{"id":863,"date":"2011-07-09T01:39:55","date_gmt":"2011-07-08T23:39:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=863"},"modified":"2011-07-09T01:39:55","modified_gmt":"2011-07-08T23:39:55","slug":"118-un-angel-en-la-ventana-por-liglavico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/118-un-angel-en-la-ventana-por-liglavico\/","title":{"rendered":"118- Un \u00e1ngel en la ventana. Por Liglavico."},"content":{"rendered":"<p>Siempre recuerdo al abuelo \u00c1ngel con sus pantalones anchos y su camiseta blanca como paloma, dejando que le cortara los pelitos de las orejas, a los que \u00e9l llamaba curujeyes; eso, hasta un d\u00eda en que le pele las patillas con la diminuta tijera que me permit\u00eda usar para aquellos menesteres.\u00a0<!--more-->\u00a0En realidad no era mi abuelo, siquiera recuerdo c\u00f3mo y cu\u00e1ndo comenz\u00f3 nuestra relaci\u00f3n de nieta-abuelo. Mi abuela, \u201cMima\u201d contaba, que un d\u00eda, cuando ten\u00eda dos a\u00f1os me perd\u00ed, dice que la familia y los vecinos, todos se movilizaron para buscarme, pensando que alguien me hab\u00eda robado por lo bonita que era, pero al rato la algarab\u00eda barriotera ces\u00f3, \u00c1ngel apareci\u00f3 conmigo de la mano. A\u00fan hoy\u00a0 no tengo idea de su\u00a0 estatura, pero lo recuerdo alto, enorme como un gigante, con mi peque\u00f1a mano entre la suya,\u00a0 as\u00ed de grande eran mi cari\u00f1o y admiraci\u00f3n por \u00e9l, que me trataba con dulzura y acariciaba mi largo pelo. El d\u00eda que me lo cortaron porque hab\u00eda cogido piojos en la escuela, me consol\u00f3 amorosamente\u00a0 diciendo que me crecer\u00eda nuevamente hasta ponerse largo como antes, eso me reconfort\u00f3 y\u00a0 esa tarde le pidi\u00f3 permiso a Mima, para me llevarme a Santa Fe, a visitar a unos amigos. El pueblo era precioso\u00a0 y la casa al costado del mar, ten\u00eda un patio donde hab\u00edan matas de naranjo en flor y un puente que\u00a0 llevaba a un viejo embarcadero, desde donde vi por primera vez una estrella de mar y llor\u00e9 porque \u00e9l me la cogiera, pero dijo que morir\u00eda si la sacaba del agua y yo que desde siempre he amado a los animales, ah\u00ed mismo me enjugu\u00e9 los malcriados lagrimones y me sent\u00e9 a su lado pensativa, mientras el conversaba acerca de sus hijos y\u00a0 nietos.<\/p>\n<p>De los hijos de \u00c1ngel\u00a0 s\u00f3lo\u00a0 conoc\u00eda a Abelardo, a Amadita y a los hijos de ellos, que por cierto eran m\u00e1s peque\u00f1os que yo, ignoraba que el abuelo ten\u00eda otra hija y otros nietos, s\u00ed sab\u00eda de un hijo que estando\u00a0 preso, hab\u00eda muerto del coraz\u00f3n, lo sab\u00eda porque el d\u00eda que muri\u00f3,\u00a0 Mima fue a buscarme temprano a la escuela y me llev\u00f3 como consuelo a abuelo \u00c1ngel, que deshecho lloraba en un rinc\u00f3n del cuarto. Me abraz\u00f3 y llor\u00f3 sobre mi diminuto hombro.\u00a0 Yo parec\u00eda una estatua,\u00a0 sin comprender, ni saber qu\u00e9 hacer, si abrazarlo, pasarle la mano por la espalda o llorar con \u00e9l, ya que las lagrimas de su tristeza se me contagiaban. Me habl\u00f3 d\u00edas despu\u00e9s y con mucha tristeza, de una hija que viv\u00eda en otro pa\u00eds, se quejaba de que hac\u00eda muchos a\u00f1os que no la ve\u00eda,\u00a0 a los\u00a0 nietos los conoc\u00eda por fotos y en mi inocencia le pregunt\u00e9 que por qu\u00e9 ella no ven\u00eda a visitarlo, entonces \u00e9l me mir\u00f3 con dolor y l\u00e1stima, dici\u00e9ndome que no pod\u00eda, porque los seres humanos hac\u00edan las leyes sin tener en cuenta\u00a0 los sentimientos. Yo qued\u00e9 muy confundida.