{"id":509,"date":"2011-06-22T18:28:08","date_gmt":"2011-06-22T16:28:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=509"},"modified":"2011-06-22T18:28:08","modified_gmt":"2011-06-22T16:28:08","slug":"58-sopa-de-letras-por-mormont","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/58-sopa-de-letras-por-mormont\/","title":{"rendered":"58- Sopa de letras. Por Mormont"},"content":{"rendered":"<p>Ten\u00eda una capacidad de comprensi\u00f3n fabulosa. Cuando le\u00eda un libro o un peri\u00f3dico, absorb\u00eda las letras y \u00e9stas desaparec\u00edan al instante del papel, dejando las p\u00e1ginas en blanco, impolutas, como antes de salir de imprenta. Reba\u00f1aba vocales y consonantes con apetito pantagru\u00e9lico, y no hac\u00eda ascos ni a las comas ni a los puntos finales.<!--more-->\u00a0Las tildes le burbujeaban en el paladar como la t\u00f3nica. Los puntos suspensivos, aun siendo tres, siempre le dejaban con m\u00e1s hambre, como una golosina que, lejos de saciarte, te abre el apetito. Y si por casualidad inger\u00eda una errata o, peor a\u00fan, una falta de ortograf\u00eda, sufr\u00eda de ardores y acidez de est\u00f3mago, y a continuaci\u00f3n las eructaba, sintiendo un gran alivio.<\/p>\n<p>Las p\u00e1ginas que devoraba no permanec\u00edan v\u00edrgenes por mucho tiempo. Momentos despu\u00e9s de fagocitar su contenido con ojos \u00e1vidos y presurosos, con todas las letras que hab\u00eda engullido volv\u00eda a rellenar aquellas mismas p\u00e1ginas. Pero nos equivocar\u00edamos si pens\u00e1ramos que las dejaba como estaban antes. No. Todas aquellas palabras pasaban por el filtro de su imaginaci\u00f3n, que las recortaba, las estiraba y las permutaba a su antojo, como en una gigantesca planta de reciclaje, para crear un todo diferente, un producto completamente nuevo, y mejor. No hac\u00eda falta ser muy perspicaz para darse cuenta de que se hab\u00eda obrado un gran cambio en ellas. Si hubiera modificado tambi\u00e9n las ilustraciones y el dibujo de la portada, habr\u00edamos pensado que era magia. Y si no lo era, no estaba lejos de serlo.<\/p>\n<p>Para hacernos una mejor idea de c\u00f3mo funcionaba su prodigiosa mente, pensemos en un sencillo ejercicio que todos hemos hecho de ni\u00f1os: recortar palabras y fotos de una revista y hacer con ellas un collage. Sin embargo, la comparaci\u00f3n es imprecisa. \u00c9l no cortaba y pegaba fragmentos, como en un peque\u00f1o Frankenstein o en un cad\u00e1ver exquisito. Nada m\u00e1s lejos de la realidad. \u00c9l trituraba, desguazaba y luego ensamblaba como un soldador milagroso. Cos\u00eda con hilo de oro, y su pegamento era m\u00e1gico. En cuanto al mural de su imaginaci\u00f3n, era de unas dimensiones tan vastas que habr\u00eda podido clavar en \u00e9l tantas notas y chinchetas como vocablos contiene el diccionario.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, como puede deducirse de todo lo dicho, su vocabulario era inmenso, casi ilimitado, pues si a su pasi\u00f3n por la lectura a\u00f1adimos esta asombrosa capacidad de asimilaci\u00f3n, nos da como resultado un cerebro privilegiado. Era como un vadem\u00e9cum con patas al que se pod\u00eda consultar cualquier duda sobre ortograf\u00eda o gram\u00e1tica. Siempre ten\u00eda la respuesta, y ofrec\u00eda su saber con modestia, ruboriz\u00e1ndose, pero complacido de servir a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Por si no fueran lo suficientemente epatantes sus destrezas ling\u00fc\u00edsticas, este genio de las letras era un imberbe mozalbete de quince a\u00f1os. Un ni\u00f1o prodigio, sin duda, comparable a Mozart. Todos los adultos hablaban de \u00e9l con una admiraci\u00f3n rayana en el ditirambo, pero los chicos de su edad le envidiaban tanto como le odiaban, y eso le causaba gran congoja. Sus compa\u00f1eros le marginaban, y como les ocurre a todos los superdotados, se aburr\u00eda enormemente en clase, pues \u00e9l estaba varios pasos por delante en cada lecci\u00f3n. Ni siquiera pod\u00eda esperar la comprensi\u00f3n de sus profesores, a quienes molestaba lo que ellos consideraban <em>aires de superioridad<\/em>, pues a menudo, sin pretenderlo, con su curiosidad insaciable y vasta erudici\u00f3n sacaba a relucir todas sus carencias.<\/p>\n<p>Nadie dijo que ser diferente fuera f\u00e1cil.