\u00e1rselo a todo el mundo.<\/em><\/p>\n<p>Y, tom\u00e1ndola de la mano, tiraba de ella con una fuerza inusitada.<\/p>\n<p><em>Suelta, ver\u00e1s cuando venga Basti\u00e1n. Suelta, te digo.<\/em> Dec\u00eda Bella casi chillando.<\/p>\n<p><em>Ay, la se\u00f1orita, qu\u00e9 cre\u00eddo se lo tiene porque su hombret\u00f3n le ha dicho un par de linduras. Ven conmigo, yo te dar\u00e9 lo que necesitas.<\/em><\/p>\n<p><em>Nunca podr\u00eda compartir nada contigo, monstruo.<\/em><\/p>\n<p>Esto enfureci\u00f3 a Cubilete m\u00e1s de lo que pod\u00eda haberlo hecho cualquier otro calificativo.<\/p>\n<p><em>\u00bfMonstruo yo? \u00bfAcaso te has mirado en el espejo, princesa? <\/em>Procuraba zaherirla mientras la arrastraba a su tabuco.<\/p>\n<p><em>D\u00e9jame, yo nada tengo que ver contigo, d\u00e9jame, que me das asco.<\/em><\/p>\n<p>Sin m\u00e1s la meti\u00f3 en su remolque. Un espejo de cuerpo entero presid\u00eda el lugar de manera insolente.<\/p>\n<p><em>Mira, m\u00edrate, Afrodita, mir\u00e9monos los dos. <\/em>Y comenz\u00f3 a re\u00edr con mayor vehemencia.<\/p>\n<p>Con el espanto impreso en sus ojos, Bella los abri\u00f3 sin querer mirar del todo, pero eso no evit\u00f3 que el espejo le devolviese la imagen de dos figuras, deformes y extra\u00f1as, asidas de la mano. Una re\u00eda estrepitosamente mientras la otra permanec\u00eda con la boca abierta, sin que de ella brotase palabra alguna.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La noche en que Basti\u00e1n daba su paseo junto al r\u00edo, algo alejado de las caravanas, oy\u00f3 una especie de sollozo; seg\u00fan se acercaba el llanto fue haci\u00e9ndose m\u00e1s y m\u00e1s n\u00edtido.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-994","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/994","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=994"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/994\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":998,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/994\/revisions\/998"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=994"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=994"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=994"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}