{"id":832,"date":"2011-07-08T00:04:29","date_gmt":"2011-07-07T22:04:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=832"},"modified":"2011-07-08T13:53:57","modified_gmt":"2011-07-08T11:53:57","slug":"113-el-tren-de-la-inocencia-por-valentiann","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/113-el-tren-de-la-inocencia-por-valentiann\/","title":{"rendered":"113- El tren de la inocencia. Por Valentiann"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cLas tres: \u00a1hora de echar!\u201d, se dijo para s\u00ed el Contrac\u00e1n \u2013como le llamaban en la mili a Fabio, por haberse enfrentado con \u00e9xito, en unas maniobras, a una jaur\u00eda de perros salvajes\u2013. Antes de ponerse en marcha, cogi\u00f3 a\u00fan por el cuello \u2013a las malas\u2013 la botella de vino de la cena, se la vaci\u00f3 de un trago que le quem\u00f3 las entra\u00f1as, y mir\u00f3 con peores ojos que otras veces las baguetes y los panes con que ten\u00eda que cargar su camioneto, mientras bramaba: \u201c\u00a1Qu\u00e9 mala leche!\u201d<!--more--><\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero no era por sentirse incapaz de comprender c\u00f3mo la gente devoraba aquellos chicles indigeribles, embanastados con esa apariencia de dedos m\u00f3rbidos tiesos sin se\u00f1alar a nada, o aquellas cabezotas inertes de frailes atontolinados, apelotonadas en su sa\u00f1udo \u2018mirar sin ver\u2019 incoherente. \u00a1Esta vez la m\u00fasica desafinaba, mortalmente insoportable, desde sus adentros!<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se meti\u00f3, con un desacostumbrado portazo, en la indecisi\u00f3n de la ma\u00f1ana para repartir aquello, como si fuera hacia un nunca premeditado m\u00e1s all\u00e1 del tiempo, mientras se dec\u00eda: \u201c\u00a1Jam\u00e1s me acostumbrar\u00eda a esto!\u201d, lacerado como iba por esa especie de extranjer\u00eda que le sub\u00eda del bajo vientre, en contra de la vida, siempre que se le hac\u00eda presente aquel olor tan horrible\u2026<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sin pens\u00e1rselo dos veces, y gritando como fuera de s\u00ed: \u201c\u00a1A la mierda!\u201d, tom\u00f3 la calle mulera, llena de curvas, que su camioneto, aunque renqueando como si llevara la marcha fuera de s\u00ed, era capaz de subir en aquellas horas, al no cruzarse con nadie y no tener que frenarse. Y cuando, por fin, culmin\u00f3 la cuesta, se baj\u00f3, le ech\u00f3 una mirada hostil y compasiva a la chapa humeante y casi al rojo vivo del cap\u00f3, dej\u00f3 los cestos de los panes y las baguetes encima de la hierba, y tras darle un par de patadas a las gomas de las ruedas como diciendo: \u201c\u00a1O para m\u00ed, o para nadie!\u201d, salt\u00f3 al volante, encar\u00f3 la pendiente por el lado m\u00e1s abrupto, aceler\u00f3 con la respiraci\u00f3n contenida y esos ojos muy abiertos con los que debe de enfrentarse uno siempre a la muerte inminente, y se despe\u00f1\u00f3 en cuatro saltos marcados por sus respectivos estruendos de chapa dibujados en el sonido, hasta quedar como un cabrito humillado y destrozado al borde mismo del punto de partida de la calle mulera.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuantos oyeron aquel estropicio de estruendos, y tras superar la primera pulsi\u00f3n de huida, corrieron hacia el punto del siniestro, e hicieron los imposibles por sacar de entre aquel amasijo de hierros un cuerpo, que no pod\u00eda ser otro que el del conductor, con la cabeza descoyuntada y la cara aplastada e irreconocible: \u201c\u00a1Sin rostro!\u201d, seg\u00fan pensaron todos. Lo dejaron sobre el suelo con ese cuidado con el que, en tales ocasiones, uno piensa en s\u00ed mismo como queriendo asegurarse as\u00ed el trato que desear\u00eda le diesen en su San Mart\u00edn, y le colocaron con el mismo respeto la cabeza lo m\u00e1s ajustada y sim\u00e9trica a su posici\u00f3n normal con el cuerpo.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los ojos de unos y otros no paraban de mirarlo a \u00e9l, al camioneto y lo abrupto de la cuesta, en ese orden, o a la inversa, tratando de que se les encendiese la m\u00e1s m\u00ednima luz con que poder vislumbrarle alguna explicaci\u00f3n a aquella tragedia. Pero la l\u00f3gica estaba muy lejos de todo aquello.