{"id":874,"date":"2011-07-09T01:52:46","date_gmt":"2011-07-08T23:52:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=874"},"modified":"2011-07-09T01:52:46","modified_gmt":"2011-07-08T23:52:46","slug":"120-avalon-por-h-k","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/120-avalon-por-h-k\/","title":{"rendered":"120- \u00c1valon. Por H.K."},"content":{"rendered":"<p>A veces, te encontraban cansado. Te llamaban y cuando no contestabas iban a buscarte. Era la \u00e9poca en que sal\u00edan a pasear el tedio por la ciudad. Los parques, las calles, los clubes con sus divas colgadas de un tubo; a \u00e9stos todav\u00eda no te permit\u00edan entrar. <!--more-->Ni siquiera cuando te dejabas la barba, esa pelusa que te hac\u00eda parecer m\u00e1s un adolescente desarrapado que un mayor de edad; pero, \u00bfqui\u00e9n era capaz de hacerte entrar en raz\u00f3n? Me voy a dar una vuelta, mam\u00e1. \u00bfA qu\u00e9 hora vuelve, Jorge? Tranquila que voy con Daniel y de pronto me quedo en su casa. \u00bfYa comi\u00f3? La respuesta, casi invariablemente, era el portazo. Afuera resonaban los saludos, el quiubo marica, los comentarios a tu nueva chaqueta bordada con el escudo de armas de alguna banda de rock. No lo sab\u00edas, a\u00fan, pero cuando sal\u00edas tu madre se quedaba despierta casi toda la noche, atenta al enorme silencio que dejabas al salir de la casa.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Otras veces, eras t\u00fa el que los buscaba. Ibas a espantarles el remanente de la resaca, el bostezo y la falta de \u00e1nimo, el me rega\u00f1aron feo, guev\u00f3n. Pues ma\u00f1ana los contenta, que hoy es s\u00e1bado. Y el portazo preocupaba a los pap\u00e1s de Ricardo. \u00bfQu\u00e9 vamos a hacer con ese muchacho? Es por la adolescencia, mijo, tranquilo que ya mismo entra a la universidad. Caminaban avenida abajo, copando la acera, mirando las formas, a veces vestidas, a veces desnudas, de los maniqu\u00edes femeninos; sus ojos de pl\u00e1stico azul, igual de indiferentes a los ojos de las mujeres con las que se topaban, como si ellas tambi\u00e9n estuvieran tras el cristal de una vitrina, inalcanzables, pura exhibici\u00f3n de fantas\u00eda para almacenar en la memoria y evocar en los ratos solitarios, antes de dormir, antes de la ducha, sin que los padres se enterasen, \u00a1que te quedas ciego! \u00a1Que ya no creces m\u00e1s! Y continuaban atravesando la pasarela hasta llegar al bar, despu\u00e9s de uno que otro codazo cuando alguien se distra\u00eda: \u00a1Mire qu\u00e9 hembrota!; pero Daniel ya la hab\u00eda visto y la estaba amando de la \u00fanica forma en que pod\u00eda: toc\u00e1ndola con los ojos; y todos se le un\u00edan, girando el rostro en pos de la mujer, que segu\u00eda calle arriba, sin presentir que sobre ella se estaba llevando a cabo una org\u00eda de ensue\u00f1o, que sus curvas la hab\u00edan elevado a la categor\u00eda de diosa, a amor fugaz y plat\u00f3nico, a ansiedad que calentaba la mano en las noches de insomnio.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Afuera del bar esperaban las malas noticias: show de medianoche, tocaba pagar entrada. Nada qu\u00e9 hacer, esculcarse los bolsillos para sacar los dedos llenos de motas, de papelitos con n\u00fameros telef\u00f3nicos que nunca te dieron, que nunca pediste, una servilleta garabateada en la barra antes de que los dem\u00e1s se dieran cuenta que te hab\u00edan mandado a volar. \u00bfQu\u00e9 hacemos? Continuar andando, hasta el siguiente bar, el nuevo, \u00bfc\u00f3mo es que se llama? \u00c1valon, creo, dicen que all\u00e1 van las mejores nenas. La palabra <em>nenas<\/em> te