{"id":526,"date":"2011-06-23T10:08:51","date_gmt":"2011-06-23T08:08:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=526"},"modified":"2011-06-23T10:08:51","modified_gmt":"2011-06-23T08:08:51","slug":"61-maldito-coche-por-arnau","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/61-maldito-coche-por-arnau\/","title":{"rendered":"61- Maldito coche. Por Arnau"},"content":{"rendered":"<p>A menudo me quedo embobado cuando all\u00e1 abajo en el <em>ray\u00f3n<\/em> <em><sup>(1)<\/sup><\/em> cualquier muchacha deja a la vista su diminuta prenda \u00edntima al agacharse para poder ver mejor un art\u00edculo expuesto en una vitrina o en una balda que quedan bajas. Como aquel que se deleita vi\u00e9ndolas en aquella posici\u00f3n. <!--more-->O al que le excita, por qu\u00e9 no decirlo as\u00ed tambi\u00e9n. Y eso si no lo ense\u00f1a todo, que es lo habitual, tal que si no llevara nada m\u00e1s debajo&#8230; De sobra soy consciente de que ahora mismo cualquiera de esas muchachas apenas sacar\u00eda un pu\u00f1ado de a\u00f1os a la mayor de mis dos hijas. Y que ni tienen apariencia de mujeres; ni garbo, siquiera. No voy a serlo&#8230; No s\u00e9: tal vez mire por simple distracci\u00f3n. O mucho peor, si me apuraran: porque est\u00e9 fuera de mis cabales. Claro que a alguien que le falla un engranaje en la sesera es imposible que sea consciente de ello. Al menos es lo que siempre he o\u00eddo; lo cual, por otra parte, no deja de tener su l\u00f3gica&#8230; De lo que s\u00ed soy consciente, en cualquier caso, es que todav\u00eda vivo desorientado, a la deriva&#8230; El mes que viene har\u00e1 nueve a\u00f1os ya que Julia, \u00c1lvaro y Marta se fueron para siempre de mi lado. Elena -la peque\u00f1ita de los tres-, una foto con todos juntos que nada m\u00e1s guard\u00e9 y que nunca quiero ponerme a buscarla y multitud de recuerdos que prefiero no remover porque de lo contrario enloquecer\u00eda de veras es cuanto me qued\u00f3. A la peque\u00f1a apenas la veo y cuantas noticias tengo de ella me llegan a trav\u00e9s de una carta escrita puntualmente el 28 de cada mes entre ella y Ricardo, quien desde entonces es y para siempre ser\u00e1 su padre. En la \u00faltima carta que me lleg\u00f3 Ricardo s\u00f3lo ten\u00eda entusiasmo y palabras para hablarme del retrato que la peque\u00f1a les hab\u00eda hecho a \u00e9l y a Alicia en lo que los dos descansaban sobre un banco del parque zool\u00f3gico de all\u00e1, adonde suelen ir a pasar la tarde de los domingos, igual que hac\u00eda su padre con \u00e9l de peque\u00f1o. A todas partes lleva la peque\u00f1a su cuaderno y su cajita de pinturas, por lo visto; igual que yo a su edad&#8230; Admirable, soberbio, deslumbrante y alg\u00fan otro similar eran los t\u00e9rminos que empleaba. Qui\u00e9n lo ha visto y quien lo ve: el alocado y pendenciero Ricardo&#8230; El dibujo era bueno y demuestra tener excelentes dotes, sin duda, -la peque\u00f1ita, me refiero- pero exageraba Ricardo, como ha sido costumbre en \u00e9l desde que lo conozco. A\u00fan le queda mucho por aprender y mejorar a la peque\u00f1ita. Eso s\u00ed, nada m\u00e1s extraer el dibujo junto con la carta del sobre y desplegarlo me vino un golpe de felicidad. Para m\u00ed que hasta se me escap\u00f3 una sonrisa. Por m\u00e1s empe\u00f1o que puso Julia por que se cultivasen en el dibujo desde peque\u00f1itos sus otros dos hermanos no hubo manera. Fue en vano. Aprendieron, ya, o digamos que se quedaron con la t\u00e9cnica, pero de aquella manera. Supongo que saben a lo que me refiero: a rega\u00f1adientes, y todo por tenerla contenta. Y la cosa es que mala mano no ten\u00eda ninguno de los dos&#8230; La peque\u00f1ita Elena, en cambio, le habr\u00eda compensado de sobra todos los sinsabores que se llev\u00f3 a cuento de su cabezoner\u00eda, y sin necesidad siquiera de contagiarle ni afici\u00f3n, ni pasi\u00f3n ni nada que se le pareciese. Para que vean ustedes lo que a veces es la vida. Al menos por lo que me cuenta Ricardo en cada una de sus cartas. El buen y entra\u00f1able Ricardo&#8230; Alg\u00fan d\u00eda tambi\u00e9n se dedicar\u00e1 a la arquitectura con tanta pasi\u00f3n y habilidad como \u00e9l, y como su madre, qu\u00e9 duda cabe, aunque nunca llegara a ajercerla. A\u00fan es peque\u00f1a como para aventurar su porvenir, ya&#8230; De vuelta del trabajo por el estudio en que m\u00e1s que morar me encierro, en lo que enciendo un