{"id":900,"date":"2011-07-11T11:39:20","date_gmt":"2011-07-11T09:39:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=900"},"modified":"2011-07-11T11:39:20","modified_gmt":"2011-07-11T09:39:20","slug":"125-mundo-animal-por-as-de-copas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/125-mundo-animal-por-as-de-copas\/","title":{"rendered":"125- Mundo animal. Por As de Copas"},"content":{"rendered":"<p>Iba caminando por la calle y me encontr\u00e9 con una gata que lloraba. La gata lloraba y lloraba, le pregunt\u00e9 qu\u00e9 te pasa gatita, y la gata no me contestaba y segu\u00eda llorando. Entonces trat\u00e9 de imaginar porqu\u00e9 lloraba, trat\u00e9 de agudizar el ingenio y pensar como un gato, porque los humanos nos creemos muy vivos, nos creemos saberlo todo, pero no siempre entendemos\u00a0 que los animales piensan diferente, tienen otras necesidades.<!--more-->\u00a0Entonces me dije: la deben de haber agarrado una pandilla de esos gatos de tejado, gatos brutos, media o una docena de gatos o m\u00e1s, qui\u00e9n sabe, y la habr\u00e1n forzado, la habr\u00e1n violado, pobrecita.<\/p>\n<p>Pero no. A la gata se la ve\u00eda enterita, no ten\u00eda rasgu\u00f1os, ni lastimaduras. Ten\u00eda un pelaje suavecito, gris negro veteado. Esa gata no parec\u00eda que la hubieran violado.<\/p>\n<p>Entonces le pregunt\u00e9 qu\u00e9 te pasa gatita, y la gata no me contest\u00f3, y segu\u00eda llora dale que llora. Entonces me dije ya s\u00e9: a la noche a veces hace fr\u00edo y las temperaturas bajan una barbaridad, uno ni se imagina porque est\u00e1 durmiendo calentito bajo las frazadas, pero la gata pobrecita, anda as\u00ed sola desnudita por los tejados, debe tener fr\u00edo.<\/p>\n<p>Pero no. Los gatos son animales inteligentes y si hace fr\u00edo encuentran refugio, alguna protecci\u00f3n donde resguardarse del viento y de la lluvia, y tienen ese pelaje abrigadito que los cubre, como el de esta gata.<\/p>\n<p>Entonces le pregunt\u00e9 qu\u00e9 te pasa gatita, y no me contest\u00f3, y\u00a0 lloraba que daba pena. Entonces pens\u00e9: tiene hambre. Nosotros los humanos tenemos la culpa, porque asfaltamos el mundo, construimos, y les sacamos a los gatos y a los animales la naturaleza, su h\u00e1bitat, los privamos de sus recursos.<\/p>\n<p>Pero no. Estos gatos son animales urbanos, callejeros, que han nacido y sabido arregl\u00e1rselas en nuestro medio, atrapan ratones, se suben a los \u00e1rboles y cazan pajaritos, buscan sobras en la basura. Entonces me dije que dif\u00edcil es pensar como gato, entender lo que ocurre y deja de ocurrir en su mundo animal. Me qued\u00e9 mir\u00e1ndola en silencio.<\/p>\n<p>La gata se irgui\u00f3, y apoyada en sus patas delanteras estir\u00f3 el cogote y dej\u00f3 de llorar. Luego, como ronroneando, me mir\u00f3 con sus ojos de gata, y con la voz temblorosa pero firme dijo:<\/p>\n<p>-Lloro porque estoy dolida, lloro porque me han herido.<\/p>\n<p>La mir\u00e9 anonadado, ya no contaba con la posibilidad de obtener una respuesta.<\/p>\n<p>-Yo soy una gata bien, una gata de buena familia \u2013continu\u00f3 la gata. Trabajo s\u00ed, para ganarme mi carne, para estar fuerte y poder amamantar a mis gatitos. Tengo una amiga, o cre\u00eda tenerla. Una gata muy fina, una gata de balc\u00f3n, y la iba a visitar de vez en cuando, cuando tengo tiempo, ya que soy una gata muy ocupada. Mi amiga siempre se pon\u00eda contenta con mis visitas, me convidaba con leche, me contaba sus penas, me contaba lo feo que es estar todo el d\u00eda tirada en el sof\u00e1 esperando a sus due\u00f1os, lo aburrida que es la vida de ser gata faldera, gata de almohad\u00f3n. Yo la escuchaba, le ten\u00eda paciencia, y rara vez le habr\u00e9 dicho algo de m\u00ed. Ella siempre me lloraba la carta y me contaba de que si bien le gustaba mucho el pollo siempre le tra\u00edan la comida con gusto a pollo y no se daban cuenta de cambiar