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De pronto, alguien crey\u00f3 ver que del bolsillo del peto sobresal\u00eda algo como un papel m\u00e1s sucio que blanco\u2026 Y con una mezcla de inquietud, curiosidad y repulsi\u00f3n, se lo extrajo lo m\u00e1s r\u00e1pido que pudo para evitar que la sangre acabara empap\u00e1ndolo, lo despleg\u00f3 cuid\u00e1ndose de que no se le rompiera, y hecho un mar de l\u00e1grimas, fue leyendo at\u00f3nito:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cMe obligaron a ver con mis propios ojos los cad\u00e1veres de mi mujer y del hijo de mi alma en sus diversos estadios de descomposici\u00f3n, restreg\u00e1ndomelos una y otra vez como se le hace a un perro con su propia mierda:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201d\u2013\u00a1Para que aprendan! \u2013dec\u00eda siempre el Juez, mientras invariablemente yo pensaba mudo de dolor y desesperaci\u00f3n: \u2018Pero \u00bfqu\u00e9 locura es \u00e9sta, si eso s\u00f3lo cabr\u00eda y deber\u00eda hac\u00e9rseles a los asesinos?\u2019!<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201dYo mismo lo hab\u00eda comentado muchas veces (siempre que los cobardes cobardeaban: atentando por la espalda, lejos del coche bomba o de la bomba lapa, o a buen recaudo de cualquier explosivo, y siempre que sus adl\u00e1teres y el resto de la camada los jaleaban): \u2018\u00a1A \u00e9stos hab\u00eda que restregarles los morros en su propia mierda&#8230;! Porque irracionales son, y del peor tipo: la irracionalidad borde, mezcla de cobard\u00eda en sofrito con ideolog\u00eda parda, apestada de cirios, burrer\u00eda y psicolog\u00eda barata de p\u00e1jaros bobos. \u00danicamente as\u00ed sabr\u00e1n a qu\u00e9 \u2018huele\u2019 lo que matan, a qu\u00e9 huele la muerte que van cagando, su mierda. \u00a1Que les hagan olerla, antes o despu\u00e9s, siempre que maten, cuando los cojan, cuando los juzguen o cuando sea! Porque ese olor \u2013que tiene siempre el mismo poder (cuando el humo de la p\u00f3lvora y de la sangre se confunden, o cuando la sangre se adhiere a la carne putrefacta al desprenderse de los huesos; cuando en los ojos desencajados se acaba de helar la vida, o cuando el misterio explota por las \u00f3rbitas vac\u00edas; cuando el peso sordo de la vida se estrella contra la acera, o cuando los huesos con las hilachas pegadas se caen del esqueleto contra las tablas tapizadas de tierra trabajada por los gusanos; cuando el hijo que mir\u00f3 trastornado c\u00f3mo se le convert\u00eda su madre en un pellejo agujereado y sus palabras amorosas en sangre in\u00fatil que corr\u00eda a borbotones hacia una alcantarilla, les mire a los ojos, o cuando la joven que se qued\u00f3 con la cartera en la mano sin poder ir al colegio porque le segaron las piernas, les ense\u00f1e los mu\u00f1ones, sus t\u00edtulos e, incluso, a sus hijos;\u00a0 cuando los trozos de carne chamuscados se esparcen por doquier como carbones en ascua de una lumbre desbaratada por can\u00edbales, o cuando la cabeza no encuentra su tronco, o el tronco se queda sin piernas&#8230;)\u2013 les har\u00e1 morir viviendo siempre con el punto amarillo del terrible fogonazo de la muerte en podredumbre entre los guardabarros de sus cejas, con la seguridad de que no son portaestandartes de nada que no sea el mayor horror y el menos perdonable, aunque fuera locura, el del dolor y la muerte gratuitas para dar miedo, y el de que son y est\u00e1n muertos para siempre, son la muerte encarnada,\u00a0 unos mierdas, unos gilipollas&#8230;!\u2019\u00a0<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201d\u00a1Y hasta ahora, cinco veces lleva este Juez haci\u00e9ndome pasar por ello! \u00a1Cinco veces restreg\u00e1ndome as\u00ed a mis \u00fanicos amores! \u00a1As\u00ed: tan desguazados ya como mi vida y mi alma! \u00a1Y sin cesar de decirme que para conseguir no dejar ning\u00fan cabo suelto, a fin de poder hacer todo lo ejemplar posible su sentencia y que aprendan en la c\u00e1rcel, en una c\u00e1rcel irrevocable, para toda su vida!<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201d\u2018\u00a1Bastante van a aprender \u2013le contestaba yo ya siempre sin palabras\u2013 si no les restriegan a ellos, a los que volaron el tren, este olor horrible de la muerte agusanada, al tiempo que se les hace tragar como sea el plomo derretido de la ilusi\u00f3n en vida que segaron!\u2019<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201d\u00a1Me voy con vosotros, pobres m\u00edos! \u00a1Y aunque me enorgullece saber que sois unos h\u00e9roes, ni puedo ni quiero seguir con el trabajo que me hab\u00edais encontrado el d\u00eda que esos terroristas incalificables volaron el tren con vosotros dentro, porque ni puedo ni quiero vivir permanentemente envenenado con ese olor a muerte de vuestros cuerpos nobles y enamorados, en donde antes s\u00f3lo estaba y cab\u00eda el canto m\u00e1s luminoso de ilusi\u00f3n, amor, felicidad y dicha eternamente primaverales!\u201d<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cLas tres: \u00a1hora de echar!\u201d, se dijo para s\u00ed el Contrac\u00e1n \u2013como le llamaban en la mili a Fabio, por haberse enfrentado con \u00e9xito, en unas maniobras, a una jaur\u00eda de perros salvajes\u2013. 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