{"id":540,"date":"2011-06-24T20:45:47","date_gmt":"2011-06-24T18:45:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=540"},"modified":"2011-06-24T20:45:47","modified_gmt":"2011-06-24T18:45:47","slug":"63-chimpy-por-carbayon80","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/63-chimpy-por-carbayon80\/","title":{"rendered":"63- Chimpy. Por Carbayon80"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con la salida del sol, una explosi\u00f3n de vida sacudi\u00f3 aquel rinc\u00f3n de la selva.\u00a0 Los sonidos de la noche se apagaron y surgieron otros, los de la luz y la exuberante vida vegetal y animal de aquel rinc\u00f3n privilegiado. El peque\u00f1o chimpanc\u00e9 se desperez\u00f3 al despertarle\u00a0 un rayo de sol que atraves\u00f3 el follaje de tamarindos que le cobijaba.\u00a0 Su hermano mayor \u2013 al que su familia llamaba\u00a0 Koeman \u2013llevaba ya un rato haciendo ejercicios gimn\u00e1sticos en la playa.<!--more-->\u00a0El padre hab\u00eda salido a recoger frutos por las cercan\u00edas, mientras la madre cuidaba de los mellizos, dos beb\u00e9s berreones y guerreros. Ten\u00edan hambre, y mam\u00e1 chimpanc\u00e9 los amamantaba, aguantando impert\u00e9rrita los mordiscos en sus pezones.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Koeman, vete al bosque a ayudar a tu padre \u2013 grit\u00f3 la madre- y ll\u00e9vate a tu hermano Chimpy, que ya est\u00e1 despierto.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Chimpy no vale para nada. Que se quede contigo. &#8211; dijo Koeman, y se meti\u00f3 entre los \u00e1rboles, saltando de rama en rama.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No habr\u00eda recorrido una milla entre la espesura, cuando se detuvo en seco. Algo hab\u00eda llamado su atenci\u00f3n, su inconsciente instinto de macho joven avisaba a su mente simia de que deb\u00eda estar atento. Y- efectivamente- al fin la divis\u00f3.\u00a0 Era una hembra joven- y preciosa- colgada de una rama a unos cuantos metros de \u00e9l.\u00a0 No la hab\u00eda visto antes, porque los rayos del sol ma\u00f1anero la hab\u00edan ocultado. Cuando la chimpanc\u00e9 advirti\u00f3 la mirada de Koeman, dio un respingo y escap\u00f3 como un rayo, saltando por las ramas.\u00a0 El bueno de Koeman no lo pens\u00f3 dos veces: olvidando a su padre, o cualquier otra cosa, emprendi\u00f3 una desesperada persecuci\u00f3n. Lo que hab\u00eda visto era algo especial, divino quiz\u00e1, que le hab\u00eda estremecido desde la nuca a los pies. Su vida ya no ten\u00eda otro objeto que seguir aquella visi\u00f3n.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Salt\u00f3 entre las ramas, a punto de caer varias veces,\u00a0 empe\u00f1ado en alcanzar a aquel \u00e1ngel, o lo que fuera, que hab\u00eda despertado en \u00e9l un c\u00famulo de sensaciones desconocidas, aunque todas agradables. Ahora la hab\u00eda perdido de vista, pero su instinto le dec\u00eda que iba en la buena direcci\u00f3n. Las ramas rotas y los movimientos de los p\u00e1jaros y otros animales se\u00f1alaban a Koeman el buen camino.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tras una carrera a trav\u00e9s de la selva de muchos minutos, al fin la vio de nuevo. Estaba descansando al pie de un \u00e1rbol alt\u00edsimo, que la hac\u00eda m\u00e1s diminuta, pero a\u00fan m\u00e1s atractiva. Era como una joya, le habr\u00eda parecido una fruta preciosa ca\u00edda del \u00e1rbol del para\u00edso, si el chimpanc\u00e9 hubiera le\u00eddo alguna vez la Biblia. De la garganta de Koeman sali\u00f3 espont\u00e1neamente un grito agudo, un potente y sonoro alarido,\u00a0 la primera llamada de la pasi\u00f3n, del celo salvaje.\u00a0 Pero la joven chimpanc\u00e9 no estaba para bromas er\u00f3ticas.