{"id":419,"date":"2011-06-16T20:36:15","date_gmt":"2011-06-16T18:36:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/?p=419"},"modified":"2011-06-16T20:38:47","modified_gmt":"2011-06-16T18:38:47","slug":"46-los-melones-por-troyano-rheus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/8certamen\/46-los-melones-por-troyano-rheus\/","title":{"rendered":"46- Los Melones. Por Troyano Rh\u00e9us"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">\u00a0\u00a0<strong> <em>C<\/em>uando uno mira un abismo, el abismo tambi\u00e9n lo mira a uno<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Nietzsche<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/p>\n<p><strong>E<\/strong>l hombre llega ante las puertas de una vieja edificaci\u00f3n, situada en una explanada polvorienta en la que desemboca un camino, a muchos kil\u00f3metros de cualquier lugar poblado. Su edad parece indeterminada, o si se quiere, ronda ya la median\u00eda de los a\u00f1os.<!--more-->\u00a0Lleva una maleta de viajero en cada mano y una vez se ha ubicado en el portal frente a la, llam\u00e9mosle casona, suelta las maletas a lado y lado de su cuerpo y seca el sudor de su cara con un pa\u00f1uelo sucio, para quitarse luego el sombrero de fieltro y abanicarse con \u00e9l. Hace pocos minutos el sol cruz\u00f3 el cenit y el calor que hace ahora es casi insoportable, por lo cual el forastero sigue sudando como un cerdo, seg\u00fan sus propias palabras. Intenta gritar algo en su lengua nativa, pero comprende ahora que en este lugar nadie le entender\u00eda. \u201c<em>Like a piggy\u201d,<\/em> corrige suavemente y esboza una sonrisa ligera mientras opta por observar si hay un alma a su alrededor o un lugar donde pueda resguardarse del sol; al ver que no hay \u00e1rboles cerca y al saberse solitario llama tres veces a la puerta con golpes rudos. Aclaremos que la puerta es de madera, de esas puertas gruesas, pesadas y cariadas por el tiempo. El polvo, que hace pocos instantes hab\u00eda quitado de su rostro junto con el sudor, ya ha retomado su posici\u00f3n. Esto le molesta, entonces golpea la puerta con m\u00e1s \u00edmpetu, pero empieza a sospechar que sus esfuerzos ser\u00e1n en vano. Sin embargo, no pierde la esperanza de que haya alguien, acaso el hombre que ha venido a buscar desde tan lejos, escuchando al otro lado de la puerta, pero que por temor o por indiferencia no se decide a abrirle. Espera unos minutos, mientras trata de ubicar su mente en los rincones del mapa que estudi\u00f3 con minuciosidad durante tantas noches para no perderse, para saber con total seguridad el lugar en que situar\u00eda sus pasos desde el mismo momento en que abandonara Liverpool. Con soberbia y algo de preocupaci\u00f3n reconoce que est\u00e1 perdido y que fue un error, m\u00e1s que un olvido lamentable, no haber tra\u00eddo el mapa consigo. De repente cree escuchar un ruido seco dentro de la casona, como si un bulto de arena hubiera sido descargado sobre el piso desde poca altura. Por algunos segundos deja de abanicarse con el sombrero, agudizando su o\u00eddo en espera de que se produzca otro sonido, pero no ocurre tal cosa. S\u00f3lo el graznido de algunas aves que vuelan en desbandada hacia el norte y que le distraen de la situaci\u00f3n. Enseguida coloca una maleta sobre otra y se sienta en ellas pensando en lo que deber\u00eda hacer. La ropa que lleva puesta le hace sentir inc\u00f3modo. El pantal\u00f3n le aprieta innecesariamente y la camisa de seda negra se le adhiere a la piel a causa del sudor, que