hac\u00eda olvidar, por pocos segundos, que el nuevo bar no era para ti, que ese era un sitio vedado, el feudo donde los pr\u00edncipes jugaban con las hadas bajo cascadas de cerveza importada, que all\u00ed siempre cobraban la entrada, as\u00ed no hubiese show; la sola menci\u00f3n del lugar te arrancaba suspiros de impotencia. \u00bfY entonces? Vamos a La Cochera, dec\u00edas, aparentemente tranquilo, como para no trasmitirles el des\u00e1nimo que ralentizaba tus pasos cuando pasaban frente a \u00c1valon, frente a sus torres enanas circunvaladas por luces de ne\u00f3n y coronadas con sendos reflectores que iluminaban las joyas estacionadas en el parqueadero. \u00a1Mire qu\u00e9 carrazo! S\u00ed, ya lo vi\u2026\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Era de rigor comprar algo antes de entrar, intentar pasarlo o, en el peor de los casos, si los descubr\u00edan, beberlo apresuradamente en la calle. \u00bfAguardiente aperitivo? Nooo, Whisky, pendejo. Pobre Pablo, desviaba la mirada, amilanado, y es que eras mayor y eso pesaba. Y usted lo entra. \u00bfYo?, pero, pero\u2026 No hay cabida para la duda cuando las tropas est\u00e1n a punto de asaltar las puertas del para\u00edso. Bien dicho, Frank. Frank era el escritor de la banda, una banda de aire conformada por m\u00fasicos inspirados pero sin instrumentos, partituras, o alguna clase de formaci\u00f3n musical. El m\u00e1s avezado eras t\u00fa, que hab\u00edas ido a cuatro clases de guitarra en las vacaciones anteriores; clases que terminaron cuando empe\u00f1aste la guitarra en otro bar \u2014al que, por supuesto, nunca regresaste\u2014 para celebrarle el cumplea\u00f1os a Susana, la vecina, a la que su padre por poco matricula en un colegio de monjas cuando te descubri\u00f3 subi\u00e9ndole la falda, pero que, al final, dejaste de ver porque la hab\u00edan mudado muy lejos, al otro extremo de la ciudad, casi tres horas en buseta y veinte minutos m\u00e1s a pie, un gran sacrificio por un beso, incluso en esa \u00e9poca, cuando s\u00f3lo so\u00f1abas con besos.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfVamos a entrar o qu\u00e9?\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El portero, un monumento a la desidia, ni siquiera los examinaba al pasar. Disimule, Pablito, que se le nota en la cara. Pero ya estaban adentro, la botella contrabandeada tambi\u00e9n, y Pablo medio azul de contener la respiraci\u00f3n, un manojo de nervios, empeque\u00f1ecido en medio del grupo que ya ped\u00eda a gritos la primera tanda de cerveza, euf\u00f3ricos, cual hueste medieval que asalta la fortaleza. <em>We are the champions, <\/em>interpretada a viva voz por tu banda, bautizada en un rapto de inspiraci\u00f3n como: Capela Dips\u00f3mana. Despu\u00e9s el despliegue estrat\u00e9gico, las rondas para ubicar a las nenas en la oscura bodega que era el bar. Por all\u00e1 est\u00e1 Susana y anda con su prima. \u00bfQu\u00e9? \u00bfDe verdad? No se burle, hermano. Pero era cierto. Las posibilidades te daban vueltas en la cabeza, te mareaban m\u00e1s que el licor: Susana, sortilegio de babas; Susana, desnuda en la cama;<em> <\/em>Susana, el probable nombre de tu primera vez. Necesitabas coraje, necesitabas beber. Y all\u00ed, ignorado en un rinc\u00f3n, estaba Pablo, el noble Pablo, el escanciador honorario del grupo, sirviendo aguardiente bajo la mesa, esquivando los ojos del mesero; s\u00f3lo le faltaba el barrilito colgado del cuello y batir la cola: Pablo vaya traiga cigarros, Pablo vaya pida m\u00fasica, Pablito, h\u00e1game un favor, ll\u00e9vele esta cerveza a Susana.