{"id":533,"date":"2011-06-24T20:41:59","date_gmt":"2011-06-24T18:41:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=533"},"modified":"2011-06-24T20:41:59","modified_gmt":"2011-06-24T18:41:59","slug":"62-alma-por-ishtar-nannar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/62-alma-por-ishtar-nannar\/","title":{"rendered":"62- Alma. Por Ishtar Nannar"},"content":{"rendered":"<p>Me despert\u00e9 temprano para observar los \u00faltimos destellos del sol naciente desde mi ventana. Ese era mi lugar, por fin lo hab\u00eda encontrado: la playa interminable de agua plateada y arena tostada, sus acantilados rocosos donde romp\u00edan con magn\u00edfico estruendo las olas\u2026<!--more--><\/p>\n<p>Sol\u00eda pasearme por aquellas calles c\u00e1lidas y estrechas, en sandalias y pantal\u00f3n corto, oliendo los primeros indicios del copioso almuerzo: puchero, paella, tortilla de patatas\u2026 Dej\u00e1ndome acariciar por las intermitentes r\u00e1fagas de aire tibio, de sol y de mar.<\/p>\n<p>Como cada d\u00eda, al atardecer, iba a encontrarme con ella: mi amor, mi gran amor, mi compa\u00f1era.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de todos esos a\u00f1os, nos hab\u00edamos vuelto a encontrar en aquel rinc\u00f3n de nuestros recuerdos, durante tanto tiempo preservado.<\/p>\n<p>La tarde de nuestro encuentro, casi como una enso\u00f1aci\u00f3n, Alma se me apareci\u00f3 erguida frente al muelle, contemplando el crep\u00fasculo con ojos rojos de nostalgia y de luz.<\/p>\n<p>Estaba igual que siempre, no hab\u00eda cambiado: Alma, la ni\u00f1a de fuego y aire, la ni\u00f1a ensimismada, absorta en su propia fantas\u00eda. Ni\u00f1a que pas\u00f3 a ser mujer de ojos verdes y largos silencios.<\/p>\n<p>Nos reconocimos con las manos mientras el sol oscurec\u00eda en nuestros ojos, enredados en un apasionado abrazo que sin duda cre\u00edmos eterno.<\/p>\n<p>Desde entonces, cada tarde, Alma me espera en el muelle de nuestro encuentro; vestida de ilusi\u00f3n y recuerdos me besa la frente cansada, me ofrece sus manos de aire y me muestra la bah\u00eda desde el cielo, en una suave danza con el viento.<\/p>\n<p>Hasta que una tarde lluviosa de verano, descubr\u00ed que Alma no estaba. En su lugar s\u00f3lo hab\u00eda arena y silencio. Desesperado, recorr\u00ed la playa, ajena y remota como nunca, gritando su nombre sin voz, llorando sin l\u00e1grimas; arrastrando los pies descalzos en lo que ahora parec\u00eda ser un desierto desconocido. Ni rastro de los que cada a\u00f1o abarrotaban la playa en busca del verano, ni una risa, ni una huella en la orilla&#8230; Nada. Alma no estaba.<\/p>\n<p>Me pellizqu\u00e9 para asegurarme de que no so\u00f1aba, pero tampoco llegu\u00e9 a sentir la carne.<\/p>\n<p>Alma, mi Alma, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1s?<\/p>\n<p>Al llegar al pueblo, me tuve que abrir paso entre la gente. Horrorizado, fui testigo de c\u00f3mo montones de cuerpos erguidos e inertes se agolpaban en la acera. Pesados y r\u00edgidos como estatuillas de sal se agitaban torpemente, abri\u00e9ndose paso con los codos para deshacerse de su c\u00e1scara marina de sal.<\/p>\n<p>Alma, mi Alma, \u00bfqu\u00e9 has hecho?<\/p>\n<p>Ni una brizna de aquella brisa diurna, ni un vestigio de olor a casa y cocina. S\u00f3lo cuerpo amurallado y silencio.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, Alma, te hab\u00eda perdido, y resignado pens\u00e9 que siempre ser\u00eda este mi infortunio: amor ingr\u00e1vido, de aire, amor que viene y va.<\/p>\n<p>Pero decid\u00ed volver atr\u00e1s. Luchando contra el viento, arrastr\u00e9 mi pesado cuerpo hasta el muelle de nuestro encuentro; volv\u00ed a recorrer la playa, a gatas, sin fuerza en los pasos.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed estabas t\u00fa de nuevo, Alma, una vez m\u00e1s, regia y vestida de melancol\u00eda.<\/p>\n<p>Me meciste en la marea de tus brazos, colmaste mi deseo entre tus manos y me escondiste bajo tu falda, donde pude, como tantas otras veces, recorrer la bah\u00eda desde lo alto, aferrado a tus fuertes muslos de coral y ventisca.<\/p>\n<p>Sin embargo, esta vez, me adentr\u00e9 en tu vientre, decidido a no regresar jam\u00e1s para nunca volver a perderte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me despert\u00e9 temprano para observar los \u00faltimos destellos del sol naciente desde mi ventana. Ese era mi lugar, por fin lo hab\u00eda encontrado: la playa interminable de agua plateada y arena tostada, sus acantilados rocosos donde romp\u00edan con magn\u00edfico estruendo las olas\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-533","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/533","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=533"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/533\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":539,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/533\/revisions\/539"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=533"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=533"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=533"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}