no cesa de fluir. A diferencia de nosotros o de alg\u00fan paisano, el forastero no sospechaba las condiciones tan extremas de la regi\u00f3n. \u201c<em>Shit\u201d<\/em> murmura de forma inaudible y se abanica con m\u00e1s fuerza. De nuevo cree percibir un sonido atr\u00e1s de la puerta, pero esta vez le parece m\u00e1s prolongado, m\u00e1s siniestro, como si arrastraran algo con mucho cuidado; podr\u00eda ser el mismo bulto o tal vez un cad\u00e1ver, porqu\u00e9 no. Esta \u00faltima idea le parece tan descabellada que se r\u00ede de si mismo. Decide entonces rodear la casona y ver si hay un sitio por el cual pueda ingresar a ella. Tambi\u00e9n quisiera encontrar algo con que saciar la sed porque lleva demasiadas horas caminando bajo ese sol devorador. Se levanta con lentitud y suelta el sombrero sobre las maletas, sin dejar de prestar atenci\u00f3n por si se repite el sonido o hay uno nuevo. Empieza a caminar hacia la esquina oriental de la casona y resuelve gritar, de todas formas da lo mismo si no hay nadie. \u201c<em>Hello? Is anybody here?\u201d <\/em>Como imaginaba, no hay respuesta. \u201c<em>\u00bfHola?\u201d, <\/em>repite alargando las vocales con p\u00e9sima pronunciaci\u00f3n. Por supuesto, el hombre tampoco sabe que en estas tierras es habitual hallar perros en cada casa para cuidar o alejar visitas indeseadas; por esto no echa de menos el no encontrar o escuchar alguno y sigue avanzando sin temores; pero al llegar a la esquina intuye que all\u00ed hay algo fuera de lo com\u00fan, aunque no alcanza a definir qu\u00e9 puede ser. El silencio que hay a su alrededor le parece excedido, incluso simulado, y la quietud del aire le genera cierto nerviosismo. Entonces rememora los diecisiete a\u00f1os al servicio de su Majestad en la Real Armada Brit\u00e1nica para darse valor. Comienza a silbar una tonada militar sin mucha fuerza y marcha al comp\u00e1s de cada nota hasta cruzar todo el costado lateral de la casona. Al llegar a la parte posterior se detiene y observa el paisaje agreste que hay detr\u00e1s de esta, paisaje que no es muy diferente al que ha visto toda la ma\u00f1ana, cuando abandonara el jeep que lo condujo desde el caser\u00edo hasta aqu\u00ed, varias horas atr\u00e1s. Hasta ahora el forastero no se ha preocupado por el c\u00f3mo va a salir de este peque\u00f1o infierno porque lo que suceda despu\u00e9s de cometer lo que vino a cometer poco le importa. Pero s\u00ed tiene claro que deber\u00e1 encontrarse en \u00f3ptimas condiciones f\u00edsicas y mentales cuando se encuentre frente a frente con el otro. Escruta con detenimiento las ventanas del segundo piso y analiza la posibilidad de abrir alguna desde afuera, aunque sospecha que esta ser\u00eda una labor muy dificultosa debido a que no hay sitio d\u00f3nde hacer pie. Prefiere dejar esta opci\u00f3n como la \u00faltima y termina de recorrer el exterior de la casona, llegando al punto de inicio por el occidente. Recoge el sombrero y vuelve a sentarse sobre las maletas mientras trata de decidir si sigue caminando, Dios sabe hacia d\u00f3nde, o trata de entrar. Si bien est\u00e1 desorientado por el momento, entiende que est\u00e1 cerca del lugar al que debe llegar. Para darse \u00e1nimo saca una carta del bolsillo de la camisa y la lee por en\u00e9sima vez. Es la segunda de dos cartas que le envi\u00f3 su hermana hace poco m\u00e1s de un a\u00f1o, donde arrepentida por su fuga con un amante, pide perd\u00f3n a los suyos por su actuar inconsciente. Aqu\u00ed, el hombre siente de nuevo el dolor y