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hola, qu\u00e9 tal; no, muy simple. Hola amor; \u00bfamor?, por Dios. Ya casi pensabas en voz alta, te temblaba la pierna derecha, te sudaban las manos. Pablo, \u00bfqu\u00e9 dijo Susana? Que gracias. \u00bfNada m\u00e1s? Pues\u2026 no. Ll\u00e9vele otra cerveza. Fumabas, intentabas pensar, tu mente en blanco era la primera se\u00f1al de que tus sue\u00f1os se desvanec\u00edan como el humo que expel\u00edas en bocanadas impacientes, se ahogaban en copas apresuradas, en los largos minutos que Pablo se demoraba para retornar con una sonrisa nerviosa y un nada, hombre, nada. S\u00edrvame m\u00e1s. Pero ya se acab\u00f3. Pues vaya por otra. Pero, pero\u2026 No cabe lags dudas en lags puegtas cuando el parra\u00edso. C\u00e1llese, Frank. Siempre fuiste m\u00e1s resistente al licor; te dejaste crecer el cabello antes que los dem\u00e1s, tu madre te daba dinero suficiente para que fueras pieza esencial en el engranaje del grupo. Hasta te proclamaron voz l\u00edder de Capela, pese a que Pablo ten\u00eda mejor voz. Usted se encarga de los coros. \u00c9l ya hab\u00eda regresado con el encargo, pero no se decid\u00eda a servir: el mesero estaba ojo avizor. Tranquilo, Pablo, yo sirvo. Usted, mientras tanto, ll\u00e9vele otra cerveza a Susana, pero esta vez, preg\u00fantele por m\u00ed, d\u00edgale que la he pensado mucho.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Fuiste al ba\u00f1o a mezclar la cerveza con el aguardiente, a lavarte el rostro, a gritarle al espejo: \u00a1Actitud, <em>man<\/em>, actitud!; pero no sirvi\u00f3 de nada. Ya basta. Regresaste a la mesa, repartiste copas, hablaron del pr\u00f3ximo partido de La Libertadores, acordaron la hora en que, al otro d\u00eda, se encontrar\u00edan en los videojuegos; usaste la reserva de dinero que ten\u00edas escondido y pediste una tanda y luego otra, ya qu\u00e9 importaba, ya nada importaba; estaban a punto de cerrar y ese era el comienzo del final, la noche se escurr\u00eda por el drenaje llev\u00e1ndose consigo todas las posibilidades.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfD\u00f3nde putas est\u00e1 Pablo?, dijiste despu\u00e9s de cerciorarte que se hab\u00edan acabado los cigarrillos. Mientras los dem\u00e1s lo buscaban en el bar, bajaste las escaleras justo a tiempo para verlos: Susana abrazaba a Pablo, le mord\u00eda el cuello, le arrancaba los labios; la prima se afanaba por parar un taxi, m\u00e1s aburrida que entusiasmada, mientras ellos segu\u00edan lami\u00e9ndose las lenguas, sin saber que los espiabas, que te abr\u00edan el pecho, que se te acumulaba el amor en la boca y ten\u00edas que aguantar las ganas para no vomitarlo en la calle. Susana, maldita Susana&#8230; Y ella se fue. Viste su rostro, por \u00faltima vez, tras la ventanilla del taxi; un rostro imbuido de \u00e9xtasis, de deseo, sus ojos acariciando la imagen de Pablo que se desped\u00eda, al borde del and\u00e9n, agitando la mano, enviando besos, usurpando tu lugar.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Jadeaste de lo r\u00e1pido que subiste las escaleras. Nadie se percat\u00f3 de que hab\u00edas salido. Te enjuagaste la humillaci\u00f3n de la cara y te obligaste a adoptar un aspecto tranquilo, indiferente. Si Pablo no contaba nada, tu honor estar\u00eda a salvo; y sab\u00edas que \u00e9l no contar\u00eda nada. V\u00e1monos. Pronto las calles estuvieron vac\u00edas y s\u00f3lo se escuchaban las risas, los cumplidos al <em>We are the<\/em>\u2026 cantado por Pablo, esta vez en solitario y de manera inspirada, su voz retumbando en la avenida, como atrayendo las luces hacia \u00e9l, y a tus amigos, que parec\u00edan fan\u00e1ticos en un concierto de Metallica. La noche era fr\u00eda, el mundo era fr\u00edo, un inmenso manicomio, pensabas, mientras caminabas, callado, a la vanguardia del grupo.