{"id":476,"date":"2011-06-20T19:04:32","date_gmt":"2011-06-20T17:04:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=476"},"modified":"2011-06-20T19:04:32","modified_gmt":"2011-06-20T17:04:32","slug":"53-casa-junto-a-las-vias-del-tren-por-freda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/53-casa-junto-a-las-vias-del-tren-por-freda\/","title":{"rendered":"53- Casa junto a las v\u00edas del tren. Por Freda"},"content":{"rendered":"<p>Edward, tras recorrer todo el condado en busca de una casa, encontr\u00f3 una gran mansi\u00f3n solitaria en venta. Era cara, pero con la herencia de la t\u00eda Rose, recibida por su mujer,\u00a0 podr\u00edan comprarla.<!--more--><\/p>\n<p>Edward, pintor mediocre, que vend\u00eda sus cuadros a las grandes superficies para que los campesinos de la Am\u00e9rica profunda cubrieran sus paredes de escenas de caza, animales y paisajes, no ganaba el dinero suficiente para llevar la vida que le gustaba. Aunque se vest\u00eda delante del caballete como otro tocayo suyo, al que admiraba, no consegu\u00eda incrementar su talento.<\/p>\n<p>\u00a0Deb\u00eda convencer a su mujer, Mary, de que aquella casa era el sue\u00f1o de su vida.<\/p>\n<p>Cuando su mujer la vio, se qued\u00f3 absorta mir\u00e1ndola.<\/p>\n<p>Mary hac\u00eda cuatro meses que hab\u00eda superado un cuadro de ansiedad y depresi\u00f3n. Todav\u00eda se medicaba. Edward era su \u00fanico agarradero. \u00bfPor qu\u00e9 se hab\u00eda empe\u00f1ado en comprar aquella desolada mansi\u00f3n tan alejada de la ciudad donde ten\u00edan alg\u00fan amigo?<\/p>\n<p>-\u00bfNo te gusta?<\/p>\n<p>-S\u00ed, es muy bella, pero\u2026<\/p>\n<p>-Pero \u00bfes de una belleza demasiado grande y solitaria? Las cosas muy bellas, grandes y aisladas nos impresionan; no estamos acostumbrados a mirarlas.<\/p>\n<p>-Est\u00e1 como desamparada y, a la vez, atemoriza.<\/p>\n<p>-Ya ver\u00e1s cuando vivas en ella como poco a poco empezar\u00e1s a amarla. Y desde la terraza podr\u00e1s ver el ferrocarril y todo el ajetreo de los andenes de esta estaci\u00f3n rom\u00e1ntica. Y alg\u00fan d\u00eda puede que sus habitaciones y pasillos se llenes con juegos y voces infantiles.<\/p>\n<p>Mary no qued\u00f3 muy convencida, pero los deseos de su marido los iba convirtiendo en sus deseos. Adem\u00e1s, siempre le hab\u00eda dado largas al deseo de ella de tener hijos. Si le hab\u00eda dicho lo de las voces infantiles\u2026<\/p>\n<p>Cuando, pasado un tiempo, ella le dijo que se hab\u00eda quedado encinta, \u00e9l hizo como que se alegrara. Sin embargo, le daba miedo tener un hijo y que saliera tan d\u00e9bil y enfermizo como la madre.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, Edward le dijo:<\/p>\n<p>-Me han llamado de la Asociaci\u00f3n; nos han invitado a diez pintores del condado a participar en unas clases de pintura que va a impartir un maestro de la escuela Ashcan en un retiro de la monta\u00f1a. Ser\u00e1n solo unos d\u00edas. No puedo desaprovechar la ocasi\u00f3n. Lo comprendes, \u00bfverdad, cari\u00f1o?<\/p>\n<p>A Mary se le ensombreci\u00f3 la cara.<\/p>\n<p>-Ya s\u00e9, cari\u00f1o, que no te gusta estar sola, pero, mira, te dejo el coche. Yo no lo voy a necesitar. Coger\u00e9 el tren de las ocho. Dentro de cinco d\u00edas, bajar\u00e1s con ilusi\u00f3n a esperarme al and\u00e9n, como hace tiempo que no nos esperamos, con esa alegr\u00eda en los ojos tan especial que tienen los que esperan la llegada de un familiar en las estaciones de ferrocarril; luego, estar\u00e9 contigo de nuevo para no separarnos nunca m\u00e1s.