{"id":546,"date":"2011-06-24T20:51:16","date_gmt":"2011-06-24T18:51:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=546"},"modified":"2011-06-24T20:51:16","modified_gmt":"2011-06-24T18:51:16","slug":"64-para-vestir-una-mujer-casada-por-bautista-bautista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/64-para-vestir-una-mujer-casada-por-bautista-bautista\/","title":{"rendered":"64- Para vestir una mujer casada. Por Bautista Bautista"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Todo hab\u00eda cambiado nuevamente. Era como hace alg\u00fan tiempo cuando estaba por abandonar la capital para venir a esta ciudad intermedia. \u201cSon cambios para bien, cambios con suerte\u201d, le dec\u00eda a la novia que lloraba su despedida. \u00c9l ya no ser\u00eda el universitario delgado de t\u00edmido rostro, ni el de la novia eterna o la vida est\u00fapida, porque al descender del autob\u00fas, al saludar al subgerente de su nuevo empleo, \u00e9l, \u00e9l ser\u00eda ya todo un Ingeniero.<!--more-->\u00a0La vida nueva bien lo recib\u00eda sin cuentas por saldar, sin un pasado vergonzoso por in\u00fatil, sin amigos impertinentes a la dignidad, y sin un solo amor al cual consignarle indefinidamente la existencia.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Y no hab\u00eda pasado ni un mes cuando ya se vio ebrio, desnudo y extenuado, en compa\u00f1\u00eda de una de las ejecutivas de la empresa. En verdad sent\u00eda un cierto triunfalismo inexplicable por el hecho de que ella fuera casada, pero aquello no era tan decisivo como su edad. Siempre hab\u00eda so\u00f1ado con ser el apasionado amante de una mujer mayor, y tan conservada y delgada para sus a\u00f1os; tan mujer.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Pero todo hab\u00eda cambiado nuevamente. Precisamente aquel triunfalismo lo convirti\u00f3 en un joven imponente, seguro y encantador. Adem\u00e1s estaba su independencia, sus nuevos contactos sociales, la capacidad econ\u00f3mica que siempre hab\u00eda so\u00f1ado. Un sinn\u00famero de elementos propicios para hacer de \u00e9l un hombre llamativo ante las j\u00f3venes muchachas del edificio y de la empresa. As\u00ed que no tardaron las insinuaciones ni las invitaciones. Era otro ahora. Uno diferente del que Edith conoc\u00eda y amaba y hab\u00eda dejado partir, y ahora diferente tambi\u00e9n del que Gloria deseaba y disfrutaba clandestinamente.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Su amante no se ajustaba a su nuevo plan de vida, pero dejarla implicaba discusiones y ruegos agotadores; complicaciones, complicaciones para una vida libre y excitante. Pese a ser tan diferentes, en el fondo su exnovia y su amante compart\u00edan algo adem\u00e1s de ser suyas y de no haberlas amado, prefer\u00edan perderlo antes que serle desleales.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2014Gloria: d\u00e9jame vestirte \u2014le dijo con una voz extra\u00f1a, firme y amorosa. Hac\u00eda d\u00edas no se ve\u00edan. Ya hab\u00eda recibido tres notas por parte de ella, cada vez m\u00e1s fuertes y reclamantes sobre el escritorio de su oficina. La \u00faltima incluso ven\u00eda en un sobre sin cerrar, \u00a1Sin cerrar! Pero qu\u00e9 piensa, es una amenaza o qu\u00e9 \u00a1Est\u00e1 loca esta mujer!<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Y ese mismo d\u00eda la hab\u00eda citado. La recibi\u00f3 silente, sin reproches, y la desnud\u00f3 en la sala aunque le hizo el amor en el cuarto. Fue llen\u00e1ndole de caricias y besos todo el cuerpo de piel medio en derrota, medio sin permitirse ser vencida. Tan diferente a la piel tensa y vigorosa de Edith, o de Susana, o Virginia, Edilma, o tantas, tantas ahora. Tal vez por eso sus caricias no olvidaron ning\u00fan sitio, ni tuvieron prisa alguna. Y debi\u00f3 ser por eso que la am\u00f3 con la memoria y no con los instintos; no para las ganas, sino para la posteridad. Fue como la primera vez que all\u00ed estuvieron juntos, y \u00e9l iba siguiendo su listado mental para la colocaci\u00f3n de cada beso; era el memorial de una aplazada fantas\u00eda. La lentitud inicial del sexo de aquella noche fue dando paso a un \u00edmpetu final, que parec\u00eda brindarle no el placer, sino la muerte.