{"id":840,"date":"2011-07-08T21:28:46","date_gmt":"2011-07-08T19:28:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=840"},"modified":"2011-07-08T21:28:46","modified_gmt":"2011-07-08T19:28:46","slug":"114-a-la-sombra-de-los-alamos-por-rosamol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/114-a-la-sombra-de-los-alamos-por-rosamol\/","title":{"rendered":"114- A la sombra de los \u00e1lamos. Por Rosamol"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sara busca una sombra que dure, por eso elige el banco que hay debajo de los \u00e1lamos que bordean el r\u00edo. Escucha el rumor de las ramas y se imagina el color de sus hojas, ahora verdes, ahora blancas, mientras baja del carrito a su hijo y le ve alejarse corriendo hacia las escaleras del tobog\u00e1n. <!--more-->\u00a1C\u00f3mo le gusta el murmullo de los \u00e1rboles! Cierra los ojos y se acuerda de su aldea de Tucum\u00e1n, una hilera de casas enganchadas a un cable, como un tren, en un paisaje seco, aplastado por el sol. Algunas veces piensa que ha merecido la pena haber recorrido las ascuas del infierno para haber llegado aqu\u00ed, a este pa\u00eds con \u00e1rboles, a su vida de ahora, a su hijo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Siente la luz del sol en su cara mientra escucha la risa de los ni\u00f1os. De pronto, a trav\u00e9s de sus p\u00e1rpados nota que la claridad del sol se apaga.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Hola \u2013escucha una voz de hombre y le siente a su lado. Abre los ojos y\u00a0 parpadea para quitarse el sol de dentro. Enfoca su mirada e intenta ubicar a ese hombre en su memoria. Sonr\u00ede. Sabe qui\u00e9n es. Lentamente se levanta y se dan la mano. Se sientan en el banco, lejos uno de otro, sin dejar de mirarse.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Me alegro mucho de verte otra vez. No han pasado los a\u00f1os por ti \u2013le dice \u00e9l. Luego mira al ni\u00f1o del parque\u2013. \u00bfEs tu hijo? \u2013pregunta.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013S\u00ed, tiene dos a\u00f1os \u2013miran c\u00f3mo se desliza de nuevo,\u00a0 oyen su risa.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Se te ve feliz, absolutamente feliz.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Lo soy. Siento que al fin me ha tocado empezar a vivir.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Viene el ni\u00f1o llorando porque se ha ca\u00eddo. Sara le limpia la rodilla con un pa\u00f1uelo de papel humedecido con agua, le susurra palabras de consuelo y se va a jugar con dos ni\u00f1os de su edad que construyen un castillo de arena, con cubos y palas.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013\u00a1Qu\u00e9 guapo es! Se parece a ti. Tiene tu piel tostada y tus ojos oscuros.<\/p>\n<p>\u2013Para m\u00ed es un regalo del cielo, despu\u00e9s de todo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Tu vida no ha sido f\u00e1cil.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Una r\u00e1faga de viento levanta una nube de polvo. Ella se tapa los ojos con una mano y dice<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Te esper\u00e9. Cre\u00ed que vendr\u00edas a ayudarme a volver a vivir, a recomponer mi vida&#8230;. \u00a1No sabes c\u00f3mo necesit\u00e9 tu afecto y tus palabras!<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Y te pido perd\u00f3n por ello, por dejarte sola, por no acompa\u00f1arte en esos duros momentos. Hu\u00ed lejos, no pude hacer otra cosa. He trabajado en \u00c1frica estos a\u00f1os, una experiencia muy dura que empeque\u00f1eci\u00f3 mis remordimientos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Vaya, yo escap\u00e9 del infierno y t\u00fa fuiste a buscarlo. Pero cambiamos de vida, t\u00fa a tu nuevo trabajo y yo aqu\u00ed, con mi hijo, y eso es lo que verdaderamente importa. \u00a1He pensado mucho en ti y me alegro tanto de verte! \u00bfTe quedar\u00e1s aqu\u00ed ya?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013He venido para cuidar a mi madre, que est\u00e1 mayor y muy enferma. Mientras ella viva, estar\u00e9 aqu\u00ed.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Espero que no sufra. El sufrimiento no es buen ali\u00f1o para vivir y ahora t\u00fa lo sabes muy bien.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Me temo que tienes raz\u00f3n. Aunque est\u00e1 por todas partes. Entonces \u00bfte casaste y viniste a vivir a esta peque\u00f1a ciudad?