<\/p>\n<p>Supongo que me quer\u00eda porque adivinaba la tristeza en mis ojos, la tristeza de una vida sin padres y el dolor que provoca el desamor, por ello creo que uni\u00f3 su tristeza a m\u00ed tristeza y de ah\u00ed surgi\u00f3 el amor que nos ten\u00edamos.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s gracioso de la historia es que mi verdadero abuelo, \u201cPipo\u201d y abuelo \u00c1ngel no se dirig\u00edan la palabra desde hac\u00eda muchos a\u00f1os, porque siendo j\u00f3venes, en un partido de pelota se fueron a las manos y se cayeron a trompones, no s\u00e9 la causa, pero s\u00ed que jugaban en equipos contrarios. As\u00ed y todo\u00a0 Pipo sab\u00eda que \u00c1ngel era una buena persona y confiaba en \u00e9l lo suficiente como para dejarme\u00a0 andar en su compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Un d\u00eda al regreso de la escuela, Mima me habl\u00f3 de que no podr\u00eda ir esa tarde a casa de abuelo \u00c1ngel, que \u00e9l\u00a0 estaba esperando que le vinieran a hacer el inventario. Yo en mi\u00a0 ingenuidad cavil\u00e9 si \u201chacer el inventario\u201d ser\u00eda hacer una comida, un trabajo de alba\u00f1iler\u00eda o un pelado. Al rato mi abuela me tom\u00f3 de la mano y se fue hasta el solar de al lado, acerc\u00e1ndose al muro que colindaba con el patio de su casa y lo llam\u00f3, luego me cargo para que alcanzara algo que el abuelo me iba a dar a escondidas y por el muro asom\u00f3 una mano y un rostro que not\u00e9 lloroso, envejecido, apretando una almohada que me dio con un beso y un suspiro. Luego mima me cont\u00f3 que esa almohada era de espuma de goma, que era bueno que la usara por el problema de mi asma y que \u00c1ngel me la dejaba como recuerdo. A partir de ah\u00ed nunca m\u00e1s me separ\u00e9 de mi almohadita, porque as\u00ed a\u00fan la llamo y no se la presto ni a mis hijos, es como una prolongaci\u00f3n de mi brazo, abrazada a ella duermo,\u00a0 ha sido mi confidente, mi consuelo, compartiendo mis alegr\u00edas y bebi\u00e9ndose mis l\u00e1grimas en la tristeza,\u00a0 desde hace m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os.<\/p>\n<p>Pasaron muchos d\u00edas en que no vi al abuelo, no entend\u00edan\u00a0 mis escasos siete a\u00f1os por qu\u00e9 no pod\u00eda estar en su casa a la que hab\u00edan puesto un gran sello inviolable en la puerta, ni por qu\u00e9 el no ven\u00eda a verme. Una noche sent\u00ed que chiflaron en la puerta de mi casa, era un silbido conocido, el de \u00c1ngel,\u00a0 por lo que sal\u00ed corriendo como loca y me abrac\u00e9 a sus holgados pantalones. El me acarici\u00f3 el cabello y me cont\u00f3 que se ir\u00eda lejos, a otro pa\u00eds llamado Estados Unidos, que all\u00ed vivir\u00eda con todos sus hijos y sus nietos, pero que jam\u00e1s se olvidar\u00eda de m\u00ed, que me escribir\u00eda siempre. Yo estaba desconsolada, eran muchas las cosas que no entend\u00eda, como cuando le pregunt\u00e9 si volver\u00eda y me dijo que no podr\u00eda. Quise retenerlo m\u00e1s tiempo a mi lado, pero estaba apurado, ten\u00eda que despedirse de otros familiares me dijo y se fue con la promesa de que al otro d\u00eda me ver\u00eda antes de irse al aeropuerto, nombre y lugar que me sonaban ajenos. En la ma\u00f1ana di una perreta por no\u00a0 ir a la escuela, Mima tuvo que convencerme\u00a0 mediante la chancleta de goma, que son\u00f3 el cuero de mis nalgas peque\u00f1as y fam\u00e9licas. En la tarde regres\u00e9 due\u00f1a de una melancol\u00eda que me dur\u00f3 por d\u00edas. Abrazaba la almohadita y le hablaba como si fuera mi abuelo, por lo que Mima comenz\u00f3\u00a0 a preocuparse y de ah\u00ed en adelante les dec\u00eda a todos que yo era un poco rara.