{"id":762,"date":"2011-07-06T10:58:08","date_gmt":"2011-07-06T08:58:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=762"},"modified":"2011-07-06T10:58:08","modified_gmt":"2011-07-06T08:58:08","slug":"101-ignia-la-bella-por-babel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/101-ignia-la-bella-por-babel\/","title":{"rendered":"101- Ignia, la bella. Por Babel"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Despu\u00e9s de colocar las herramientas en el suelo, me dispuse a armar el taladro. Montar el televisor sobre la pared requer\u00eda un buen anclaje, as\u00ed que eleg\u00ed la broca m\u00e1s grande. Mientras preparaba la m\u00e1quina, me gir\u00e9 y sonre\u00ed a Ignia, que a\u00fan retozaba entre las s\u00e1banas. La noche fue larga y tendr\u00eda la cabeza un poco pesada por el cava, lo mismo que yo.<!--more--><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Me prest\u00e9 voluntario esa ma\u00f1ana de domingo para hacerle algunos arreglos en casa. Tres semanas con ella y todav\u00eda no nos conoc\u00edamos demasiado bien; esperaba que la relaci\u00f3n fuera a mejor, que se consolidara.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Mir\u00e1ndola sobre la cama, record\u00e9 lo sorprendente que fue todo cuando la conoc\u00ed. Trabaj\u00e1bamos en la misma multinacional y mi tarea consist\u00eda en limpiar todos los d\u00edas su mesa; bueno, la suya y la de cientos de compa\u00f1eros m\u00e1s. Al llegar a su despacho, siempre ten\u00eda una palabra amable conmigo. No me atrev\u00eda a seguir sus bromas; pienso que me intimidaba su belleza y el tipo de hombres que muchas veces encontraba cerca de ella. Adem\u00e1s, desde ni\u00f1o he sido inseguro.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Pero era tan especial que alent\u00f3 a que me acercara a ella con confianza. Ocupaba un puesto de creativa en la empresa, y en un par de ocasiones le hice comentarios simp\u00e1ticos sobre las im\u00e1genes con las que se afanaba en el ordenador. Mientras yo sosten\u00eda la bayeta, con mi cabeza casi rozando su pelo, se me ocurr\u00eda: \u00abponle un bigote de Dal\u00ed a \u00e9se\u00bb; o \u00abhaz que est\u00e9 mirando una mosca que revolotea\u00bb&#8230; Re\u00eda tan natural con mis tonter\u00edas que, si no me enga\u00f1o, a m\u00ed mismo me empezaban a hacer gracia. Yo, que nunca tuve chispa. Sac\u00f3 lo mejor de mi ingenio. Y cuando empezamos a salir, no me lo cre\u00eda. El resto de los compa\u00f1eros tampoco, dada la fama de ligona en las fiestas de la empresa.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Ella se levant\u00f3 de la cama, se visti\u00f3 y fue a la cocina. Comenc\u00e9 a perforar la pared y, pasado un rato en el que penetr\u00e9 pr\u00e1cticamente seis o siete cent\u00edmetros, me extra\u00f1\u00f3 no ver el t\u00edpico polvo naranja que desprend\u00eda el ladrillo. Saqu\u00e9 el taladro; quer\u00eda comprobar si ya hab\u00eda atravesado por completo la capa de yeso. Con delicadeza, sopl\u00e9 sobre el agujero para quitar los restos de part\u00edculas blancas. Como no consegu\u00eda limpiarlo del todo, introduje una escobilla fina que utilizaba en estos casos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0No logr\u00e9 eliminar los residuos, aunque alcanc\u00e9 a entrever algo que resultaba absurdo que estuviera ah\u00ed: un ojo humano. Un ojo humano cubierto de polvo. No un ojo como los de las pel\u00edculas de terror, ya se sabe, un globo ocular aislado, rodeado de nervios y sangre derram\u00e1ndose. No. Era un ojo vivo, de un hombre; y yo dir\u00eda, casi con toda seguridad, que formaba parte de una cara, de un cuerpo. Al menos, eso me parec\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Incr\u00e9dulo, met\u00ed la escobilla de nuevo, ahora con m\u00e1s cuidado, y sopl\u00e9 con fuerza para mejorar mi visi\u00f3n. Observ\u00e9 como el ojo se abr\u00eda, inc\u00f3modo por mis continuas manipulaciones. Gui\u00f1\u00f3 un poco molesto, intentando quitarse el polvillo; de repente, se qued\u00f3 muy fijo contempl\u00e1ndome, mirada de un azul met\u00e1lico intenso; ya no parpadeaba.