cigarro y tomo un caf\u00e9, no hay d\u00eda en que no trate de imaginarme la reacci\u00f3n que experimentar\u00eda si me viera ya no digo en este poblacho encajado entre monta\u00f1as sino gan\u00e1ndome la vida en unos grandes almacenes \u2013refinados, prestigiosos y decorados con buen gusto, de acuerdo-; empleado como dependiente, rodeado de gente mediocre, vulgar, m\u00e1s j\u00f3venes que yo muchos de ellos y sin modales y ni horizontes definidos todos en conjunto; acatando \u00f3rdenes \u2013sin \u00e1nimo de cr\u00edtica, vaya por delante- de un superior arrabalero, con caligraf\u00eda de p\u00e1rvulo y planta todav\u00eda no acabo de definir si de mendrugo, de bellaco o de rufi\u00e1n; lo cual no quita que por otro lado luego cumpla satisfactoria y exitosamente con su faena, ya. No hay compa\u00f1ero all\u00e1 abajo en el <em>ray\u00f3n<\/em> que no se r\u00eda y se mofe de m\u00ed cada d\u00eda a ra\u00edz ya no digo de mi renquera sino de mi forma de hablar, de expresarme, de tratar al cliente, de almorzar, de empu\u00f1ar los cubiertos; de mi conducta, en suma. Hasta verme aprovechar los minutos muertos de la hora del almuerzo con la lectura de un libro en el comedor de empleados es motivo de choteo, y ya no digo entre los propios compa\u00f1eros&#8230; Igual lo que proced\u00eda es haberme liado a guantazos con el m\u00e1s bravuc\u00f3n, o con el burl\u00f3n de turno: el mentecato ese \u2013con todos mis respetos- de los letrajos g\u00f3ticos tatuados a lo largo del antebrazo, sin irnos muy lejos. Pero entonces me habr\u00edan citado todos ustedes por otro motivo, y, la verdad sea dicha, habr\u00eda sido incapaz de justificar tan lamentable y indecorosa conducta. Y desproporcionada, tal vez. No s\u00e9. No me veo resolviendo por la v\u00eda de la violencia cualquier conflicto con nadie, por nimio que sea, y menos, con la plantilla de esta casa. Aparte de que al final, a mi edad, solo conseguir\u00eda terminar de arruinar mi vida, desandar el camino que me trajo hasta estos remotos pagos donde nadie me conoce, y, con ello, defraudar a la peque\u00f1ita Elena un d\u00eda y ganarme el reproche de ellos, Julia, \u00c1lvaro y Marta, que digamos que imagino que me ven cada d\u00eda y se alegran de ver que me encuentro bien. Unos d\u00edas mejor que otros, de acuerdo; pero, por encima de todo, fuera y alejado ya del pozo en que me hund\u00ed y del amparo y del cobijo de mi madre; que se me present\u00f3 una oportunidad de levantarme y continuar adelante y me anim\u00e9 y la aprovech\u00e9. Aunque algunas veces, por no decir todos los d\u00edas, malhumorado, y pendiente como un degenerado de la ropa interior que le asoma a una jovencilla por encima de su pantal\u00f3n cuando se agacha. Como si me atrajeran. Cuando lo cierto es que no me atrae ninguna mujer, ni de mucha ni de poca edad: apenas me dejo llevar por el encanto o la amabilidad de alguna empleada de estos grandes almacenes y comienzo a so\u00f1ar noche tras noche con Julia, a volver a sentirla hablar, a o\u00edrla cantar a los peque\u00f1os y cuando se cepillaba el pelo, a sentir sus caricias. As\u00ed que d\u00edganme ahora tambi\u00e9n con qu\u00e9 cara deber\u00eda incorporarme a la faena cada ma\u00f1ana&#8230; Maldita noche y maldito coche que jam\u00e1s aprend\u00ed a manejar. Y maldita mi suerte y la de mis peque\u00f1os. Mis peque\u00f1os&#8230;<\/p>\n<p><em>(1) En franc\u00e9s, secci\u00f3n o departamento de unos grandes almacenes.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A menudo me quedo embobado cuando all\u00e1 abajo en el ray\u00f3n (1) cualquier muchacha deja a la vista su diminuta prenda \u00edntima al agacharse para poder ver mejor un art\u00edculo expuesto en una vitrina o en una balda que quedan bajas. Como aquel que se deleita vi\u00e9ndolas en aquella posici\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-526","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/526","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=526"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/526\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":531,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/526\/revisions\/531"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=526"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=526"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=526"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}