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Camin\u00f3 desnudo hasta la sala y se sent\u00f3 para fumar y terminar su copa; ella lleg\u00f3 entre una cobija y tambi\u00e9n sin encender la luz se arrodillo a sus pies. No era nuevo que le pidiera dejar que la vistiese. Acept\u00f3, pero tuvo que hacer un enorme esfuerzo para no preguntar por su tristeza, por su silencio diferente de ese d\u00eda. Y lo mismo hubiera hecho Edith, o cualquier otra igualmente intuitiva. Aunque \u00e9l ve\u00eda las cosas diferentes. No pod\u00eda sospechar que aquella omisi\u00f3n de preguntas se debiera al miedo a una conversaci\u00f3n que acabara con su relaci\u00f3n definitivamente. No hab\u00eda hecho otra cosa que mostrarle su silencio, que dejarse ver ensimismado, y con mucho menos habr\u00eda tenido Edith para saberlo extra\u00f1o. Para preguntarle qu\u00e9 pasaba y entender que ella no cab\u00eda ya en su vida y si en realidad lo quer\u00eda feliz, deb\u00eda dejarlo. Ella s\u00ed lo conoc\u00eda bien, lo amaba; no le importaba que \u00e9l evidenciara esa inmadura verg\u00fcenza por no tener una novia hermosa y una relaci\u00f3n despreocupada, como todos, en nada semejante a un matrimonio de a\u00f1os y a\u00f1os, id\u00e9nticos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0En la oscuridad le puso la ropa interior y las medias de seda. Subi\u00f3 la falda y despu\u00e9s su cierre; abroch\u00f3 el cintur\u00f3n. Busc\u00f3 la marquilla de la blusa cerrada para saber si estaba al derecho, e igual que si colocara una capucha a un condenado a muerte, con piadosa lentitud escondi\u00f3 aquellos cabellos casta\u00f1os y los hall\u00f3 de nuevo al ce\u00f1irle esa prenda inolvidable. Termin\u00f3 arregl\u00e1ndole cada prense, cada uni\u00f3n y cada pliegue con la dedicaci\u00f3n y el justo recato necesario para vestir una mujer casada.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Hubiera sido infructuosa cualquier conversaci\u00f3n; ella no era Edith, ella no hubiera cedido. Y se qued\u00f3 pensando luego que la vio partir, en c\u00f3mo la recibir\u00eda \u00e9l si fuera su esposo. Entonces sinti\u00f3 un poco de pena y la compadeci\u00f3. Se imagin\u00f3 insult\u00e1ndola, remeci\u00e9ndola, golpe\u00e1ndola, procurando sacarle a la fuerza la ubicaci\u00f3n del amante al que ella ya no volver\u00eda a ver en mucho tiempo para protegerlo, y cuyo nombre conservar\u00eda en secreto, aferr\u00e1ndose a \u00e9l igual que a un \u00faltimo tesoro, propio, \u00edntimo y real, en su existencia consumada. S\u00ed, ahora en verdad se sent\u00eda a salvo pese a cualquier cosa.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Seguramente ella ya ir\u00eda por los callejones sombr\u00edos, hasta volver a salir a la avenida. Algunas cuadras m\u00e1s adelante fingir\u00eda acabar de bajarse del transporte p\u00fablico y entrar\u00eda a su barrio, siempre metida entre el cruce de sus brazos; tal vez al caminar jugar\u00eda, sin percatarse si quiera, con alguna costura de su blusa entre \u00edndice y pulgar. Pensando en conservar su amante; sabi\u00e9ndolo perdido.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2014\u2026 Y usted de d\u00f3nde viene, y\u2026 por qu\u00e9 trae esa blusa \u00a1\u00a1al rev\u00e9s!! \u00a1\u00a1Por qu\u00e9 trae la blusa al rev\u00e9s!! \u00a1D\u00f3nde la desvistieron! \u00a1\u00a1Perra!! \u00a1\u00bfCon qui\u00e9n estaba revolc\u00e1ndose?! \u00bfCon qui\u00e9n? \u00bfQui\u00e9n es?, \u00bfqui\u00e9n es \u00e9l? \u00a1\u00bfC\u00f3mo se llama?!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Todo hab\u00eda cambiado nuevamente. 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