{"id":850,"date":"2011-07-08T21:38:09","date_gmt":"2011-07-08T19:38:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=850"},"modified":"2011-07-08T21:38:09","modified_gmt":"2011-07-08T19:38:09","slug":"116-la-edicion-de-feliu-por-g-punto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/116-la-edicion-de-feliu-por-g-punto\/","title":{"rendered":"116- La Edici\u00f3n de Feli\u00fa. Por G Punto"},"content":{"rendered":"<p>El bosque ofrec\u00eda una imagen sepulcral, de claros y negros. Remedando el irregular ritmo de mi conducci\u00f3n temerosa y solitaria, la luna jugaba al escondite tras las espesas ramas de los abetos. Renegu\u00e9 de mi obstinada decisi\u00f3n de no pasar la noche en casa de Feli\u00fa al cruzarme con un veh\u00edculo que bajaba del puerto ocupando el centro de la carretera.<!--more-->\u00a0Afortunadamente, los vapores et\u00edlicos de la fiesta se hab\u00edan disipado ya y el encuentro no tuvo mayores consecuencias que un acceso de angustia pasajero.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Si en condiciones normales Feli\u00fa era un mediocre insoportable, la publicaci\u00f3n de su primera novela lo hab\u00eda convertido en un fatuo ensoberbecido. Como escritor no estaba a la altura de ninguno del c\u00edrculo; a pesar de ello, no compart\u00eda nuestra penosa peregrinaci\u00f3n en pos de ese plat\u00f3nico agente literario que nos sacar\u00eda del anonimato: hab\u00eda terminado su novela en tan solo tres meses, la present\u00f3 a un editor local y cuando fue rechazada, compr\u00f3 la editorial. As\u00ed fue el bautizo de Feli\u00fa y yo regresaba, hip\u00f3critamente,\u00a0 de celebrarlo.<\/p>\n<p>Ignoro los motivos de los dem\u00e1s, pero yo acept\u00e9 en el momento que supe que Margot acudir\u00eda. Yo siempre fantaseaba con enamorarla pero ella, \u00a1ay! estaba deslumbrada por el est\u00fapido pavo real que era Feli\u00fa.<\/p>\n<p>El elogio desmesurado que el autor dedicaba a su obra supl\u00eda con creces la falta de documentaci\u00f3n y rigor hist\u00f3rico de <em>La Marquesa de Castrojeriz<\/em>, una especulaci\u00f3n en torno a una hija bastarda de Pedro I el Cruel, cuyos conflictos de celos, amor y poder evocaban mejor las telenovelas actuales que la vida cortesana del siglo XIV.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del champ\u00e1n Margot se sent\u00f3 en mis rodillas arrebatada por la euforia y me pidi\u00f3 que colaborara en la distribuci\u00f3n de los libros.<\/p>\n<p>\u00a0\u2500\u00a1Vamos, C\u00e9sar! Seguro que conoces tres o cuatro libreros en tu ciudad que no te negar\u00e1n el favor.<\/p>\n<p>No supe declinar la petici\u00f3n pero cuando ella abandon\u00f3 mi regazo por el de otros me sent\u00ed un est\u00fapido. La mayor\u00eda se llevaban uno o dos\u00a0 libros por el compromiso de no desairar al pat\u00e1n que en un futuro podr\u00eda convertirse en su editor.<\/p>\n<p>Abandon\u00e9 la casa poco antes de las cinco de la madrugada, con un paquete de cuarenta ejemplares que pens\u00e9 dar al fuego o arrojar por el barranco junto con mi amor imposible por Margot.<\/p>\n<p>Tras una revuelta de la carretera, un hecho extraordinario me sac\u00f3 de mis enso\u00f1aciones: la nieve junto al barranco se torn\u00f3 roja por un momento para luego volver a su blancura original. Suavemente, una y otra vez. Me frot\u00e9 los ojos. En primer lugar pens\u00e9 en el esp\u00edritu de la Marquesa de Castrojeriz, despe\u00f1ada por m\u00ed cuarenta veces simult\u00e1neas, que volv\u00eda para vengarse. Pero en la siguiente curva, bajo el halo de irrealidad que propiciaba la luna, lo vi claramente: obstruyendo la carretera como en la peor de las pesadillas, el temible mamotreto acristalado y met\u00e1lico, destellante de rojos y azules ejerc\u00eda sobre m\u00ed un efecto casi hipn\u00f3tico. Fren\u00e9 con suavidad, consciente de lo solemne del encuentro. Rec\u00e9 para que fueran marcianos, pero para entonces los excesos de la fiesta se hab\u00edan disipado del todo y ya no cab\u00edan fantas\u00edas. La realidad era peor. Baj\u00e9 la ventanilla.<\/p>\n<p>\u2500Buenas noches a la Se\u00f1ora Pareja de la Benem\u00e9rita.<\/p>\n<p>El Guardia que hac\u00eda de jefe, cejijunto y con cara de mal vino, salud\u00f3 reglamentariamente.