<\/p>\n<p>Este muchacho de entendimiento tan l\u00facido como asombroso era capaz de escribir una novela mientras le\u00eda otra. Con <em>Madame Bovary<\/em> hubiera podido escribir <em>Anna Kar\u00e9nina<\/em>, s\u00f3lo que aquellos libros ya hab\u00edan sido escritos, y \u00e9l no se limitaba a copiar o repetir, sino que mejoraba el original utilizando su materia prima. En ese sentido, nunca ha existido escritor m\u00e1s avezado, ni m\u00e1s prol\u00edfico. De ning\u00fan modo \u00e9l hubiera consumido diez a\u00f1os de su vida en escribir <em>La Monta\u00f1a M\u00e1gica<\/em>.<\/p>\n<p>Sus influencias se contaban por cientos o miles, y un agudo cr\u00edtico literario hubiera podido distinguir en su obra tantos estilos como autores hab\u00eda le\u00eddo, pues en lo que escrib\u00eda hab\u00eda un poco de todos, y, al mismo tiempo, de ninguno. Porque su estilo, dej\u00e9moslo claro para que no haya ninguna duda, era \u00fanico, inimitable, nunca antes visto. Hab\u00eda recogido lo mejor de Shakespeare, de Quevedo, de Stendhal, de Dickens y de tantas otras eximias plumas de todas las \u00e9pocas, y las hab\u00eda destilado en el alambique de su mag\u00edn para obtener la quintaesencia de la expresi\u00f3n art\u00edstica. La palabra poes\u00eda se quedar\u00eda corta para describir lo que \u00e9l hac\u00eda.<\/p>\n<p>Su fin y su ideal era la Belleza, y si la mayor\u00eda de nosotros, tristes autores de romo ingenio, nos conformamos con perseguir su estela y rozarla con la punta de los dedos unas pocas veces a lo largo de nuestras vidas \u2013y eso tal vez s\u00f3lo en sue\u00f1os\u2013, \u00e9l pod\u00eda embridarla y domarla con la pericia del jinete experto. En sus manos la Belleza volaba como una cometa en lo m\u00e1s alto del cielo, y no hab\u00eda racha de viento capaz de desviar su trayectoria.<\/p>\n<p>Pero no todo era tan bonito ni tan f\u00e1cil como parece. Aquella extraordinaria agudeza tambi\u00e9n ten\u00eda sus inconvenientes. Adem\u00e1s del rechazo y la incomprensi\u00f3n, hab\u00eda llegado a un punto en que ve\u00eda letras por todas partes, y hasta so\u00f1aba con letras. Estaba obsesionado. Cuando alguien le hablaba, \u00e9l le\u00eda su transcripci\u00f3n fon\u00e9tica, como si los di\u00e1logos tuvieran subt\u00edtulos. Pero, \u00a1diablos!, no estaba en el cine. La vida real no tiene subt\u00edtulos. A lo sumo, se puede leer entre l\u00edneas, y eso s\u00f3lo en sentido figurado. Definitivamente, ten\u00eda un problema. Aquello era enfermizo. Lo que hab\u00eda empezado siendo un don, hab\u00eda acabado convirti\u00e9ndose en una maldici\u00f3n fara\u00f3nica.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pod\u00eda hacer, pues, con un talento tan descomunal, que lo que ten\u00eda de bueno lo ten\u00eda tambi\u00e9n, y redoblado, de malo? Hubiera podido crear una obra inmortal, que har\u00eda languidecer a la del mism\u00edsimo Cervantes. Pero \u00e9l s\u00f3lo quer\u00eda llevar una vida normal, como la de cualquier otro chico de su edad. En lugar de ambicionar las m\u00e1s altas metas con que un escritor puede so\u00f1ar, como ganar el premio Nobel o el Booket Prize, decidi\u00f3 ocupar su tiempo haciendo sopas de letras y crucigramas. \u00c9se fue el tratamiento para librarse de la obsesi\u00f3n, prescrito y recetado por su sentido com\u00fan, y que pronto empezar\u00eda a dar resultados.<\/p>\n<p>En unos pocos meses desaprendi\u00f3 todo lo aprendido, y su incre\u00edble talento se desvaneci\u00f3; o, dicho de otro modo, qued\u00f3 oculto, en estado latente. Habr\u00e1 quien piense que cometi\u00f3 un grave error al renunciar a un don que le hac\u00eda \u00fanico, especial, pero \u00e9l estaba feliz de ser uno m\u00e1s. Se sent\u00eda m\u00e1s integrado en clase y aliviado de responsabilidad. No tard\u00f3 en cogerle gusto a la mediocridad, y por nada del mundo se habr\u00eda apartado de ese camino.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de todo, para \u00e9l la lectura nunca hab\u00eda sido m\u00e1s que un pasatiempo, y le divert\u00eda m\u00e1s eso que deglutir y regurgitar novelas de rusos barbudos. Y por otra parte, \u00bfpara qu\u00e9 demonios quer\u00eda \u00e9l la inmortalidad, si las letras, como la vida, son ef\u00edmeras, y tan pronto como se leen se olvidan?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ten\u00eda una capacidad de comprensi\u00f3n fabulosa. Cuando le\u00eda un libro o un peri\u00f3dico, absorb\u00eda las letras y \u00e9stas desaparec\u00edan al instante del papel, dejando las p\u00e1ginas en blanco, impolutas, como antes de salir de imprenta. 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