{"id":956,"date":"2011-07-13T01:30:56","date_gmt":"2011-07-12T23:30:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=956"},"modified":"2011-07-13T01:30:56","modified_gmt":"2011-07-12T23:30:56","slug":"136-dependiente-por-enfuria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/136-dependiente-por-enfuria\/","title":{"rendered":"136- Dependiente. Por Enfuria"},"content":{"rendered":"<p>En el hast\u00edo de la desidia, sin un solo atisbo de aliento, me pongo a tus pies, para recordarte cada d\u00eda el n\u00famero de la llave que tiene mi celda. Si quieres me espero, aqu\u00ed parada sin hacer nada, simulando que no entiendo tu lenguaje, con el \u00fanico fin de pasar de ser un n\u00famero a una letra. \u00bfNo hay una sola canci\u00f3n que me lleve a ti? No hay un viento tan fuerte que empuje a tu espalda, para convertirme al menos en tu lastre, en tu carga, en tu caspa.<!--more--><\/p>\n<p>Me cuesta tanto darme cuenta, del tiempo perdido, de las dudas que has dejado incipientes en mi mente. Ya no queda nada en este espacio, solo el silencio llena los rincones, y las voces de fondo no se oyen. Tu indiferencia, afilada y g\u00e9lida me abri\u00f3 las sienes, segment\u00f3 mis sesos y los arranc\u00f3, para esparcirlos luego a los animales rapaces. Ya no hay suspiros ni preguntas indelebles, nimiedades hirientes que al menos me hacen soportar la exigencia de seguir viviendo, al menos a trav\u00e9s de lamentos descuidados. Ya he perdido la noci\u00f3n de conciencia y se me olvid\u00f3 respirar. No hay olor, perd\u00ed el olfato, crey\u00e9ndome capaz de adivinar los perfumes que se apuntaban sobre m\u00ed sin sentirlos. No queda ox\u00edgeno, solo hay gases que oprimen mi respiraci\u00f3n dej\u00e1ndome sin pensar que me ha faltado para recompensar tu desidia. Ya no tengo estrategias para responder a tus desprecios, y llamar tu atenci\u00f3n sin sonidos. Hoy no ha muerto todav\u00eda ayer, sigue intermitente queriendo desaparecer sin hacerlo, dejando de ser gris y sin poder ser oscuro o incoloro. Ya no hay m\u00e1s que sombras que me siguen persiguiendo con los recuerdos punzantes que un d\u00eda cre\u00eda que hab\u00edan desaparecido, pero que siguen vivos, ambulando como \u00e1nimas desesperadas, regal\u00e1ndome insultos, que me sirvan de diadema.<\/p>\n<p>Hoy eres un cuento imaginario, una torre de arena construida y destruida por las mismas manos. La m\u00fasica vuelve a destruirme el coraz\u00f3n pas\u00e1ndome por encima como una aplanadora. Ya\u00a0 no tenemos espacios compartidos, ni si quiera hay espacios distendidos. Hemos despegado del cemento, y ahora no hay masilla que nos obligue a permanecer de pi\u00e9. Somos un recuerdo perdido, una insulsa canci\u00f3n que se queda sin letras. Y ahora estamos deseando no vernos, no cruzarnos las miradas, no sentir el agobio de agobiarnos. Hemos despreciado este mundo en que vivimos, acerc\u00e1ndonos a otro para el que ya no nos queda energ\u00eda.<\/p>\n<p>No s\u00e9 quien eres. No s\u00e9 si a quien tantas veces pregunt\u00e9, se ha extirpado el iris de su mirada, porque ahora no me ve, no me mira no me siente. No s\u00e9 qui\u00e9n fuiste, porque las dudas han borrado las im\u00e1genes, y ya no me quedan otras sino las nuevas. No consigo ver las sonrisas de tu rostro, parece que\u00a0 nunca han existido, solo existe hast\u00edo, y desprecio insonoro. No se quien soy porque he dejado de existir, desde la primera ca\u00edda, cuando tus labios han buscado y encontrado a otros labios en las noches, sin rozar si quiera los m\u00edos. No s\u00e9 quien soy, porque ya no respiro como lo hacia antes, he dejado de tener olor, sin saber muy bien en qu\u00e9 me he convertido. Ahora me he entregado al desprecio humano de no mirarme en los reflejos de los silencios que me dejaste. No se qui\u00e9n ser\u00e9, si no puedo ser el animal que es abandonado y apaleado por su due\u00f1o. Me he quedado dormido, en un charco de barro que t\u00fa me dejaste. He querido morirme\u00a0 cincuenta veces y no he podido, solo he absorbido tu detestable juicio, y lo he convertido en mi credo. He sentido el martillo de tus palabras d\u00eda tras d\u00eda, sin ni siquiera recordar mi piel ensombrecida.<\/p>\n<p>Hoy he perdido la visi\u00f3n, y no se ha ido de m\u00ed lentamente, sino al instante. Me convert\u00ed en invidente por decisi\u00f3n propia, y no he tenido valor para arrancarme los ojos y tirarlos al r\u00edo, me cre\u00eda mas capacitado para la autodestrucci\u00f3n, pero he decidido peg\u00e1rmelos para no verte, cosi\u00e9ndome las pesta\u00f1as, cada vez que se me acerca tu figura.<\/p>\n<p>Dios ha sido tan cruel como suele serlo, me ha empujado a encontrarte, sin llamarse destino, y me ha enga\u00f1ado haci\u00e9ndome ver la correcci\u00f3n de ese encuentro. Me ha obligado a prescindir de las personas que algo me han querido, porque yo no he sabido m\u00e1s que mirar por un agujero que tenia tu nombre. El me ha negado tres veces, antes de que yo lo hiciera por el. La par\u00e1bola no se ha cumplido. \u00c9l, ha sido mi \u201cjudas\u201d y me ha traicionado, porque te puso en mi camino, de nuevo, oblig\u00e1ndome a tenerte. Me ha obligado a necesitarte cuando ya te hab\u00edas ido, antes de que si quiera llegaras. Dios ha dejado de llevar may\u00fasculas, como me han ense\u00f1ado, porque me ha visto caer al suelo tantas veces y ni una sola me ha levantado, ni siquiera cuando le rogu\u00e9 tantas veces, que me quitara de en medio, para que pase a desear, sin intenciones, tu muerte, cada d\u00eda que ha pasado desde tu partida.