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013S\u00ed, mi marido colaboraba en la organizaci\u00f3n que me ayud\u00f3, as\u00ed que no tuve que explicarle nada de mi pasado, lo conoc\u00eda tan bien como yo, solo tuve que ponerme a ayudar a otras mujeres v\u00edctimas de enga\u00f1os de mafias organizadas y luego, por su trabajo, nos vinimos aqu\u00ed, a esta ciudad, tan luminosa y llena de \u00e1rboles. \u00bfSabes? Cuando le conoc\u00ed me record\u00f3 mucho a ti, a ese d\u00eda, cuando entraste en el burdel, con ese aire serio, temblando de miedo&#8230; Tambi\u00e9n \u00e9l ten\u00eda ideas religiosas bien arraigadas y estaba confuso.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013\u00a1Bufff!, yo tambi\u00e9n recuerdo ese d\u00eda. \u2013Suspira, se sonroja y esconde su cara entre las manos\u2013. \u00a1No sabes lo que me cost\u00f3 tomar esa decisi\u00f3n! Conduc\u00eda y se me escapaba el volante de los dedos. Sudaba a chorros. F\u00edjate qu\u00e9 lejos me fui, por si me ve\u00eda alguien conocido&#8230;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Recuerdo que al entrar en el cuarto me dijiste <em>alto, espera, hablemos antes de hacer nada<\/em>,\u00a0 y hablamos, y nos sent\u00f3 bien a los dos, y me contaste que ten\u00edas a Dios dentro, clavado hasta la m\u00e9dula y que te exig\u00eda m\u00e1s y m\u00e1s y ya no sab\u00edas qu\u00e9 m\u00e1s darle&#8230;; pero necesitabas aplacar esa \u00bfurgencia lo llamaste?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Ya no s\u00e9 ni c\u00f3mo lo llam\u00e9. El caso es que estaba desesperado, presionado por mi educaci\u00f3n religiosa y ya no sab\u00eda si necesitaba una mujer o a Dios. Pero \u00c9l quiso que te encontrara a ti. \u00bfTe acuerdas de cu\u00e1nto charlamos esa noche? Despu\u00e9s te acercaste a m\u00ed y me abrazaste, hicimos&#8230; el amor y cuando te dije \u201cte quiero\u201d comenzaste a llorar, tanto que no fui capaz de calmarte con nada&#8230; Tu tristeza, tu pasado, me destrozaron el alma.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Sent\u00ed que era la persona m\u00e1s desgraciada de la tierra y me acord\u00e9 de mi infancia, de la voz de mi padre, del llanto de mi madre, de mi aldea&#8230;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013S\u00ed, y que cuando hab\u00eda tormenta solo los rayos ten\u00edan electricidad y tu mundo se reduc\u00eda a la luz de una vela y a los cuentos de tu padre, maestro de una escuela sin ni\u00f1os, porque ya no hab\u00eda nadie.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013\u00bfTe acuerdas tambi\u00e9n de eso?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Y de que las f\u00e1bricas eran cad\u00e1veres vac\u00edos, sin nadie, solo restos esparcidos, por eso quedaba tan poca gente.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013\u00a1Vaya! No lo has olvidado. Por eso, porque no hab\u00eda futuro, ni presente, fue tan f\u00e1cil enga\u00f1arnos. Luego vino lo peor&#8230; Y eso no era vivir. Durante un tiempo quise ser una piel vac\u00eda, para no sufrir, pero el coraz\u00f3n est\u00e1 vivo y a cada latido te recuerda que ah\u00ed est\u00e1s t\u00fa, con tu miedo, con tu maldita deuda que nunca mengua, con el dolor de seguir un d\u00eda m\u00e1s y otro&#8230;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Sara baja la cabeza intentando cambiar de pensamientos y ve a una hormiga que trabaja, incansable, a la sombra de una enorme piedra. Se afana en arrastrar el cad\u00e1ver de un saltamontes espachurrado por un paseante distra\u00eddo. El viento la aleja de su hormiguero y la obliga a iniciar la penosa marcha con su pesada carga. <em>Pobre<\/em>, piensa, y la empuja con el pie, suavemente.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013\u00bfY tu marido?, \u00bferes feliz con \u00e9l?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013S\u00ed, es un buen hombre. Me da seguridad y afecto, que a estas alturas de mi vida es m\u00e1s de lo que puedo esperar. Ha tenido mucha paciencia conmigo, no sabes cu\u00e1nto miedo y rencor he tenido que superar. \u2013Se vuelve hacia \u00e9l \u2013 \u00a1Y t\u00fa me ayudaste tanto!, gracias a ti estoy aqu\u00ed.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Bueno, solo no pod\u00eda hacer nada, as\u00ed que fui a hablar con la organizaci\u00f3n que te ayud\u00f3, que fueron los que hicieron el resto&#8230;.