\u00a0 Asustada por el miedo a lo desconocido, dio otro grito, muy distinto, y huy\u00f3 despavorida en lo m\u00e1s profundo de la selva.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Koeman qued\u00f3 desconcertado. Pero, despu\u00e9s de considerar la situaci\u00f3n, decidi\u00f3 que deb\u00eda acercarse a su preciada presa con alg\u00fan presente, un regalito que la atrajera.\u00a0 Y, mirando a su alrededor, se decidi\u00f3 por un pl\u00e1tano, una enorme banana que arranc\u00f3, bien madura, de un racimo a su alcance.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y as\u00ed, blandiendo la banana, continu\u00f3 su carrera por la selva. Unos gritos de bonobos \u2013 chimpanc\u00e9s enanos- un poco m\u00e1s adelante, le indicaron que quiz\u00e1 su presa hab\u00eda pasado cerca. Los bonobos son muy activos sexualmente, y la hembra chimpanc\u00e9 no pod\u00eda haber pasado desapercibida.\u00a0 Koeman sospech\u00f3 que la hab\u00edan visto.\u00a0 Cuando pas\u00f3 por la tribu de chimpanc\u00e9s enanos, estos se dieron cuenta enseguida de lo que persegu\u00eda, y le hicieron se\u00f1as:<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Por all\u00ed, por all\u00ed..! y sonre\u00edan maliciosamente. Algunos se fijaron en su enorme banana e hicieron gestos admirativos y aprobatorios. Alguno que se sobrepas\u00f3 en sus gestos, recibi\u00f3 una bofetada de su pareja.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Koeman continu\u00f3 su marcha. Comenzaba a estar cansado de correr, el calor era sofocante, y ten\u00eda mucha sed. Pero alguna fuerza extraordinaria le manten\u00eda corriendo como loco en pos de algo nuevo y maravilloso, algo como los tesoros escondidos de los<\/p>\n<p>cuentos de su abuela. Cuando ya empezaba a pensar que no volver\u00eda a ver aquella sublime criatura, se encontr\u00f3 de repente en un claro del bosque,<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una tribu de chimpanc\u00e9s estaba reunida en el centro. Eran como veinte o m\u00e1s. Un individuo, parec\u00eda el m\u00e1s viejo, les dirig\u00eda la palabra, muy serio, acompa\u00f1\u00e1ndose con grandes gestos. Todos escuchaban con atenci\u00f3n. Pero lo \u00fanico que vio Koeman fue que su adorada perseguida estaba entre ellos, arrimada a un chimpanc\u00e9 adulto, alto y de fuerte musculatura. El joven enamorado, agotado y perplejo, se dej\u00f3 caer del \u00e1rbol que lo sosten\u00eda. Un golpe seco sobre la hojarasca llam\u00f3 la atenci\u00f3n de alguien del grupo. Koeman estaba perdido.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; \u00bfQu\u00e9 hac\u00edas espi\u00e1ndonos? \u00a1Habla! \u00bfDe qu\u00e9 tribu vienes? \u2013 El macho-jefe de la comunidad del bosque gritaba, con gestos amenazantes ante Koeman, \u00e9ste fuertemente sujeto por dos j\u00f3venes chimpanc\u00e9s.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Nada, nada, yo no espiaba. Os lo prometo. Me he perdido en esta parte de la selva, Buscaba una salida a la playa\u2026<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00a1Mientes! Atadlo y encerradlo en la cueva- clam\u00f3 el jefe. No queremos fisgones, ya tenemos bastantes problemas\u2026<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y as\u00ed el joven enamorado fue encerrado en una cueva cercana,\u00a0 donde aquella tribu custodiaba a sus presas.\u00a0 Era un lugar tenebroso, h\u00famedo y maloliente. All\u00e1 qued\u00f3 Koeman, atado de pies y manos, y temiendo por su vida. Temblaba, no sab\u00eda si de fr\u00edo o de miedo. Quiz\u00e1 de ambas cosas.\u00a0 Pero, ya bien entrada la noche, cuando todos los animales estaban descansando, y el silencio ca\u00eda como un manto sobre la selva, algo se desliz\u00f3 por la entrada de la cueva.