<\/p>\n<p>He sentido la soledad, que se ha convertido en la due\u00f1a de la llave de la c\u00e1rcel en la que vivo, d\u00e1ndome solo paredes, humedad y silencio. Los lugares que ocupaste a\u00fan quedan intactos, porque he apaciguado cada uno de los gritos que salieron aquella vez que no volviste.<\/p>\n<p>He esperado varado en un tel\u00e9fono si la voz que saliera detr\u00e1s de cada llamada fuera la tuya, perdiendo cada vez m\u00e1s\u00a0 el condicionamiento al que me someti\u00f3 tu estancia, cuando al d\u00eda era mas de treinta veces las que sonaba, ya aparec\u00eda escrito tu nombre en la pantalla.<\/p>\n<p>Siento la necesidad de despedirme, quiero deshacerme de tu recuerdo, y observo con deseo los objetos punzantes. T\u00fa me has llevado a adorar los elementos afilados. He aprendido a odiar a la cantante que m\u00e1s te gustaba, el perfume que m\u00e1s quer\u00edas y el lugar que m\u00e1s ansiabas. Ahora todo ello esta asociado con el dolor, y me duele cuando lo veo, lo huelo, o lo siento de cerca.<\/p>\n<p>A\u00fan no he terminado, me muero, sin morirme, porque a\u00fan respiro, aunque no quiera. O tal vez, ya haya muerto, pero a\u00fan te oigo. No puede ser \u00e9ste el infierno, porque no he tenido oportunidad para elegirlo. He roto los lazos con mi familia, y soy antisocialmente asocial desde que te he conocido. Pero ahora solo existe el silencio, me quedo sin palabras porque me las tragu\u00e9 todas, y me hice dependiente del deseo del c\u00e1ncer de tu voz.<\/p>\n<p>Ahora, soy el recuerdo de un desencuentro, que el destino me empuja a seguir pronunciando. Vivo sin vida desesperada por los esputos que me producen tu indiferencia, tu g\u00e9lida y afilada indiferencia, que me desgarra convirtiendo en sangre mi \u00fanico alimento del d\u00eda. Soy quien t\u00fa quieres que sea, me arrastro para llegar a serlo, y cuando llego a tus pies, consigo mi dignidad deslizante, porque dej\u00e9 de ser humana desde hace tiempo.<\/p>\n<p>Ya no puedo respirar sin levantar del suelo mis pies, y soy la esclava de cada d\u00eda. No conozco el credo de tu nombre, porque\u00a0 al instante deja de ser quien yo que cre\u00eda que eras, y me miento fingiendo una felicidad desfavorecida. Soy el animal que se queda en la casa esperando los golpes reiterados de su due\u00f1a. Y soy dependiente de que no me mires a la cara cuando hablas. Dependiente de que no pienses en m\u00ed ni un instante. Dependiente de tu constante desprecio. Dependiente de tus inhumanas miradas. Dependiente del dolor, que tantas veces he confundido con deseo. Dependiente de tu rechazo a mi aliento. Dependiente del iceberg de tus labios. Soy la dependiente de ti. Y espero, sin sue\u00f1os espero a que alguno de tus d\u00edas esperes que est\u00e9.<\/p>\n<p>Ahora te vas, y me dejas, descuartizando mis \u00faltimos alientos. Te vas y te llevas tu olor, que\u00a0 impregn\u00f3 cada rinc\u00f3n de esta casa.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed tienes mis v\u00edsceras para que se las entregues a los animales rapaces. Ya no hay m\u00e1s palabras regaladas. Aqu\u00ed solo queda humo. Ya el incendio se ha apagado. No hay m\u00e1s que aire congelado.<\/p>\n<p>Dime d\u00f3nde se ba\u00f1an ahora tus sue\u00f1os, y d\u00f3nde has perdido tu ropa. Dime qu\u00e9 sientes por dentro, cuando un cuerpo que no es el m\u00edo, te acaricia y te toca. M\u00edrame y dime si sabes hablar del pu\u00f1al que se siente cuando alguien deja de contar contigo.<\/p>\n<p>Te vas y me niegas la necesidad de despertar cada d\u00eda. Te vas y te llevas la \u00fanica persona que yo era, dej\u00e1ndome un despojo de otra que no respira, que no habla, que no siente, que no llora, que no suspira.<\/p>\n<p>Te vas, te vas y te vas. Y me dejas muda, desnuda, y muerta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el hast\u00edo de la desidia, sin un solo atisbo de aliento, me pongo a tus pies, para recordarte cada d\u00eda el n\u00famero de la llave que tiene mi celda. Si quieres me espero, aqu\u00ed parada sin hacer nada, simulando que no entiendo tu lenguaje, con el \u00fanico fin de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-956","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/956","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=956"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/956\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":959,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/956\/revisions\/959"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=956"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=956"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=956"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}