{"id":858,"date":"2011-07-09T01:34:59","date_gmt":"2011-07-08T23:34:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=858"},"modified":"2011-07-09T01:34:59","modified_gmt":"2011-07-08T23:34:59","slug":"117-escucha-al-viento-por-adilia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/117-escucha-al-viento-por-adilia\/","title":{"rendered":"117- Escucha al viento. Por Adilia"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0\u00bfEscuchas al viento? \u2013 Pregunt\u00f3 Marcos\u2014\u00a0 en ese momento, encend\u00eda su vieja \u00a0pipa. Marcos estaba sentado sobre el follaje cercano a una gran ceiba. \u00a0Y a su lado, un hombre viejo. Era Antonio.<!--more--><\/p>\n<p>El \u00e1rbol les daba cobijo a ambos.\u00a0 En tanto, la enramada abrigaba una multitud de aves\u00a0 que trinaban. Y de repente callaron. Como si lo hubiese presentido el hombre de la pipa, un\u00a0 viento sopl\u00f3. Los \u00e1rboles, a pesar de ser enormes, se agitaron. El silencio se hizo presente cuando las avecillas callaron. Se escuchaba el rumor del viento, cuando las ramas chocaban unas contra otras.\u00a0 Despu\u00e9s la noche cay\u00f3 en la selva, las estrellas cintilaban con fuerza.\u00a0<\/p>\n<p>Al viejo Antonio no le gustaba hablar sin antes meditar lo que ten\u00eda que decir, as\u00ed que estaba callado, luego se incorpor\u00f3 y busc\u00f3 unas peque\u00f1as varas. Era necesario encender\u00a0 la fogata, en medio de la selva y entrada la noche el fri\u00f3 siempre calaba hasta los huesos.\u00a0<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde; los dos hombres se sentaron, uno enfrente del otro, el fuego de la hoguera iluminaba sus rostros, y aunque un poco siniestro, les daba la oportunidad de\u00a0 intimar sobre asuntos que pudieran ocurrir en ese momento. Un viento fuerte\u00a0 agit\u00f3 las flamas de la fogata\u00a0 avivando el fuego. Fue cuando el viejo Antonio comenz\u00f3 a hablar.\u00a0<\/p>\n<p>\u2014 Soy quien no tiene vida, pero tiene la\u00a0 fuerza \u2014 dijo Antonio, con voz grave y gutural. \u00a0Marcos escuch\u00f3 asombrado, se qued\u00f3 inm\u00f3vil y esper\u00f3, su pipa exhalaba el humo blanco en\u00a0 peque\u00f1as\u00a0 volutas.\u00a0<\/p>\n<p>El viejo Antonio apremi\u00f3 y Marcos oy\u00f3, de nuevo, la voz ligera de su amigo.\u00a0<\/p>\n<p>\u2014Hace mucho tiempo, del hombre, y ahora, surge su voz conmovedora del porqu\u00e9 de la vida y su misterio, una interrogante que no hemos descifrado y la muerte, insondable tambi\u00e9n.\u00a0 Cuando miramos al cielo, en nuestra memoria queda la luminosidad del sol, su presencia se pierde al caer la noche y sabemos que regresar\u00e1 al d\u00eda siguiente, el universo\u00a0 en continua expansi\u00f3n en tiempo indefinido, y as\u00ed un d\u00eda, colapsar\u00e1 en su propia grandiosidad. Somos el hombre y la mujer,\u00a0 ind\u00edgenas en la propia soledad de cada uno, como todos en este planeta, \u00a0caminamos con\u00a0 pensamientos y sentimientos propios, a veces\u00a0 acallamos nuestros miedos y culpas. Y aqu\u00ed, en el andar de nuestro paso por esta tierra hemos concebido al tiempo y lo racionalizamos a nuestro entender; y as\u00ed nos movemos. Mira a tu alrededor, esta \u00a0tierra nuestra, aunque este oscura, podemos valorar la natural riqueza del mundo. El verde es sustancia primigenia que da vida a lo inamovible. Los desiertos compaginan la certeza de lo opuesto, en ellos se glorifica las arenas y un submundo privado de lo verde, pero necesario. El mar y su ingente marea,\u00a0 atrapa la versatilidad que dio origen a lo que somos, las especies que vivimos hoy en cada rinc\u00f3n de este planeta. Aun cuando no veas, una simple gota de agua\u00a0 trae los corp\u00fasculos de vida. Esta selva posee\u00a0 belleza \u00a0en sus mam\u00edferos y aves,\u00a0 insectos y plantas\u00a0 y por supuesto, \u00a0la de nosotros mismos. El viento lleva la esencia del mundo vivo sorteando las fronteras de la naturaleza. Movimiento acompasado de la fuerza de un planeta eternamente girando. Un universo peque\u00f1ito que lleva\u00a0 el aliento a los hombres y bestias, la respiraci\u00f3n vital a todo aquello que vive, lo que has exhalado, otros lo respiraran. Se siente en nuestra piel, lo inhalamos y se agita en nuestra sangre d\u00e1ndonos vida. Su presencia es\u00a0 tan vasta en el tiempo que se vuelve inmemorial\u2014 dijo casi secretamente el viejo Antonio.\u00a0<\/p>\n<p>\u2014 \u00a1As\u00ed que escucha al viento! Oir\u00e1s, donde quiera que est\u00e9s, su suave murmullo o su fuerte rugido, levanta brisas y tempestades,\u00a0 toca a los hombres o hace que se resguarden. Lleva vida y sombra a la vera de nuestro camino. Junto con su amada compa\u00f1era; el agua, el viento en perpetuo movimiento ha construido lo mismo\u00a0 arena del desierto,\u00a0 que el ca\u00f1\u00f3n que se encuentra al sur. Es arquitecto y destructor al mismo tiempo, edifica y renueva a cada tiempo, el paisaje se vuelve viejo renaciendo. Lo hemos nombrado\u00a0 como un dios agitado y rebelde, es Eh\u00e9catl y Hurak\u00e1n en nuestras tierras, o m\u00e1s all\u00e1 de los mares,\u00a0 han elegido llamarlo Ayayema o Eolo, pero es el mismo viento cruzando las fronteras;\u00a0 aliento y borrasca\u2014 termin\u00f3\u00a0<\/p>\n<p>Call\u00f3 el viejo Antonio, la pipa de Marcos se apag\u00f3. En silencio, ambos hombres siguieron escuchando al viento, el manto de la noche los cubri\u00f3 y\u00a0 cobij\u00f3 su sue\u00f1o. Cuando despunt\u00f3 el alba, caminar\u00edan los pasos siguientes, y su voz, la de cada uno, hablar\u00eda de lo que naciese, en su camino por la selva Lacandona.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00bfEscuchas al viento? \u2013 Pregunt\u00f3 Marcos\u2014\u00a0 en ese momento, encend\u00eda su vieja \u00a0pipa. Marcos estaba sentado sobre el follaje cercano a una gran ceiba. \u00a0Y a su lado, un hombre viejo. Era Antonio.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-858","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/858","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=858"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/858\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":862,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/858\/revisions\/862"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=858"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=858"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=858"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}