la turbaci\u00f3n de sus padres por este abandono, su propia verg\u00fcenza ante los dem\u00e1s. Contin\u00faa leyendo para recordar los malos tratos a los que ella ha sido expuesta por aquel latino, que la hace trabajar sin descanso en una granja donde cultivan frutas tropicales; hombre que pens\u00f3 que la amaba y que ahora presenta un comportamiento extra\u00f1o, casi antisocial. Por \u00faltimo, ella confiesa que pronto morir\u00e1, pues es presa de una enfermedad terminal; raz\u00f3n por la cual suplica que llegado el momento, su cuerpo sea llevado a Inglaterra para ser sepultado\u2026 El efecto es inmediato: Nuestro amigo vuelve a sentir que la sangre le arde en las venas, como la primera vez que la ley\u00f3 y quiere llegar al desenlace de esto ahora mismo, sea cual sea este final. En ese momento intuye que algo o alguien lo est\u00e1 espiando desde el techo de la casona y enfoca la mirada hacia arriba con rapidez. Una sombra se ha ocultado ech\u00e1ndose hacia atr\u00e1s justo cuando \u00e9l levanta la cabeza. Tambi\u00e9n pudo ser un ave que cruz\u00f3 por all\u00ed. No est\u00e1 seguro. \u201c<em>Damned\u201d<\/em> exclama y patea la puerta con violencia, haciendo que el polvo de la misma se sacuda. Por instinto presiente el bloque de ladrillo que viene cayendo hacia \u00e9l desde la cornisa del techo, dos metros arriba de la puerta, y que no alcanza a esquivar. Al golpearle la cabeza, primero siente desconcierto. Sucedi\u00f3 tan r\u00e1pido que el dolor le parece ajeno. En mil\u00e9simas de segundo toma conciencia de su situaci\u00f3n: tiene la cabeza rota y con toda probabilidad, una contusi\u00f3n cerebral. Despu\u00e9s cae al suelo con un movimiento bizarro y un gesto indescifrable a causa del dolor. Con una m\u00ednima se\u00f1al de raciocinio trata de levantarse para huir, pero las fuerzas le abandonan y cae de nuevo. Esta vez no intenta levantarse, pero s\u00ed trata de coordinar el movimiento de sus brazos lo suficiente para arrastrarse, aunque no lo logra. Nosotros sabemos que ya es tarde. Su visi\u00f3n empieza a naufragar en un mar de oscuridades, que poco a poco se va mezclando con recuerdos. A\u00fan sin cerrar los ojos, puede verse a s\u00ed mismo parado ante la entrada de una iglesia, bajo una lluvia pertinaz, despidi\u00e9ndose con la mano de una joven sentada dentro de un auto que arranca a alta velocidad. No ve el rostro, pero sabe que es su hermana en el momento de su fuga&#8230;Enseguida se ve estudiando un mapa que tiene marcada una x roja sobre el sitio donde est\u00e1 la granja a la cual debe llegar, en una zona inh\u00f3spita de un pa\u00eds suramericano&#8230;Despu\u00e9s se ve tendido sobre el polvo ardiente ante la puerta de una vieja edificaci\u00f3n. Ve que levanta un brazo con lentitud, y poco a poco, la cabeza, para notar con sorpresa algo que no recuerda al llegar. Con dificultad alcanza a leer un gran letrero empotrado sobre una viga cerca de la entrada principal, justo al lado del camino. \u201c<em>Los Melones\u201d, <\/em>pronuncia con la boca llena de tierra y reseca por la sed. Luego cierra los ojos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0 Cuando uno mira un abismo, el abismo tambi\u00e9n lo mira a uno \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Nietzsche \u00a0 El hombre llega ante las puertas de una vieja edificaci\u00f3n, situada en una explanada polvorienta en la que desemboca un camino, a muchos kil\u00f3metros de cualquier lugar poblado. 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