\u00a0 Koeman no pod\u00eda dormir, y al o\u00edrlo, sus temores aumentaron.\u00a0 Tal vez una serpiente, o algo peor, estaba merodeando por aquel antro, y \u00e9l no pod\u00eda defenderse.\u00a0 La sorpresa fue may\u00fascula cuando, al cabo de unos segundos,\u00a0 pudo distinguir una figura que se acercaba.\u00a0 Estaba seguro: era la joven hembra,\u00a0 que ven\u00eda a salvarlo.\u00a0 La joven se aproxim\u00f3, sin decir palabra, indic\u00e1ndole por se\u00f1as que no hiciera ruido ni hablara, mientras r\u00e1pidamente le soltaba manos y pies. Koeman no pod\u00eda creer lo que estaba sucediendo. Cuando se convenci\u00f3 de que no estaba so\u00f1ando, solo pudo hacer una cosa. Se abraz\u00f3 con fuerza a su \u00e1ngel salvador, a su adorada aparici\u00f3n, y la cubri\u00f3 de besos y caricias. Ella no opuso ninguna resistencia, y la noche se convirti\u00f3 en una explosi\u00f3n de estrellas, en un fest\u00edn salvaje de amor y pasi\u00f3n, como nunca lo hab\u00eda sentido ninguno de los dos j\u00f3venes.\u00a0 En medio de los arrebatos\u00a0 y apasionadas gestas del amor m\u00e1s salvaje, ella intentaba evitar ruidos, que nadie les oyera, pero Koeman estaba demasiado fuera de s\u00ed, de entusiasmo y pasi\u00f3n, para que nada le importara ya sino la maravilla de aquel amor.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No pas\u00f3 mucho tiempo, a lo sumo una media hora, cuando uno de los chimpanc\u00e9s encargado de guardar la cueva, oy\u00f3 ruidos dentro. Llam\u00f3 a un compa\u00f1ero y entraron, armados con palos<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los j\u00f3venes enamorados estaban perdidos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando sali\u00f3 el sol, la tribu entera se reuni\u00f3 en el claro del bosque. En el centro, el gran jefe de la manada,- el que hablaba la tarde anterior &#8211;, permanec\u00eda muy serio, rodeado de otros chimpanc\u00e9s machos.\u00a0 Koeman y su joven amor estaban fuertemente atados y custodiados. El fornido chimpanc\u00e9 que acompa\u00f1aba a la joven cuando lleg\u00f3 Koeman permanec\u00eda en pie al lado del jefe, con el rostro desencajado por la rabia, mirando a la pareja con odio. Y entonces habl\u00f3 el jefe.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Extranjero, no eres de nuestra comunidad y has ofendido a este guerrero nuestro al aparearte con su hembra. Ahora deber\u00e1s luchar por ella a vida o muerte. Es nuestra ley: si ganas, podr\u00e9is iros lejos, no os queremos ver m\u00e1s. Si pierdes, tu cuerpo ser\u00e1 colgado de aquel sicomoro para que te devoren los buitres. De la hembra ya nos encargaremos tambi\u00e9n, pues ha deshonrado a todo nuestro grupo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dos guerreros desataron a los prisioneros. Uno de ellos entreg\u00f3 una lanza de \u00e9bano- casi tan duro como el acero &#8211; a Koeman, y otra igual al joven ultrajado.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y la lucha comenz\u00f3.\u00a0 Los dos contendientes se miraron con odio y temor al mismo tiempo. El joven ultrajado levanto su lanza y la mantuvo en alto por unos segundos, mientras preparaba el golpe certero.\u00a0 Koeman estaba petrificado, sin reaccionar. La\u00a0 percepci\u00f3n de algo que no cuadraba con la realidad le ten\u00eda perplejo\u00a0 Entonces sucedi\u00f3.\u00a0 Una especie de flecha surgi\u00f3 de un rinc\u00f3n de la espesura y vol\u00f3 hacia el guerrero. Fue un instante,- visto y no visto,- pero el joven, atl\u00e9tico y fuerte, cay\u00f3 fulminado. Su lanza rod\u00f3 por el suelo, y su cuerpo qued\u00f3 extra\u00f1amente retorcido a unos metros de Koeman. La flecha hab\u00eda atravesado su coraz\u00f3n.