{"id":983,"date":"2011-07-13T21:18:36","date_gmt":"2011-07-13T19:18:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=983"},"modified":"2011-07-13T21:18:36","modified_gmt":"2011-07-13T19:18:36","slug":"141-el-ladron-de-palabras-por-pillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/141-el-ladron-de-palabras-por-pillo\/","title":{"rendered":"141-El ladr\u00f3n de palabras. Por Pillo"},"content":{"rendered":"<p>\u00ad\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Me dedicaba a robar palabras. Entraba por las noches en las casas, aprovechando el silencio. Mientras mis v\u00edctimas dorm\u00edan o roncaban como rinocerontes, les hurtaba verbos, adjetivos, pronombres o sustantivos. As\u00ed, en una noche pod\u00eda agenciarme una amplia variedad de t\u00e9rminos como <em>pobre<\/em>, <em>jirafa<\/em>, <em>hospital<\/em> o <em>polic\u00eda<\/em>.<!--more-->\u00a0Cuando los incautos se despertaban a la ma\u00f1ana siguiente, eran incapaces de pronunciar esos vocablos. De sus mentes se hab\u00edan borrado aquellos t\u00e9rminos para el resto de sus d\u00edas.<\/p>\n<p>\u00ad\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0A veces, se daban cuenta de forma inmediata:<\/p>\n<p>\u00ad\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014\u00a1Nos han robado! Llamemos a la\u2026<\/p>\n<p>\u00ad\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Pero sus cerebros est\u00e9riles eran incapaces de articular esa secuencia ling\u00fc\u00edstica.<\/p>\n<p>\u00ad\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Otros tardaban m\u00e1s tiempo en percatarse:<\/p>\n<p>\u00ad\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2014\u00a1Vamos al zoo a ver los animales esos con unos cuellos tan largos!&#8230; Las \u00e9sas tan altas con motas negras que comen hojas de los \u00e1rboles\u2026<\/p>\n<p>\u00ad\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Y pensaban que se deb\u00eda al alzh\u00e9imer o a problemas con su memoria.<\/p>\n<p>\u00ad\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Nada m\u00e1s lejos de la realidad.<\/p>\n<p>\u00ad\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Por mucho que tomasen complejos vitam\u00ednicos o jalea real para potenciar su mente, no volver\u00edan jam\u00e1s a recordar esos t\u00e9rminos.<\/p>\n<p>\u00ad\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0A un chico le afan\u00e9 la expresi\u00f3n <em>te quiero<\/em> y se declar\u00f3 a su novia con un <em>yo amo a ti<\/em>. Y ella, lo abandon\u00f3 por analfabeto.<\/p>\n<p>\u00ad\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0A un se\u00f1or le hurt\u00e9 la palabra <em>hacienda<\/em>. Ahora, cuando acud\u00eda a presentar anualmente su declaraci\u00f3n dec\u00eda a sus familiares y amigos que iba a <em>somos todos<\/em>.<\/p>\n<p>\u00ad\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Lo peor le ocurri\u00f3 a un poeta cuando le sustraje las met\u00e1foras. Enseguida, sus poemarios se llenaron de sustantivos a los que les faltaba fuerza. La cr\u00edtica fue dura. Pronto, dej\u00f3 de vender sus obras y termin\u00f3 de alba\u00f1il componiendo estrofas de ladrillos y poemas de casas adosadas con una hipoteca. Se ahorc\u00f3 del forjado de una viga, un d\u00eda triste de noviembre.<\/p>\n<p>\u00ad\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Mis compradores eran principalmente aprendices, escritores amateurs a los que el folio en blanco, la falta de talento o la escasez creativa les devoraba en sus hogares cada noche. En su af\u00e1n de ser alguien en el mundo de las letras, recurr\u00edan a cualquier m\u00e9todo fraudulento que les pusiera en bandeja la fama, el acceso al mundo editorial y, por supuesto, monta\u00f1as de dinero.<\/p>\n<p>\u00ad\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Mi negocio tambi\u00e9n nutr\u00eda a futuros literatos que buscaban la inspiraci\u00f3n a base de nuevas palabras o ideas ajenas con las que pretend\u00edan dar vida a relatos y novelas. Adem\u00e1s, hab\u00eda quienes deseaban mejorar el estilo y la calidad de sus creaciones. Aunque lo \u00fanico que consegu\u00edan era enriquecer los textos.<\/p>\n<p>\u00ad\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Las tarifas sol\u00edan variar en funci\u00f3n del trabajo. Los verbos se cotizaban a cien euros, los adjetivos a sesenta y los sustantivos a veintitr\u00e9s. Si la palabra resultaba dif\u00edcil de sustraer, cobraba hasta cinco veces m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00ad\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0A veces funcionaba por encargo. Si un aficionado se hallaba escribiendo una novela sobre el mundo de las drogas y necesitaba jerga de la calle, yo le abastec\u00eda. Me infiltraba en entornos marginales y me esforzaba en caer bien a delincuentes, proxenetas, meretrices y vagabundos. En unas noches les hurtaba \u201cqu\u00e9 hay tron\u201d, \u201chace un peta\u201d, \u201ctope guay\u201d, \u201cda buten\u201d o \u201casin\u201d. En alguna ocasi\u00f3n tambi\u00e9n me timaron. Pensaba que el tipo era culto; sin embargo, el t\u00e9rmino m\u00e1s refinado que sab\u00eda pronunciar correspond\u00eda a la palabra idiota.