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Creo que hasta ese momento la resaca por los excesos de la noche anterior no me hab\u00eda permitido pensar con claridad. Respir\u00e9 hondo unos segundos, y\u00a0 un poco m\u00e1s\u00a0 l\u00facido, imagino que empec\u00e9 a ser consciente de lo que ve\u00eda. Casi imposible; no, imposible. Me sent\u00e9 sobre la tarima, con el taladro a\u00fan en la mano. Escuchaba a Ignia en la cocina fregar los platos de la cena.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Sin decirle nada, no quer\u00eda que ya me tomara por loco en nuestras primeras citas, me acerqu\u00e9 al sal\u00f3n que daba al otro lado de la pared; quedaban restos de la noche anterior: botellas, latas y migas, junto a un par de car\u00e1tulas de pel\u00edculas en dvd.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0A la altura del agujero se ubicaba un mueble, una estanter\u00eda ligera. La mov\u00ed suponiendo, ingenuo, que encontrar\u00eda al due\u00f1o de aquel ojo, \u00bfEstar\u00edan gast\u00e1ndome una broma pesada los compa\u00f1eros creativos de Ignia? Como era l\u00f3gico, all\u00ed no hab\u00eda nadie. Me sent\u00e9 de nuevo en el suelo. El sudor ca\u00eda bajo mis cejas, con un pa\u00f1uelo me lo sequ\u00e9.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Se aproximaba la hora del aperitivo, ni siquiera hab\u00edamos desayunado.\u00a0 Ignia se acerc\u00f3 para ofrecerme un refrigerio. Como si no fuera conmigo, no le prest\u00e9 atenci\u00f3n. Era la primera vez que fui desconsiderado hacia ella. Cuando me vio all\u00ed inm\u00f3vil, con la cara casi blanca y sudando, me pregunt\u00f3 si me encontraba bien. S\u00ed, creo; fue lo que pude contestarle. Esperaba que pensara que \u00fanicamente segu\u00eda cansado de nuestra juerga.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Ella, sonriente, sali\u00f3 del sal\u00f3n y volvi\u00f3 minutos m\u00e1s tarde con un peque\u00f1o panecillo, relleno de pat\u00e9, y una cerveza. Me lo dej\u00f3 en un plato, a mi lado. A\u00fan sentado, no me atrev\u00eda a comentarle nada. Tem\u00eda que, si observara ella por el agujero, no viera lo mismo que yo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Ahora me la qued\u00e9 mirando, embelesado. Me asustaba perderla. Iba preciosa. Llevaba un fular de seda que casi bailaba sobre su cintura; tambi\u00e9n un top negro ajustado que dibujaba a la perfecci\u00f3n sus senos y dejaba su ombligo al aire.\u00a0 \u00bfLo \u00fanico que ped\u00eda? que no me tomara por un demente, poder seguir con ella; eso\u2026 \u00bfEra tanto? Nos dimos un beso r\u00e1pido en los labios y se volvi\u00f3 a la cocina.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Sin tocar el bocadillo, me fui a la otra habitaci\u00f3n con la cerveza en la mano. En la maleta de herramientas guardaba una linterna de bastante potencia. Sin saber si eso valdr\u00eda para algo, me acerqu\u00e9 hasta el agujero. Proyect\u00e9 el haz de luz hacia el interior. All\u00ed segu\u00eda el ojo, de nuevo cerrado. Tras unos segundos de mover la l\u00e1mpara, intentaba iluminarlo de la mejor manera, se abri\u00f3, casi seguro molesto por la gran intensidad del resplandor. Me volvi\u00f3 a mirar con firmeza.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Me volv\u00ed loco y empec\u00e9 a martillear toda la pared que rodeaba al agujero. Ignia pasaba el aspirador en la planta de arriba y no o\u00eda los impactos. El martillo destroz\u00f3 todo a su paso: una serie de boquetes superficiales, sin llegar a la profundidad en la que se encontraba el ojo. Despu\u00e9s, a la altura de ese primero, un poco a su derecha, di los golpes con m\u00e1s intensidad. Buscaba su pareja. S\u00ed, era eso. Y lo localic\u00e9.\u00a0 Imagino que me esperaba, lo ten\u00eda muy abierto. Al ver los dos ojos entend\u00ed que estaban indignados, que no perdonaban el entrometimiento.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Ahora comprendo que, lo que fuera que hubiera all\u00ed, lo plane\u00f3 perfecto: me atrajo hac\u00eda s\u00ed, c\u00f3mo si me invitara a revelar el resto de su cuerpo. Destap\u00e9 un poco de sus pies y su ombligo. Deb\u00eda de ser un tipo alto. Continu\u00e9 por donde imaginaba que se situar\u00edan los dem\u00e1s miembros, los l\u00edmites del tronco. Quer\u00eda comprobar que se trataba de un hombre completo. Alcanc\u00e9 sus manos, sus brazos a lo largo de su silueta, que tambi\u00e9n entreve\u00eda. Mov\u00eda sus dedos con lentitud, como las antenas de un insecto. Me daba la sensaci\u00f3n de que se sent\u00edan libres, despu\u00e9s de mucho tiempo atrapados. El \u00edndice de su mano izquierda me se\u00f1alaba arriba, hacia su rostro.