\u00a0 Todo el grupo de<\/p>\n<p>chimpanc\u00e9s qued\u00f3 estupefacto. No entend\u00edan nada. Pero pronto reaccionaron y corrieron hacia el grupo de \u00e1rboles de donde hab\u00eda surgido aquella flecha.\u00a0 Koeman tampoco comprend\u00eda nada, pero a su vez reaccion\u00f3,\u00a0 se dirigi\u00f3 hacia la joven y agarr\u00e1ndola de la mano la llev\u00f3 corriendo hacia la selva.\u00a0 Ahora se daba cuenta de que, unos minutos antes, le hab\u00eda parecido ver a su padre, con su hermano Chimpy, en el lindero del bosque. Ellos andaban por all\u00ed y les hab\u00edan salvado.\u00a0 Para evitar al grupo de chimpanc\u00e9s furiosos, Koeman arrastr\u00f3 a su amada por un camino opuesto.\u00a0 Corr\u00edan<\/p>\n<p>despavoridos, tropezando y dando traspi\u00e9s por ramajes y arbustos. Luego, r\u00e1pidamente subieron a un \u00e1rbol muy frondoso, donde se detuvieron a coger aliento y estudiar su situaci\u00f3n Los chillidos y gritos de los chimpanc\u00e9s llenaban la selva. Hasta los p\u00e1jaros hu\u00edan asustados.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tras una larga y accidentada traves\u00eda por la intrincada selva la pareja de enamorados al fin avist\u00f3 la playa donde resid\u00eda Koeman y su clan.\u00a0 Fueron recibidos por la madre\u00a0 que segu\u00eda all\u00ed, al cuidado de los beb\u00e9s, nerviosa y preocupada por los suyos, ausentes y que cre\u00eda perdidos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Mamy, \u00e9sta es Kina, mi pareja. Quiero que viva con nosotros.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211;Bienvenida, Kina, ven a lavarte y descansar, mientras me cont\u00e1is qu\u00e9 ha pasado. Tu padre sali\u00f3 esta ma\u00f1ana con Chimpy, tu hermano, a buscarte. Te cre\u00edamos perdido o muerto.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -\u00bfNo ha vuelto mi padre? El joven chimpanc\u00e9 estaba preocupado.<\/p>\n<p>Sus salvadores no estaban, ni aparecieron en toda la noche. Cuando Koemen, a la ma\u00f1ana siguiente, se dispon\u00eda a salir en su busca, pasara lo que pasara, una figura apareci\u00f3 en el lindero del bosque.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El padre de Koeman,\u00a0 con el rostro contra\u00eddo y el andar cansino, casi a punto de derrumbarse, avanz\u00f3 hacia el hogar familiar. En los brazos tra\u00eda el cuerpo del joven Chimpy, como un mu\u00f1eco roto, sin vida.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los ojos de Koeman se llenaron de l\u00e1grimas, mientras la madre gritaba como loca.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Chimpy, hermano, t\u00fa no val\u00edas para nada,\u2026- y Koeman no pudo continuar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con la salida del sol, una explosi\u00f3n de vida sacudi\u00f3 aquel rinc\u00f3n de la selva.\u00a0 Los sonidos de la noche se apagaron y surgieron otros, los de la luz y la exuberante vida vegetal y animal de aquel rinc\u00f3n privilegiado. El peque\u00f1o chimpanc\u00e9 se desperez\u00f3 al despertarle\u00a0 un rayo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-540","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/540","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=540"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/540\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":545,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/540\/revisions\/545"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=540"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=540"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=540"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}