<\/p>\n<p>\u2500Control rutinario. A ver\u2026 \u00a1documentaci\u00f3n! Haga el favor de bajar del veh\u00edculo.<\/p>\n<p>Cumpl\u00ed las \u00f3rdenes con toda la calma posible, lo que pareci\u00f3 exacerbar m\u00e1s al guardia. Su civil compa\u00f1ero comprobaba mi identidad desde la radio de su cuatro por cuatro.<\/p>\n<p>El guardia bigot\u00f3n y unicejo husme\u00f3 a placer en el interior del veh\u00edculo. No encontr\u00f3 lo que buscaba, y eso empeoraba su humor a ojos vista. De pronto se ilumin\u00f3 como si hubiera tenido una revelaci\u00f3n y orden\u00f3 abrir el port\u00f3n trasero. Lo hice. El guardia benem\u00e9rito hurg\u00f3 con la punta de la metralleta en el mogote de trastos que inundaban el maletero sin terminar de quedar satisfecho. Revolvi\u00f3 la caja de las herramientas, hizo sonar las l\u00e1mparas de repuesto en su cajita, olisque\u00f3 una vieja bolsa conteniendo trapos grasientos, toquete\u00f3 el contorno de la rueda de repuesto, incluso se llev\u00f3 a las enc\u00edas un poco de polvo blanco, residuo de la \u00faltima vez que me met\u00ed en obras y tuve que cargar un saco de yeso desde el almac\u00e9n a mi casa. El guardia escupi\u00f3 con asco y decepci\u00f3n. Entonces repar\u00f3 en el paquete de papel de estraza que hab\u00eda quedado oculto bajo una manta ajada debido a las curvas y baches del camino.<\/p>\n<p>Me interrog\u00f3 con la mirada.<\/p>\n<p>\u2500 Son libros.<\/p>\n<p>\u2500\u00bfLibros?\u2500 Su cara cerril se adorn\u00f3 con una sonrisa sat\u00e1nica y por un momento abrigu\u00e9 el milagro de que le gustara la literatura.\u2500 \u00bfEs que es usted estudiante?<\/p>\n<p>\u2500No\u2026 son libros, simplemente. Pertenezco a un c\u00edrculo de amigos a los que nos encanta\u2026<\/p>\n<p>Desbarat\u00f3 el envoltorio con rabia. Baraj\u00f3 entre sus dedazos varios ejemplares. El dibujo a plumilla de la Marquesa de Castrojeriz por un lado y la rese\u00f1a biogr\u00e1fica con la foto de Feli\u00fa sonriendo triunfal en la contraportada. Se angusti\u00f3 al comprobar que todos eran iguales. Evidentemente, su corto alcance no pod\u00eda imaginar siquiera una explicaci\u00f3n coherente. Los arroj\u00f3 con rabia.<\/p>\n<p>\u2500\u00a1La Marquesa de Castrojeriz! \u00bfEsto es lo que les encanta a su c\u00edrculo de amigos? \u00bfDifundir maldades de la aristocracia? \u00a1Libelos, libelos!<\/p>\n<p>Me sorprendi\u00f3 que conociera esa palabra un tipo que pateaba libros con tanta profesionalidad. Trat\u00e9 de explicarle que se trataba de una ficci\u00f3n sobre la vida de una antigua marquesa, pero la presi\u00f3n del tricornio sobre las sienes le imped\u00eda cualquier razonamiento.<\/p>\n<p>\u2500\u00a1Si es la vida de la se\u00f1ora marquesa son calumnias!\u2500 explot\u00f3, contraviniendo antirreglamentariamente las m\u00e1s elementales normas de la l\u00f3gica y la sintaxis.<\/p>\n<p>Me sent\u00ed inc\u00f3modo por defender un libro tan malo frente a aquel inculto uniformado. Pero \u00e9l no me escuchaba; estaba fuera de s\u00ed. Para conjurar el peligro de una apoplej\u00eda, su sistema biol\u00f3gico de supervivencia opt\u00f3 por descargar la adrenalina sobrante con flexiones espasm\u00f3dicas de su dedo \u00edndice derecho. La r\u00e1faga de metralla reson\u00f3 por todo el valle. Los libros de Feli\u00fa quedaron hechos migas literales.<\/p>\n<p>El compa\u00f1ero se aproxim\u00f3 cachazudo y me devolvi\u00f3 la documentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2500\u00a1Bah! \u2500le escuch\u00e9 decir mientras se alejaban.\u2500 \u00a1Y ni siquiera es estudiante!<\/p>\n<p>Amanec\u00eda ya cuando me march\u00e9 de all\u00ed. Dej\u00e9 sobre la blanca nieve el destrozo de libros y, con la mano en la sien, salud\u00e9 en la distancia a la benem\u00e9rita que se alejaba. Despu\u00e9s de todo, a m\u00ed jam\u00e1s se me hubiera ocurrido mejor destino para la edici\u00f3n de Feli\u00fa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El bosque ofrec\u00eda una imagen sepulcral, de claros y negros. Remedando el irregular ritmo de mi conducci\u00f3n temerosa y solitaria, la luna jugaba al escondite tras las espesas ramas de los abetos. 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