a veces el men\u00fa con un lomito o pescado; de que a veces se les terminaba la leche entera y le daban semi descremada que ella odiaba; de que otra vez le hab\u00edan comprado un ovillo de lana azul cuando ella prefer\u00eda el violeta, muchas cosas me contaba y yo la escuchaba serena. Un d\u00eda mi vida se conmocion\u00f3: conoc\u00ed un gato, un gato buen mozo, de buenos modales, que no solamente vino por un ratito a divertirse y pasarla bien, sino que volv\u00eda, me tra\u00eda regalitos, cabezas y espinas de pescado, un bife de cuadril que qui\u00e9n sabe que riesgos habr\u00e1 pasado para conseguirlo, un d\u00eda hasta se apareci\u00f3 con un ratoncito hermoso, todav\u00eda vivo. Yo estaba enamorada de mi gato y comet\u00ed un error: le cont\u00e9 pormenores de la relaci\u00f3n y hasta se lo present\u00e9 a mi amiga, que parec\u00eda muy contenta de conocer por fin a un gato caballero. Hace un rato se me dio por pasar por el balc\u00f3n: encontr\u00e9 a la que se dec\u00eda mi amiga junto con mi gato con las manos en la masa. Empec\u00e9 a gritar que era una ingrata, una traidora pero me detuvo con un gesto. Me dijo que al principio le hab\u00eda ca\u00eddo simp\u00e1tica pero que desde hac\u00eda un tiempo ya le daba asco, asco le daba, que la vieran junto a una gata como yo, una cualquiera, vieja y desvergonzada que robaba bofe de la carnicer\u00eda donde compra su due\u00f1a y hurgaba en la basura, que hab\u00eda pasado por las garras de cuanto gato anda suelto por el barrio, que no hab\u00eda hueco o terraza donde no hubiere parido media docena de gatitos, ella, una gata de mundo, una gata esterilizada que hab\u00eda viajado a Europa en avi\u00f3n y comido canap\u00e9s en recepciones, todo eso me dijo, delante de mi gato, ese canalla. No pude seguir escuch\u00e1ndola, y hu\u00ed, hu\u00ed lo m\u00e1s pronto que pude saltando de techo en techo, hasta donde me llevaron las patas\u201d.<\/p>\n<p>La gata se qued\u00f3 en la misma posici\u00f3n sentada, apoyada en sus patas delanteras. Callada, baj\u00f3 el cogote.<\/p>\n<p>Entonces se me ocurri\u00f3 una idea brillante. Me la llev\u00e9 a casa. Le compr\u00e9 leche, carne enlatada de pavo, de at\u00fan y de cordero, tres ovillos de lana de diferentes colores, le acarici\u00e9 la cabeza y el lomo hasta que se me acalambraron las manos. Al d\u00eda siguiente le llev\u00e9 al Morr\u00f3n, una belleza de gato, un gato marr\u00f3n claro con pintas rojizas, delgado pero atl\u00e9tico, fibroso, un gato balconero. Pasaron la noche juntos. La ma\u00f1ana siguiente, la gata me lo agradeci\u00f3. Por unos d\u00edas le di los gustos, carne y leche a discreci\u00f3n, ovillos de lana, mimos, y el gato. Una tarde la gata me pregunt\u00f3 por el Morr\u00f3n: no le contest\u00e9. Despu\u00e9s le agregu\u00e9 a la leche un trago de ginebra y le traje al Cuti\u00f1o, un gato negro gordo y pendenciero y los encerr\u00e9 en el galp\u00f3n. Desde la calle se escuchaban los chillidos, pero como era sabido, al final hubo solo silencio total. El Cuti\u00f1o las sabe ablandar. Ahora llueven los gatos. Hacen cola, y a medida que van pasando les cobro de a cincuenta por cabeza, ochenta los especiales, cien la completa. Un par de veces la gata se me quiso retobar, pero le traje al Cuti\u00f1o y se le pasaron las ganas. La otra tarde se me acerc\u00f3 medio remolona, al principio no entend\u00ed que quer\u00eda, pens\u00e9 que tendr\u00eda que llamar otra vez al Cuti\u00f1o, pero lo \u00fanico que dijo es si le pod\u00eda agregar un poco m\u00e1s de ginebra a la leche.<\/p>\n<p>Esa noche le llev\u00e9 al Morr\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Iba caminando por la calle y me encontr\u00e9 con una gata que lloraba. La gata lloraba y lloraba, le pregunt\u00e9 qu\u00e9 te pasa gatita, y la gata no me contestaba y segu\u00eda llorando. 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