{"id":520,"date":"2011-06-23T10:03:43","date_gmt":"2011-06-23T08:03:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=520"},"modified":"2011-06-23T10:03:43","modified_gmt":"2011-06-23T08:03:43","slug":"60-la-nina-espanola-por-moreda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/60-la-nina-espanola-por-moreda\/","title":{"rendered":"60- La ni\u00f1a espa\u00f1ola. Por Moreda"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Mi padre era sepulturero y guardi\u00e1n del cementerio de un pueblito que quedaba a dos horas de Morelia. En ese lugar nac\u00ed y ah\u00ed crec\u00ed hasta los ocho a\u00f1os, en que nos fuimos a vivir a Morelia.<!--more--><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0C\u00f3mo no recordarlo, fue la noche del 15 de junio de 1937, al otro d\u00eda, cumplir\u00eda yo, seis a\u00f1os. Mi pap\u00e1 nos pidi\u00f3 a mi mam\u00e1 y a m\u00ed, encerrarnos en nuestro cuarto y no salir para nada de \u00e9l. Ese d\u00eda hab\u00eda estado cavando una fosa, no sab\u00edamos para qui\u00e9n.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mam\u00e1 dorm\u00eda, mi padre esperaba la llegada de alguien. Yo, ni\u00f1a muy curiosa, aparent\u00e9 dormir, me levant\u00e9 tratando de no hacer ruido, y sin que se diera cuenta mi mam\u00e1, sal\u00ed del cuarto, me escond\u00ed tras un \u00e1rbol. No tem\u00eda al cementerio, acostumbrada a vivir en \u00e9l.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Muy noche, lleg\u00f3 un auto, de \u00e9l bajaron tres hombres y un sacerdote, mi padre los recibi\u00f3. Ayudado por uno de los hombres, sac\u00f3 del veh\u00edculo, un peque\u00f1o ata\u00fad blanco, todo esto cuidando de guardar el mayor de los silencios. Entraron al cementerio y se dirigieron hasta el \u00faltimo rinc\u00f3n de \u00e9ste, en donde se encontraba la fosa que mi padre hab\u00eda cavado durante la ma\u00f1ana. Sin que notaran mi presencia, vi c\u00f3mo sepultaban el ata\u00fad y c\u00f3mo el sacerdote bendec\u00eda la sepultura. Luego se alejaron los hombres y el cura se regres\u00f3 y coloc\u00f3 algo a los pies de esta.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Al otro d\u00eda, muy temprano, me di cuenta que mi padre no estaba, lo busque por el lugar y no lo encontr\u00e9, me imagin\u00e9 que hab\u00eda salido al pueblo. Por mi mam\u00e1 supe que hab\u00eda ido a Morelia. Luego me dirig\u00ed al reci\u00e9n ocupado sepulcro y pude ver, que en una peque\u00f1a tabla, que hab\u00edan colocado a los pies de este, se le\u00eda: <em>\u201cMar\u00eda Nieves, 16 de junio de 1931, Alicante Espa\u00f1a\u201d.<\/em> Nieves, se llamaba, la ni\u00f1a. Nieves tambi\u00e9n cumplir\u00eda seis a\u00f1os al d\u00eda siguiente de su entierro. Nunca pude explicarme por qu\u00e9 una ni\u00f1a nacida en Espa\u00f1a, hab\u00eda sido sepultada de noche y tan en secreto, en aquel pante\u00f3n. \u00a0Que yo supiera, ni mis padres o mi maestra hablaban de que en el pueblo hubiera familia espa\u00f1ola alguna.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Mi cumplea\u00f1os iba a ser como otro m\u00e1s de ellos, sin festejo o regalo alguno, en aquel tiempo, \u00e9ramos muy pobres. Pero mi pap\u00e1 lleg\u00f3 m\u00e1s tarde de la capital, cargado con muchas bolsas. Me trajo una mu\u00f1eca muy bonita y un juego de t\u00e9, los regalos m\u00e1s hermosos, o quiz\u00e1 los \u00fanicos, \u00a0que en mi corta vida hab\u00eda recibido. Adem\u00e1s trajo un rico pastel que compart\u00ed con \u00e9l y con mi mam\u00e1. Despu\u00e9s de apagar las velitas, en cuanto pude, fui a visitar a Nieves, llev\u00e9 mis juguetes y un pedazo de pastel, para jugar con ella, \u201ca la comidita\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0A pesar de tener tan s\u00f3lo seis a\u00f1os, ya sab\u00eda yo en d\u00f3nde estaba Espa\u00f1a, ten\u00edamos un enorme mapamundi en donde aprend\u00ed a localizar muchos pa\u00edses. Mi padre era una persona muy humilde, pero le gustaba mucho la lectura y ten\u00eda muchos libros, libros que despu\u00e9s supe, consegu\u00eda en las librer\u00edas de viejo en Morelia, o algunos de ellos se los regalaban. Mi pap\u00e1 me ense\u00f1\u00f3 a leer desde los cinco a\u00f1os. Me gustaba leer mucho, mi maestra me consideraba una ni\u00f1a muy inteligente.