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013A\u00fan no me has dicho el porqu\u00e9 de tu hu\u00edda.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00c9l le hace un gesto para llamar su atenci\u00f3n y, lentamente se quita la bufanda y abre su abrigo negro. Sara le observa y mira el traje, serio. Sus ojos se detienen en el alzacuellos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Veo que al final&#8230;.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Ya lo era cuando te conoc\u00ed, Sara, pero no pude dec\u00edrtelo, no tuve valor, despu\u00e9s de todo, me sent\u00eda terriblemente culpable, despu\u00e9s del alivio que encontr\u00e9 a tu lado.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Y yo en la otra ciudad, deseando que vinieras a verme&#8230; Ahora s\u00e9 que fue en vano, que nunca habr\u00edas aparecido. Jam\u00e1s te hubiera pedido otra cosa que tu amistad. Tu culpa fue la causa de que me abandonaras&#8230;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013S\u00ed, lo s\u00e9, y nunca me perdonar\u00e9 mi cobard\u00eda. He rezado mucho por ti desde aquel d\u00eda. Mil veces le he pedido a Dios que no te abandonara, y mil veces le he agradecido que te pusiera en mi camino. A trav\u00e9s de la organizaci\u00f3n me enteraba de tus progresos, me dec\u00edan que estabas bien. \u2013Coge su mano entre las suyas\u2013. Ahora, prom\u00e9teme que nos visitar\u00e1s alg\u00fan d\u00eda, te contar\u00e9 c\u00f3mo es la sombra de los \u00e1rboles en \u00c1frica. Tambi\u00e9n all\u00ed la sombra es vida, fuera de ella solo hay espinos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Claro que s\u00ed. Tomaremos un caf\u00e9. Y tambi\u00e9n me contar\u00e1s a qu\u00e9 huele el viento.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Y hornear\u00e9 dulces africanos hechos con miel.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0R\u00eden. El sol est\u00e1 empezando a esconderse detr\u00e1s de la \u00fanica torre de edificios, como si se metiera en el balc\u00f3n del \u00faltimo piso a dormir.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Un perro husmea en la basura y se aleja moviendo el rabo. Una se\u00f1ora va con la correa detr\u00e1s de \u00e9l amenazando con no sacarlo m\u00e1s de paseo. Apenas puede correr debido al excesivo volumen de su cuerpo. El perro la mira, triste, con la certeza de que, sin \u00e9l, ella no saldr\u00eda de casa, as\u00ed que se deja prender.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Sara se levanta y llama a su hijo. El ni\u00f1o corre a su lado, y le pone las manos sucias en la falda. Sonr\u00ede, se las limpia, le coge en brazos, le besa y frota su cara con la suya.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00c9l toca su hombro, levemente, como una caricia y\u00a0 revuelve los cabellos al ni\u00f1o.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2013Mi casa est\u00e1 al lado de la plaza. Tiene una rueda de molino en la puerta, del molino de mi padre. El r\u00edo pasa por su lado y nos refresca en verano y enfr\u00eda en invierno, pero su sonido nos acompa\u00f1a siempre. No lo olvides. Adi\u00f3s, Sara.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Mira las hojas de los \u00e1lamos, que el viento sigue cambiando de color, y se va caminando despacio. Sara sonr\u00ede, mira a ambos lados y, aprovechando la ausencia de todos, le tira un beso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sara busca una sombra que dure, por eso elige el banco que hay debajo de los \u00e1lamos que bordean el r\u00edo. Escucha el rumor de las ramas y se imagina el color de sus hojas, ahora verdes, ahora blancas, mientras baja del carrito a su hijo y le ve [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-840","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/840","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=840"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/840\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":844,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/840\/revisions\/844"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=840"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=840"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=840"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}