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Me faltaba descubrir la nariz y, sobre todo,\u00a0 la boca. Sent\u00ed la necesidad de liberarla, escuchar de sus labios qui\u00e9n era \u00e9l. \u00bfSabr\u00eda hablar? \u00bfLe entender\u00eda? Di mayor anchura y profundidad a la perforaci\u00f3n sobre la cara, pr\u00e1cticamente pude abarcarla con mi palma abierta. Ya casi estaba. Consegu\u00ed inicialmente despejar el yeso que cubr\u00eda la nariz. Dio una larga, deseada, inspiraci\u00f3n. Me mir\u00f3 con ojos de inmensa gratitud; lo primero amable que recib\u00ed de su parte.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Reconozco que me relaj\u00e9: le excarcel\u00e9 la boca y pareci\u00f3 querer decirme algo; acerqu\u00e9 el o\u00eddo hasta sus labios, quiz\u00e1s esperando una explicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Un solo soplido de su aliento fue suficiente para atraerme del todo. De pronto, not\u00e9 el fr\u00edo del yeso y del cemento a lo largo de mi cuerpo. Ya no pude moverme m\u00e1s. Me encontraba dentro de la pared, con la horrible sensaci\u00f3n de paralizarme entero.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Ignia debi\u00f3 de pensar que hab\u00eda huido como un ni\u00f1o malcriado, sin decirle nada. \u00bfPodr\u00eda creer eso de m\u00ed? Vi que, al llegar a la habitaci\u00f3n, miraba perpleja los orificios. Observ\u00e9 que dirig\u00eda sus ojos hacia donde yo estaba. Nuestras miradas se cruzaron en varias ocasiones. Desesperado gritaba, mov\u00eda los ojos; pero ella no reaccion\u00f3. Record\u00e9 mis peores pesadillas nocturnas, cuando quieres gritar y no salen los sonidos. No me escuchaba, no me ve\u00eda y, lo peor, sufr\u00eda por su rabia. Quise mover las manos, los pies, emitir alg\u00fan ruido que la alertara. Nada, s\u00f3lo desesperaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Pasaron unas horas y escuch\u00e9 como esa tarde recog\u00eda el malet\u00edn de herramientas; lo hac\u00eda entre insultos a mi persona y gimoteos que me secaban el alma. Creo que o\u00ed llover, el sonido apenas me llegaba. Aquella noche llor\u00e9 tanto que reblandec\u00ed el yeso que me rodeaba los ojos. Y segu\u00ed llorando durante d\u00edas, era lo \u00fanico que me hac\u00eda sentir humano; no ten\u00eda ni hambre ni sue\u00f1o.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Casi una semana despu\u00e9s, vinieron unos alba\u00f1iles; Ignia les mand\u00f3 tapar los agujeros de la pared. Por m\u00e1s que grit\u00e9, y lo hice con todas mis fuerzas, no me escucharon. Mi angustia aument\u00f3 por momentos: ya no pod\u00eda ver a Ignia. Tantas l\u00e1grimas provocaron que, desde entonces, los ojos se me quedaran pegados.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Me parece que llevo meses aqu\u00ed. Quiz\u00e1 sean a\u00f1os. Lo que s\u00ed s\u00e9 es el nombre de todos los que, despu\u00e9s de m\u00ed, han estado con ella. Repito sus nombres continuamente, casi una oraci\u00f3n. Tambi\u00e9n he reconocido, en las voces de algunos de ellos, a compa\u00f1eros de la empresa. A veces he escuchado como comentaban con Ignia acerca del misterio de mi desaparici\u00f3n. Entonces intento patalear, dar golpes en el muro&#8230;; es in\u00fatil. Los gritos ya no me salen, me qued\u00e9 sin voz hace mucho tiempo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0S\u00e9 lo que sienten cuando ven su ombligo al aire, justo encima de su fular de seda. Es un tormento escuchar c\u00f3mo la aman. Aunque sean tamizados por el yeso que me rodea, me angustia o\u00edr los jadeos, los estremecimientos de Ignia.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Puede que mi \u00fanica esperanza sea que alguno de ellos se preste voluntario para hacer unos arreglos en la casa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Despu\u00e9s de colocar las herramientas en el suelo, me dispuse a armar el taladro. Montar el televisor sobre la pared requer\u00eda un buen anclaje, as\u00ed que eleg\u00ed la broca m\u00e1s grande. 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