<\/p>\n<p>Hab\u00eda pasado m\u00e1s de un mes cuando recib\u00ed la primera carta de \u00c1ngel, ven\u00eda en un sobre perfumado, porque ol\u00eda a nuevo,\u00a0 tra\u00eda en la parte superior dos sellos con la cara de un hombre que consider\u00e9 bien feo, dentro una postal en tercera dimensi\u00f3n\u00a0 de Blanca Nieves, que me encant\u00f3 porque cre\u00ed que era m\u00e1gica y una hoja de fino papel con olor similar al del sobre pero\u00a0 llena de tristeza, donde me hablaba de soledad, incomprensiones del idioma y del fr\u00edo de Boston que le corro\u00eda el cuerpo y el alma. Tambi\u00e9n ven\u00eda una foto de \u00e9l, con un gran abrigo, botas altas y un extra\u00f1o sombrero que ten\u00eda como pelos. Hab\u00eda algo perdido en su mirada, hoy s\u00e9 que era melancol\u00eda.<\/p>\n<p>El tiempo pas\u00f3 entre cartas y recuerdos, hasta\u00a0 un d\u00eda en que lleg\u00f3 a la casa una se\u00f1ora que hab\u00eda visto alguna vez no recordaba d\u00f3nde,\u00a0 dijo que tra\u00eda una novedad, convers\u00f3\u00a0 brevemente con mis abuelos y luego se march\u00f3.\u00a0 M\u00e1s tarde supe que era la cu\u00f1ada del abuelo \u00c1ngel.<\/p>\n<p>S\u00e9 que \u00e9l nunca fue feliz en aquella fr\u00eda tierra, porque extra\u00f1aba el calor de su isla, las tardes en la esquina hablando de beisbol con los vecinos,\u00a0 los gritos y los\u00a0 chistes de los trabajadores de la f\u00e1brica de galletas, mis sesiones de peluquer\u00eda. Su esposa siempre estaba de viaje me hab\u00eda contado, los hijos trabajando y los nietos en la escuela. Languidec\u00eda su esp\u00edritu y la soledad le fue debilitando el coraz\u00f3n que cada vez se hac\u00eda m\u00e1s peque\u00f1o de tan acongojado, hasta escap\u00e1rsele volando del pecho un d\u00eda. En mi imaginaci\u00f3n de adolescente atribulada, lo vi cruzar el mar, regresar y alegre penetrar en la maleza de la costa que ba\u00f1a el mar azul de aguas l\u00edmpidas de esta isla.\u00a0 As\u00ed pensaba en el retiro de mi cama junto a la ventana, cuando un diminuto p\u00e1jaro revolote\u00f3 piando alegremente por entre los balaustres carcomidos por el \u00f3xido, y la magia del\u00a0 ensue\u00f1o me dijo que era abuelo, que para despedirse, como un \u00e1ngel, hab\u00eda llegado hasta mi ventana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siempre recuerdo al abuelo \u00c1ngel con sus pantalones anchos y su camiseta blanca como paloma, dejando que le cortara los pelitos de las orejas, a los que \u00e9l llamaba curujeyes; eso, hasta un d\u00eda en que le pele las patillas con la diminuta tijera que me permit\u00eda usar para aquellos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-863","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/863","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=863"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/863\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":867,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/863\/revisions\/867"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=863"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=863"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=863"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}