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Llegaron al puente, igual que otras tantas noches. Quiz\u00e1 fue la canci\u00f3n de Pablo lo que te envalenton\u00f3. Quiz\u00e1 fue el recuerdo h\u00famedo de las fantas\u00edas con Susana. Te subiste a la baranda, los brazos extendidos para aguantar el equilibrio, y comenzaste a cruzar, un paso a la vez, escuchando los pocos autos que corr\u00edan bajo tus pies, la sangre palpitando en tus sienes, el viento en tu cabello, en tus ojos, a\u00fan j\u00f3venes y osados, ante la mirada asustada de los dem\u00e1s, a los que ni siquiera el licor anim\u00f3 para protestar. Llegaste a buen recaudo; bajaste al and\u00e9n y estallaron los gritos de j\u00fabilo. Despu\u00e9s le propinaste un pu\u00f1o en la nariz a Pablo y seguiste adelante, las manos en los bolsillos de la chaqueta, rumbo a casa.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esa noche tuvieron que llevar a Pablo a Urgencias para que le atendieran el tabique roto. O, quiz\u00e1, fue otra noche. Ya no lo recuerdo bien; aquellos tiempos se han amalgamado en mi memoria hasta casi reducirse a una \u00fanica noche. Me detengo en el sem\u00e1foro. Contemplo el letrero del bar de la esquina. Me dan ganas de entrar por una cerveza. Pedir un tema cl\u00e1sico. Luego me imagino a los j\u00f3venes bailando a ritmo de una m\u00fasica desconocida, y yo, la sombra de traje y corbata en la barra. \u00c1valon \u2014pienso\u2014, ya nunca podr\u00e1s ir&#8230; Veo mi reflejo en el espejo retrovisor y casi me desconozco. Siento deseos de un cigarrillo pero recuerdo que hace cinco a\u00f1os dej\u00e9 de fumar, cuando Ricardo sufri\u00f3 un infarto. Los bocinazos me devuelven al presente. Acelero y tomo la circunvalar, no hay trancones. Contesto el m\u00f3vil; es Frank record\u00e1ndome que el pr\u00f3ximo jueves es el lanzamiento de su nuevo libro: Oiga Jorge, no se le vaya olvidar avisarle a Daniel y a Fernando. Cuelgo y me parece curioso el hecho de que \u00faltimamente he pensado mucho en qu\u00e9 ser\u00eda de la vida de Pablo. Que primero lo record\u00e9 a \u00e9l, y despu\u00e9s a Susana. Cuando llego a casa, me doy cuenta de que mi hijo me espera en el cobertizo. Me abraza, me trae las pantuflas, me tiene listo el caf\u00e9; me pregunta: \u00bfQu\u00e9 tal tu d\u00eda, pa? Y yo: bien, bien. Hurgo en la billetera y su entusiasmo languidece cuando extraigo el billete de baja denominaci\u00f3n. \u00bfA qu\u00e9 hora vuelve? Fresco, pa, que voy con\u2026 Pero el portazo no me deja escuchar el final de la frase.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A veces, te encontraban cansado. Te llamaban y cuando no contestabas iban a buscarte. Era la \u00e9poca en que sal\u00edan a pasear el tedio por la ciudad. Los parques, las calles, los clubes con sus divas colgadas de un tubo; a \u00e9stos todav\u00eda no te permit\u00edan entrar.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-874","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/874","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=874"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/874\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":878,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/874\/revisions\/878"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=874"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=874"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=874"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}