<\/p>\n<p>Edward la llam\u00f3 el primer d\u00eda diciendo que hab\u00eda llegado bien.<\/p>\n<p>Hab\u00edan pasado seis d\u00edas y no ten\u00eda noticias de \u00e9l.<\/p>\n<p>Hizo algunas llamadas a amigos, pero nadie sab\u00eda nada.<\/p>\n<p>Ahora forma parte de la larga lista de los que salen un d\u00eda de casa y no regresan.<\/p>\n<p>Todas las ma\u00f1anas, Mary se asoma a la terraza para ver llegar la orgullosa m\u00e1quina blanquiazul, de cuyos vagones descienden los pasajeros, que ofrecen la mano, brazos, caras y labios para que sean recibidos por los de otros en los andenes. Muchos exhiben sonrisas; algunos, solitarios, caras serias\u2026<\/p>\n<p>Luego, el tren se marcha con\u00a0 nuevas ilusiones y esperanzas; deja alguna l\u00e1grima\u2026 Ella cierra la suya de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>A la tarde, de nuevo saca la esperanza al balc\u00f3n para ver c\u00f3mo otra arrogante m\u00e1quina violeta se para. De nuevo los pasajeros descabalgan; luego, el tren se marcha, a la vez que su esperanza.\u00a0 Cierra la ilusi\u00f3n de la tarde, corre las cortinas, se sienta, desciende la mirada y se pone a tejer una chaqueta rosa de beb\u00e9.<\/p>\n<p>Por las noches acaricia su alto vientre tenso mientras piensa en los ra\u00edles por donde se deslizan las m\u00e1quinas y sus esperanzas.<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana se asoma a la terraza antes de lo acostumbrado. \u00a1Un hombre, con gabardina sombrero y gafas oscuras, est\u00e1 en el and\u00e9n pintando tras el caballete! Mary se frota los ojos, que se empapan de l\u00e1grimas. \u00a1Es \u00e9l!<\/p>\n<p>Baja temblando. Con una cortina de niebla en las pupilas, atraviesa el paso subterr\u00e1neo y sale tras la espalda del pintor; se queda inm\u00f3vil, alelada. \u00bfVive ella en aquella mansi\u00f3n de una belleza tan distante? \u00bfEs su casa la que muestra la tela? Los colores\u00a0 planos, fr\u00edos; las sombras, cortantes, marcadas como amenazas, y arriba en el tejado una chimenea roja de sangre coagulada, como si a la casa de plomo se le hubiera escapado la vida por aquella arteria. \u00bfLe han ense\u00f1ado los de la escuela Askan a pintar de esa manera? Mary se acerca temblando al pintor y le toca en el hombro.<\/p>\n<p>-\u00a1Edward! -le dice en un susurro.<\/p>\n<p>El pintor se da la vuelta y mira el rostro de la mujer, que palidece.<\/p>\n<p>-\u00bfNos conocemos, se\u00f1ora?<\/p>\n<p>-Usted perdone -balbucea asustada.<\/p>\n<p>-Me llamo Edward \u2013le dice el pintor.<\/p>\n<p>Pero ella ya s\u00f3lo oye el ruido de la m\u00e1quina blanquiazul, que se acerca, que la llama; la mar y nieve se torna grana.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente le llega un mensaje a Edward, alojado en un hostal de Monterrey con el nombre de Frank Millan.<\/p>\n<p>\u201cSi los artistas pintaran nuestras casas con pinceles, se revalorizar\u00edan, pero las m\u00e1quinas conducen nuestras vidas y, a veces, las aniquilan\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edward, tras recorrer todo el condado en busca de una casa, encontr\u00f3 una gran mansi\u00f3n solitaria en venta. 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