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Por las tardes, despu\u00e9s de hacer mi tarea y ayudar a mi mam\u00e1 con los quehaceres de la casa, me iba a jugar con Nieves y a contarle lo que hab\u00eda aprendido en la escuela o a leerle alg\u00fan libro de cuentos. Fueron d\u00edas muy felices para m\u00ed.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0No pas\u00f3 mucho tiempo despu\u00e9s de aquella noche en que lleg\u00f3 Nieves, cuando a mi pap\u00e1 le asignaron un trabajo en el gobierno municipal de Morelia y tuvimos que emigrar con \u00e9l. A pesar de la emoci\u00f3n de ir a vivir a Morelia, para m\u00ed, fue muy triste tener que dejar a Nieves, pero promet\u00ed no olvidarme de ella.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Pasaron los a\u00f1os y con la nueva vida en otro lugar y con los estudios, me olvid\u00e9 un poco de mi amiguita.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Ya siendo m\u00e1s grande, me enter\u00e9 que en junio de 1937 hab\u00eda llegado a Morelia un grupo de m\u00e1s de cuatrocientos ni\u00f1os espa\u00f1oles, entre hu\u00e9rfanos de guerra e hijos de combatientes republicanos. Trat\u00e9 de indagar en los archivos del gobierno, para saber si entre ellos hab\u00eda llegado, una ni\u00f1a procedente de Alicante, llamada Nieves. No encontr\u00e9 rastro alguno de ella. Entre los ni\u00f1os que llegaron de Espa\u00f1a a Morelia, solamente hab\u00edan llegado tres ni\u00f1os, varones, de Alicante, Espa\u00f1a, los tres, menores que Nieves.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Mi madre no supo decirme nada de aquella ni\u00f1a que hab\u00eda sido sepultada aquella noche, ni ella lo sab\u00eda. Mi padre nos dijo a ella y a m\u00ed que nunca nos dir\u00eda quien hab\u00eda sido la ni\u00f1a espa\u00f1ola, porque tampoco lo sab\u00eda, y hab\u00eda jurado no decir nunca a nadie, lo del sepelio de aquella criatura.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Me cas\u00e9 y tuve una hija: Nieves. A su vez, ella tiene una hija llamada tambi\u00e9n Nieves. Fueron pocas las veces que regres\u00e9 al peque\u00f1o cementerio, pero cuando iba, le pon\u00eda sus flores a Nieves y arreglaba su peque\u00f1a tumba. Luego pasaron muchos a\u00f1os sin visitarlo. \u00a0\u00a0\u00a0 Hoy, a m\u00e1s de setenta a\u00f1os de aquella noche, he vuelto a visitar la tumba de la ni\u00f1a espa\u00f1ola, me ha costado un poco de trabajo dar con ella, el tiempo y el descuido han hecho estragos en aquel abandonado lugar. Finalmente encontr\u00e9, bajo la maleza, la tumba de Nieves. De la peque\u00f1a tabla en donde estaba su nombre, no exist\u00eda huella alguna.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0He vuelto a platicar con ella, le cont\u00e9 mi vida, le cont\u00e9 tambi\u00e9n que trat\u00e9 de indagar c\u00f3mo hab\u00eda llegado hasta ese lugar y cu\u00e1l hab\u00eda sido el motivo de su muerte. Nunca lo supe, pero eso no me import\u00f3, pues yo la quise como si hubiera sido la hermana que nunca tuve.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Aunque despu\u00e9s tuve muchos amiguitos y compa\u00f1eros de escuela, en aquel tiempo, mientras vivimos en el pueblo, ning\u00fan ni\u00f1o o ni\u00f1a habr\u00eda querido jugar con la hija del sepulturero. Aquella ni\u00f1a que lleg\u00f3 de Espa\u00f1a, Nieves, fue la \u00fanica amiguita que tuve en mi primera infancia y a la que siempre le guard\u00e9 un especial afecto.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Mi padre era sepulturero y guardi\u00e1n del cementerio de un pueblito que quedaba a dos horas de Morelia. En ese lugar nac\u00ed y ah\u00ed crec\u00ed hasta los ocho a\u00f1os, en que nos fuimos a vivir a Morelia.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-520","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/520","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=520"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/520\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":525,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/520\/revisions\/525"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=520"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=520"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=520"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}