<\/p>\n<p>\u00ad\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Los escritores amanerados me ped\u00edan que les buscara cultismos, expresiones que ni siquiera aparec\u00edan en los diccionarios de la Real Academia. Entonces, me introduc\u00eda de inc\u00f3gnito en los ambientes intelectuales junto a bohemios, artistas y eruditos del lenguaje. Pasaba desapercibido en esas tertulias, ya que no abr\u00eda la boca y dec\u00eda a todo que s\u00ed, sin tener la m\u00e1s remota idea de si una sinestesia utilizaba sentidos distintos para expresar un concepto o de si las frases que uno pod\u00eda toparse en los urinarios p\u00fablicos constitu\u00edan un nuevo tipo de arte urbano.<\/p>\n<p>\u00ad\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Aprovechaba el instante de vuelta a casa y me abalanzaba sobre las v\u00edctimas como un tigre que arrincona a un l\u00e9mur en un documental de La 2. El desdichado lloriqueaba, rogando clemencia. Incluso me ped\u00eda de rodillas que no me apoderase de tantos t\u00e9rminos porque no deseaba convertirse en un ignorante. A un reconocido fil\u00f3sofo lo dej\u00e9 casi en pelotas. Cuando me march\u00e9, su fluidez verbal correspond\u00eda a la de un ni\u00f1o de cuatro a\u00f1os. Lo m\u00e1s inteligente que lleg\u00f3 a decir desde entonces fue \u201cmam\u00e1, caca\u201d. Termin\u00f3 internado en un centro para personas con deficiencias mentales. Muchos m\u00e9dicos diagnosticaron que el hombre se pas\u00f3 de listo. \u00a1Qu\u00e9 ingenuos!<\/p>\n<p>\u00ad\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Los publicistas exig\u00edan esl\u00f3ganes originales, frases con las que vender a la audiencia sus productos milagrosos. No era nada sencillo dar con un buen <em>claim<\/em>. Si el creativo pensaba comercializar un art\u00edculo de limpieza para el hogar, yo me introduc\u00eda en la mente de las amas de casa buscando una frase genial. A veces, s\u00f3lo sacaba serr\u00edn; otras, brillantes ideas para acabar con sus ex maridos. O me enteraba de las virguer\u00edas que hac\u00edan para que su amado esposo no se enterase de que estaban liadas con el vecino del quinto. Sin embargo, para dar con un buen texto era imprescindible indagar en el inconsciente hasta sacar algo valioso.<\/p>\n<p>\u00ad\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Los abogados representaban otro gremio que requer\u00eda de mis habilidades. Siempre andaban a la caza de vocablos t\u00e9cnicos y palabrejas que descolocasen a sus adversarios. Tener una buena labia y gran fluidez ling\u00fc\u00edstica pod\u00eda significar la diferencia entre convencer al jurado o ver pudrirse a su cliente durante a\u00f1os en la trena.<\/p>\n<p>\u00ad\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0A ciertos\u00a0 pol\u00edticos tambi\u00e9n les suministr\u00e9 palabras como \u201cmiembras\u201d, \u201ccuasi\u201d o \u201cni\u00f1a\u201d.<\/p>\n<p>\u00ad\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Algunos de mis clientes se volv\u00edan adictos y cada d\u00eda reclamaban su chute de palabras con la intenci\u00f3n de enriquecer sus escritos. Hab\u00eda instantes en que les entraba el mono y buscaban su dosis de t\u00e9rminos en el mercado negro. Y compraban dosis adulteradas de palabras a las que faltaba alguna vocal o consonante. As\u00ed empobrec\u00edan sus historias, pero les serv\u00edan para ir tirando hasta que encontraran otra cosa. En ocasiones se quejaban porque presentaban sus creaciones a concursos y nunca los premiaban. Algunas erratas o un t\u00e9rmino incompleto lastraban sus escritos.<\/p>\n<p>\u00ad\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Mi negocio florec\u00eda a pasos agigantados. Clientes de todo el pa\u00eds ped\u00edan mis servicios. Una noche, al llegar a casa, dos tipos me sorprendieron, me golpearon y me amarraron a una silla. Despu\u00e9s durante horas empezaron a sustraerme t\u00e9rminos. Enseguida toda la educaci\u00f3n que hab\u00eda recibido en treinta y seis a\u00f1os se desvaneci\u00f3 en el aire como una estela de vapor. Me volv\u00ed un zoquete que hablaba en indio, comi\u00e9ndose art\u00edculos y preposiciones y s\u00f3lo sab\u00eda decir \u201cme se ha stropeao el carro\u201d, \u201cla fragoneta mal aparcada est\u00e1\u201d o \u201chambre yo tener\u201d. Con semejante nivel cultural, nadie quer\u00eda relacionarse conmigo ni solicitarme hurtar palabras. De modo que no tuve m\u00e1s remedio que olvidar el oficio de ladr\u00f3n y dedicarme al pastoreo. Ahora hablo con las ovejas y estoy intentando aprender a comunicarme.<\/p>\n<p>\u00ad\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2014\u00a1Beeeee!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00ad\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Me dedicaba a robar palabras. Entraba por las noches en las casas, aprovechando el silencio. Mientras mis v\u00edctimas dorm\u00edan o roncaban como rinocerontes, les hurtaba verbos, adjetivos, pronombres o sustantivos. 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